La Guardia Civil investiga la muerte violenta de un perro del refugio La Isla de Tali, ubicado en la desembocadura del río Miñor, en A Ramallosa. Su dueña, Natalia Rodríguez, ha presentado una denuncie en el cuartel de Baiona tras descubrir que la muerte de uno de los perros que había acogido había sido intencionada y muy cruel. “Le apuñalaron, le rompieron las costillas y le clavaron un destornillador en el corazón”, lamentaba ayer en un vídeo que lanzó a las redes sociales para llamar a la colaboración vecinal en busca de pistas para esclarecer lo sucedido y encontrar a los culpables.

La joven se encontró el cadáver de Mel, un perro de talla media, el martes al llegar a la finca. Inicialmente pensó que las tormentas podrían haber sido la causa de la muerte del animal, pero decidió enviar los restos al laboratorio. El estudio forense que ha aportado a la denuncia confirma, según explica en el vídeo, que el can fue apuñalado con un destornillador en el corazón y golpeado hasta romperle las costillas.

Alguien tuvo que acceder a la isla y asaltar el recinto, señala, para acabar con la vida del primer animal que saliese a su encuentro. No falta ningún material en la propiedad, por lo que la chica denuncia que la asaltaron para matar.

Natalia Rodríguez solicita ahora la colaboración de todo aquel que durante la noche del lunes al martes, entre las 03.00 y las 07.00 horas, haya podido ver algo sospechoso en el entorno de A Ramallosa, Nigrán, Sabarís, Gondomar y toda la zona del Val Miñor. “Esta persona tuvo que entrar en el río con la marea medio alta y mancharse la ropa. Dejó al animal muerto en la finca y se fue”, detalla la joven, que exige “justicia para Mel”: “No podemos mirar a otro lado. Es imposible asimilar que la crueldad humana llegue a estos límites”.