Por primera vez tras dos ediciones de parón por culpa de la pandemia, Vigo vuelve a vivir el fin de semana grande del Cristo de la Victoria sin ningún tipo de restricción y con toda la pasión y fervor que caracteriza a esta festividad. A la espera del gran día, que será hoy con la esperadísima procesión que recorrerá el centro de la ciudad, los actos solemnes comenzaron el viernes y continuaron ayer con la lectura del pregón, que este año corrió cargo del vicepresidente y abanderado de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Victoria y cirujano de dilatada experiencia en la ciudad, José Ricardo Troncoso Durán. En su intervención, precisamente, combinó su fe con la situación sanitaria histórica y actual.

“El Cristo es guía y vertebrador de la ciudad y elemento de unión, de inspiración y consuelo de muchos vigueses, gentes de la comarca y de otros lugares, que recurren a él en sus momentos de necesidad y también en sus alegrías. Retomar la procesión después de este parón obligado por la pandemia es para todos motivo de gran satisfacción y de esperanza”, apuntó.

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Vigo recupera el descenso del Cristo de la Victoria Alba Villar

“Continuando con esta idea, quería hacer algunos comentarios sobre la profesión de médico que llevo ejerciendo desde hace bastantes años: nuestro principal cometido es ayudar a nuestros semejantes. La experiencia de atender a tantos pacientes, con éxitos y fracasos, nos debería hacer más humanos y fraternos, también más humildes”, valoró. El doctor Troncoso también recordó a su padre, que precisamente fue uno de los cinco médicos fundadores del hospital Povisa. El pregonero de este año, precisamente, quiso hacer una referencia también a la situación sanitaria actual. “Una figura clave en nuestro sistema nacional de salud pero no suficientemente valorada es el médico de familia. Debe disponer del sosiego y del tiempo necesario para atender a los enfermos y poder realizar las visitas domiciliarias. Si esto falla, el edificio de la sanidad se tambalea”, advirtió.

“El Cristo de la Victoria es guía y vertebrador de la ciudad e inspira a muchos vigueses”

En el acto, que estuvo plagado de autoridades, intervino también la hermana mayor de la Cofradía, Marora Martín-Caloto Alonso, que recordó que “durante estos dos años, mientras el bicho atacaba nuestros cuerpos, nuestras industrias y nuestros ánimos, las silenciosas termitas atacaron nuestro carro y lo minaron por dentro, pero gracias al apoyo del Ayuntamiento y a la habilidad de los artesanos vigueses, el carro está totalmente restaurado y diría que mejor que antes”, apuntó, al tiempo que dio las gracias al alcalde de Vigo, presente a su lado. Abel Caballero, precisamente, durante una intervención muy metafórica en la que hizo un recorrido por los últimos dos años marcados por la pandemia y cómo Vigo ha superado las dificultades, apuntó que el Cristo de la Victoria sigue ahí, “queriendo y acompañando a su gente, tanto en los tiempos tristes de la pandemia como en las fiestas alegres de los territorios”. “Porque para Él todo sucede en las calles de la ciudad, de su ciudad, Vigo. Porque Él es el Cristo de Vigo”, concluyó el alcalde.