La espera para una cita con un dermatólogo en la privada se dispara ya hasta los dos meses

Clínicas y profesionales de pago están desbordados por el gran volumen de pacientes que están llegando con brotes de sarna, psoriasis o piel atópica por el frío de las últimas semanas

Cirujanos de Vigo realizan una intervención dermatológica a un paciente. |   // MARTA G. BREA

Cirujanos de Vigo realizan una intervención dermatológica a un paciente. | // MARTA G. BREA / Carlos Ponce

Siempre se habla de la saturación de la sanidad pública, con una atención primaria muy sobrecargada y unas elevadas listas de espera tanto para las intervenciones quirúrgicas como para las consultas con los especialistas. También se dice que todo ello provoca que en los últimos años hayan aumentado la contratación de seguros privados de salud. Pero todo ello está derivando ya en un cierto colapso de la sanidad privada. Prueba de ello es que, a día de hoy, es misión imposible conseguir una cita relativamente temprana con un dermatólogo. Ni siquiera pagando.

En Vigo, los profesionales de clínicas y hospitales privados no tienen huecos en la agenda hasta dentro de dos meses. El pasado viernes, por ejemplo, al pedir cita con un dermatólogo en el hospital Vithas Fátima, la primera disponible era el 18 de abril. Natalia Gesto, directora de la clínica Gavín Dermatólogos, explica que tienen una lista de espera de más de dos meses y, a grandes rasgos, apunta a que la situación de saturación en el ámbito público está llevando a muchas personas a las consultas privadas, provocando una tesitura como la actual.

Históricamente, la Dermatología es una de las especialidades con una mayor demanda por parte de la población. Según los últimos datos oficiales de la Consellería de Sanidade, a 30 de junio del año pasado, la espera media para ser atendido por un dermatólogo de la pública eran 46 días, pero había 1.696 pacientes que llevaban entre tres y seis meses aguardando por una consulta. La elevada demora ha provocado una un trasvase masivo a la privada, que también se está empezando a saturar.

“La Seguridad Social va tan lenta... Nosotros desde la pandemia tenemos muchísima demanda. Y ahora ya hasta dos meses de demora para dar citas”, apunta Vanesa Domínguez, recepcionista en la clínica del dermatólogo Francisco Allegue, ubicada en la calle Urzáiz.

Actualmente, los dermatólogos de Vigo están atendiendo un buen número de pacientes afectados por brotes de sarna, una enfermedad de la piel producida por el ácaro sarcoptes scabiei (variedad hominis) y su clínica más habitual se caracteriza, sobre todo, por un intenso prurito nocturno. Están llegando a las clínicas de dermatología tanto jóvenes como personas adultas y mayores afectados por esta patología cutánea, que se transmite por el contacto directo piel con piel o a través de la ropa.

También están llegando a los dermatólogos de Vigo un gran número de pacientes que sufren psoriasis y con brotes de piel atópica causados por el frío de las últimas semanas. Hay que tener en cuenta que, ante la elevada espera de los profesionales de la sanidad privada, la única opción para los pacientes, en caso de no poder aguardar tanto tiempo para ser atendidos es acudir por la vía de urgencias y que lo vea un médico de familia, que en muchos casos puede resolver de forma total el problema cutáneo que sufre el enfermo. En caso de no poder hacerlo, sí que lo derivaría al especialista.

El precio

Una consulta con un dermatólogo privado en Vigo, al igual que con la mayoría de especialistas de pago (como psiquiatras), cuesta cien euros si no se tiene contratado un seguro de salud. Es decir, el desembolso es importante. Pero la necesidad también, y las enfermedades cutáneas están entre las que tienen mayor incidencia. Fe de ello dan los dermatólogos de Vigo y los pacientes, que están teniendo auténticos quebraderos de cabeza para conseguir ser atendidos por un especialista.

Antes de marzo, es imposible conseguir consulta con un dermatólogo en Vigo y otras especialidades también están saturadas, como por ejemplo psiquiatría, donde algunos profesionales privados tienen cerradas sus agendas y no atienden pacientes nuevos ante la saturación que están viviendo: solo reciben a las personas que ya están en tratamiento con ellos, es decir, realizan consultas de seguimiento, pero no pueden asumir más enfermos.