“Allí no vivía nadie desde hace dos años como mínimo: estuvimos un año vigilando y las ventanas estaban bajadas, las cartas se amontonaban en la puerta y no había luz”. Éste es el alegato realizado ayer ante la jueza por los cuatro okupas detenidos el martes por invadir una vivienda de la céntrica calle Progreso de Vigo. “Somos gente normal que estamos en la calle porque no tenemos recursos y que buscamos un sitio donde vivir”, ahondaron. Frente a esta versión exculpatoria, el atestado de la Policía Nacional realiza un relato muy distinto, indicando que la moradora de dicha vivienda les informó de que, tras un viaje privado al extranjero, dejando su domicilio “cerrado”, se encontró a la vuelta con que la cerradura de la puerta estaba cambiada y con gente dentro. El inmueble de los hechos, “propiedad de la misma persona”, tiene tres plantas con viviendas individuales, concreta la comisaría , que están “amuebladas” y “con los servicios de luz y agua en perfecto estado”.

Los okupas, que pasaron ayer a disposición del juzgado de guardia, quedaron en libertad provisional con una imputación inicial de delitos de usurpación y robo con fuerza, ya que se denunció la sustracción de efectos de gran valor. La cuestión jurídica que se plantea en este caso no es baladí. El delito de usurpación o okupación que imputa inicialmente la jueza castiga a quienes entran en una casa “que no constituya morada” y, en su tipo básico, está castigado con multa. Cuestión distinta es el allanamiento de morada, el que atribuyó la Policía, que requiere que en la casa haya residentes habituales y que conlleva una mayor severidad al estar penado con prisión.

La instrucción judicial que se abre ahora será clave para matizar ésta y otras cuestiones. Cuando los agentes se personaron en el inmueble, los intrusos manifestaron ser los “legítimos propietarios” de la casa y reconocieron que llevaban días residiendo allí. La Policía relata que habían cambiado las llaves de las distintas viviendas del edificio. Allí hallaron las herramientas que usaron para forzar y sustituir los bombines de las puertas. Un joven que vio el lunes como cambiaban el del portal avisó a la propietaria.

Ayer, a la salida de los juzgados, dos de los okupas, los que llevaban más días, contaron que sus otros dos compañeros estaban en la casa “de paso”. “Uno se quedó a dormir y otro fue a cargar el móvil”, dijeron. Uno de ellos, de 35 años, de Madrid y que lleva dos años en Vigo, afirma que llegó a trabajar en plataformas petrolíferas y de cocinero, pero que ahora no tiene empleo: “Estuve de okupa en López de Neira, pero llevaba dos semanas en la calle”. Otro joven indicó que tiene trabajo, pero que es precario y no le da para “un alquiler”.

Imputados también por robo al desaparecer un Rolex, una tele y ropa de gran valor

Junto al delito por okupar la vivienda, la titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Vigo, que era el que estaba en funciones de guardia ayer, atribuye a los jóvenes otro de robo con fuerza ya que, en una inspección a la vivienda, la propietaria se percató de que faltaban importantes efectos. La Policía Nacional concreta que se trata de un reloj Rolex valorado en 6.000 euros, otro reloj de la marca Omega con un coste de aproximadamente 4.000 y ropa de mujer “de gran valor”, así como un televisor y un equipo de sonido. Esta imputación también fue negada por los detenidos en sus comparecencias ante la magistrada y el fiscal. “La casa quedó impecable, no robamos nada, no tenemos ni un euro”, alegaron. Dos de los jóvenes, los que llevaban en la vivienda más días, deberán comparecer periódicamente en el juzgado como medida cautelar.