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Repunte de agresiones a trans y homosexuales por los discursos del odio

El observatorio contra la LGTBIfobia de Vigo constata un aumento de los ataques físicos y verbales | La mayoría de las víctimas no se atreven a denunciar por “miedo”

Parte de la comunidad LGTBI de Vigo, en el centro del colectivo, ubicado en la calle Hernán Cortés. Ricardo Grobas

La crispación política y la polarización social están sacando a la palestra discursos de odio que hace tiempo que no se veían, al menos no de forma tan furibunda. Incluso representantes públicos lanzan mensajes que son dañinos para parte de la sociedad. Y uno de los colectivos más afectados por estas soflamas es el LGTBI. A raíz de la polémica con la ley trans, que no pone de acuerdo ni siquiera a PSOE y Unidas Podemos, se ha aprovechado para debatir sobre los derechos de las personas trans. Y esto “enciende” a los intolerantes. Según el observatorio para la LGTBIfobia de Vigo, en los últimos tiempos han aumentado de forma considerable los delitos de odio contra todo el colectivo. “Agresiones tanto físicas como verbales”, denuncia el coordinador de la asociación Pvlse, promotora del observatorio y del centro LGTBI de Vigo, ubicado en la calle Hernán Cortés.

Este es precisamente el gran drama: los mensajes de odio que se transmiten en redes sociales o desde tribunas públicas contra personas LGTBI, que sufren terribles consecuencias psicológicas, por culpa de insultos y amenazas por la calle, pero también físicas: golpes, empujones… e incluso palizas. “Estamos preocupados, es un problema que cada vez va a más. Los mensajes de odio que se transmiten se acaban volcando en la sociedad”, lamenta Francisco Fernández.

El problema que están detectando desde el observatorio contra la LGTBIfobia, donde ofrecen apoyo psicológico y jurídico a las víctimas y las acompañan desde el primer momento, es que la mayoría no quiere denunciar por “miedo” a posibles represalias o porque no quiere que su entorno sepa lo que ha sucedido.

Uno de los episodios más duros fue el que se vivió en Cabo Estai a inicios el pasado verano. J.G.S., un vigués de 43 años que cuando contó su caso a FARO precisamente prefirió mantener su identidad en el anonimato, estaba tranquilamente tomando el sol en la zona y justo al lado se colocó un hombre acompañado de dos mujeres. Con educación, J.G.S. le pidió si podía mantener un poco la distancia, porque la playa estaba vacía y no era necesario que se colocaran pegados a él. “Cállate maricón”, le espetó el hombre. Un insulto que repitió en varias ocasiones, que junto con las dos mujeres empezaron a burlarse del joven homosexual.

“Estaba desnudo y una de las acompañantes del hombre sacó el móvil y se puso a grabarme, me enfocó el rostro y entonces decidí quitarle el teléfono. Ahí él ya me dio inmediatamente dos puñetazos en la cara y yo le aparté y nos caímos al suelo los dos. Posteriormente él cogió una nevera de las que se suelen llevar a la playa y me la tiró a la cabeza y me abrió una brecha encima de la ceja izquierda. No solo eso, sino que después me tiró todo lo que había dentro de la nevera. Pasé mucho miedo en ese momento”, relataba J.G.S. Una de las mujeres le propinó patadas en la espalda. Es solo un ejemplo de lo que están pasando en los últimos tiempos los miembros del colectivo LGTBI.

El centro LGTBI empezará a atender a refugiados del colectivo

La apertura del centro integral LGTBI impulsado por la asociación Pvlse en el primer trimestre de este año fue un antes y un después para el colectivo de Vigo. Toda aquella persona homosexual o trans que sufra una agresión puede acudir a este centro para recibir el primer nivel de atención psicológica y se le derivará a los abogados que colaboran de forma voluntaria con la asociación. Además, próximamente pondrán en marcha un servicio de atención a personas refugiadas LGTBI que estén en Vigo y que necesiten orientación u hayan sufrido algún tipo de violencia.

En el marco de las campañas de prevención que Pvlse ha venido realizando en los últimos años, y en colaboración con el hospital Álvaro Cunqueiro y la Asociación Gallega de Personas Afectadas de VIH (Agavih), en el nuevo centro se realizan de forma periódica pruebas gratuitas tanto de VIH como de hepatitis C.

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