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Uno de cada cinco partos en el Chuvi acaba en cesárea, por debajo de la media estatal

Es del 21,6% en el primer semestre del año, frente al 25,48% del 2021 en España | El jefe de Ginecología atribuye su control al perfil de la madre y los medios disponibles

Ecografía de alta resolución del feto de una niña que nació por césarea Fdv

La reforma de la ley del aborto y las novedades introducidas para “promocionar las buenas prácticas gineco-obstétricas y de parto” ha puesto a las cesáreas sobre la palestra. La norma aboga por disminuir su tasa y obliga a recabar el permiso expreso de la parturienta antes de realizarla, aunque sea en una situación de peligro para la vida del bebé o la madre. En el Hospital Álvaro Cunqueiro, la mayor maternidad de Galicia, uno de cada cinco partos acaban de este modo. En concreto, en la primera mitad de este año, fueron el 21,6% de los alumbramientos. Un porcentaje bastante estable en los últimos años. Según los datos del Servicio de Ginecología y Obstetricia, es del 20,89% desde 2010.

Está varios puntos por debajo de la media española, que se situó en un 25,48% en el 2020, según los datos recabados por el Instituto Nacional de Estadística. Y por encima de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de entre un 10 y un 15%. Pero este informe es ya de 1985, según destaca el jefe del servicio en el hospital vigués, el doctor Carlos López Ramón y Cajal. “Desde entonces, ha cambiado todo mucho y las mujeres que se quedan embarazadas no se parece en nada a las de 1985”, expone.

Por un lado, por la edad de la mujer. En el Instituto Galego de Estatística (IGE) no hay datos de 1985. Los más antiguos son de 1996 y con ellos ya se ve cómo ha subido en 24 años. Por aquel entonces las parturientas con menos de 30 eran la mayoría –el 55,6%–. Ahora son casi 4 de cada 5 las que los han rebasado –el 78,49%–. A mediados de los 90, solo un 13,35% de las madres superaba los 35 años. Entre ellas, era testimonial la presencia de las que habían cumplido 40: un 1,72%. En 2020, precisamente es el grupo de de entre 35 y 39 años el mayoritario –el 33,45%– y un 13,85% supera los 40 años.

López Ramón y Cajal. | // R. GROBAS A. Blasco

El doctor López Ramón y Cajal ubraya que también ha cambiado el perfil en cuanto a comorbilidades. “Antes, las mujeres con diabetes o hipertensión no se quedaban embarazadas. Ahora son rutina”, explica.

También ha bajado la tasa de natalidad, por lo que cada vez se reduce más el número de multíparas –mujeres que ya han tenido otro parto–. Sus alumbramientos, si llegan a término y el anterior no fue por cesárea, son lo que tienen una menor probabilidad de acabar en quirófano: tan solo el 2,34% en el Álvaro Cunqueiro.

En un informe posterior, la OMS abogaba por analizar la tasa de cesáreas por grupos, según las condiciones del parto y de la mujer.

El jefe de Ginecología considera que, hoy, la tasa global ideal de cesáreas “para un centro como este ronda el 20 o el 19%”. Se basa en un estudio realizado en 2015 por un “grupo muy importante” y publicado por el Journal of the American Medical Association (JAMA). “Por debajo, necesitas tener gente muy obsesionada con eso y muy bien formada”, opina. Lo consiguen comunidades como País Vasco y Navarra.

El Cunqueiro está solo un punto por encima. “Siempre se puede mejorar”, admite, aunque advierte de que la tendencia global es a subir en todo el mundo. Cuenta que no hay “una receta mágica” para lograrlo y que influyen muchos factores. Por el lado de la mujer, además de la edad y las comorbilidades o si ya es madre, explica que también afecta los deseos que tenga. “Nos llegan mujeres que, sin indicación, nos piden cesárea, u otras que la piden cuando el parto es lento y cuesta mucho convencerlas”, señala. Defiende que son un servicio que dialoga mucho con las mujeres, explicándoles la situación y los riesgos para que tomen una decisión.

Por otro lado, está la disponibilida de medios y personal formado. “nos auydaría mantener al personal formado.

“Entiendo la preocupación de la gente por las cesáreas porque yo también la tengo. La palabra clave es control”, sostiene el jefe del servicio, el doctor Carlos López Ramón y Cajal, que defiende que no hay que centrase en lograr una tasa concreta, sino en hacer solo las que sean necesarias.

“Hemos buscado ginecólogos este verano y no encontramos”

Uno de los factores necesarios para mantener la tasa de cesáreas controlada es disponer de profesionales suficientes, con formación específica en este ámbito y con experiencia. En un escenario de déficit de profesionales sanitarios, no es una tarea fácil. El jefe de Ginecología y Obstetricia del Hospital Álvaro Cunqueiro, la mayor maternidad de Galicia, cuenta que “la gente se va” y reponerla les está costando. “Hemos buscado ginecólogos por bajas este verano y no hemos encontrado”, alerta. También observa problemas con la formación continuada del personal sanitario. “No está bien regulada”, explica el doctor. Por ello, los profesionales médicos deben buscar financiación a través de las casas comerciales o costeárselo ellos. Algo que depende ya de la implicación y motivación de cada uno.

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