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El ocio nocturno exige retomar horarios y aforos para recuperar ingresos y levantar los ERTE

Un 20% de los trabajadores del sector permanecen con regulación temporal

El Twenty permanece cerrado. | // FDV Pablo Hernández

El sector de la hostelería afronta la que probablemente será la última semana con restricciones en su actividad ya que según vienen anunciando desde la Xunta en los últimos días, a partir del sábado dejará de estar en vigor la emergencia sanitaria. Pero en este clima de alivio y optimismo hostelero el ocio nocturno alza la voz para reclamar poder recuperar sus aforos y horarios y con ello los ingresos, lo que supondría poder poner fin a los ERTE que aún afectan a dos de cada diez trabajadores.

“Mientras haya restricciones no hay recuperación. A día de hoy el problema es que no podemos trabajar con nuestros horarios ni podemos dejar entrar a todos nuestros clientes”, explica Carlos Rodríguez, presidente de la Asociación Provincial de Establecimientos Musicales y Espectáculos Reglados (Apemer) y empresario hostelero.

El último protocolo en vigor para el sector, con apenas un mes de antigüedad, permite una apertura de los locales hasta las cuatro de la mañana con aforos máximos del 75% si se cumple una buena lista de condiciones, entre las que destaca la obligación de solicitar un certificado sanitario y registrar a las personas que van entrando en los locales. Eso si los locales optaron por adherirse al nivel 2 de seguridad (acreditados con el distintivo autonómico de dos cunchiñas). Pero ante las dificultades de requerir la documentación, muchos se quedaron con el nivel 1 (una cunchiña) que mantiene los aforos al 50% de su capacidad en interiores y limita la apertura hasta las tres de la mañana.

“El sector está intentando reactivarse, pero estar abiertos no significa ser rentables”, indica Rodríguez, quien “sufrió” la reapertura de uno de sus locales, el Cuarenta, el pasado fin de semana. “Se generó bastante cola porque la gente tiene que presentar el certificado y luego hay que registrar los datos con lo que muchos ya entran mosqueados por la espera”, lamenta el empresario.

Aunque la mayor parte de los pubs vigueses abrieron en las últimas semanas con el nuevo protocolo de la hostelería, lo cierto es que en la ciudad todavía hay al menos cinco discotecas medianas con la persiana bajada. Es el caso, del Island Club, que Rodríguez todavía mantiene cerrado a la espera de que se levanten las restricciones y pueda sacar a sus quince empleados del ERTE. En situación similar se encontrarían el ya histórico Twenty Century Rock, que lleva 22 años en Areal, La Palmera de Samil (que espera abrir el próximo día 1), Le Cocó o la Terrace, nuevo nombre de la discoteca Aqua Vigo de Areal que no pudo llegar a estrenar por culpa de la pandemia.

El sector lamenta que con las restricciones sigue sin ser rentable la apertura de los locales de mayor tamaño porque la facturación se reduce hasta el 50% y las nóminas de los empleados hay que pagarlas igual. Y eso que clientes hay, pero algunos se tienen que quedar fuera esperando. “Ahora mismo sigue sin ser rentable abrir hasta las tres de la mañana y con un aforo del 50% no sale a cuenta y si optas por el registro también es un lío porque conlleva una espera que la gente no quiere aguantar”, explica Rodríguez.

Reunión con la Xunta

Precisamente ayer representantes del sector hostelero mantuvieron una reunión con la Xunta para tratar de alcanzar un acuerdo respecto a los horarios y los aforos. César Ballesteros, que participó en la reunión como presidente de la Federación de Hostelería de Pontevedra, indicó que el sector reclamó a la Xunta “una apertura total de la hostelería en general”. Según explicó Ballesteros, durante el encuentro–en el que participaron el vicepresidente de la Xunta y el conselleiro de Sanidade– los representantes autonómicos todavía hablaban de restricciones horarias y abrir paulatinamente. En concreto, en el caso del ocio nocturno la propuesta sería escalar la apertura para las discotecas, dándoles dos horas más de apertura, pero el sector exige recuperar los horarios para todos.

El portavoz del sector hostelero de Pontevedra asegura que no tiene sentido seguir restringiendo la actividad en el ocio nocturno cuando se levantan las limitaciones en el resto de actividades y teniendo en cuenta que el principal problema en estos momentos se encontraría en los botellones. “Todos sabemos lo que está pasando en los botellones y no creo que en una discoteca se vayan a hacer peor las cosas”, explica César Ballesteros.

También ayer los representantes del ocio nocturno se reunieron con Vicepresidencia y Sanidade para “reclamar que el mismo trato que al ocio diurno”, según explicó José Luis Asenjo, representante del sector en la federación provincial.

Ahora habrá que esperar a la decisión que finalmente tomen las autoridades y que se publicará en el DOG este jueves o viernes, para su entrada en vigor el sábado. En cualquier caso, si se cumplen las previsiones y se levantan las restricciones en la hostelería, supondría el fin en la práctica del polémico protocolo de las “cunchiñas” apenas un mes después de su puesta en vigor.

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