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Gran Vigo

Drones para combatir las mareas negras

Zona del estudio.

Un estudio desarrollado por el grupo Geoma del Centro de Investigación Mariña (CIM-UVigo) recomienda incluir los vehículos autónomos en los planes de contingencia contra las mareas negras en Galicia y el norte de Portugal. Los expertos han determinado que sus periodos de operatividad, a pesar de la elevadas restricciones técnicas, son similares a los de otras técnicas que ya se emplean actualmente, además de ofrecer otras ventajas como su bajo coste, la posibilidad de actuar en zonas de difícil acceso y ser respetuosos con el medio ambiente.

Los tres vehículos autónomos analizados en el estudio.

Los tres vehículos autónomos analizados en el estudio. Geoma

“Estos dispositivos se utilizan cada vez más en diversos campos de investigación y de gestión costera, pero no en mareas negras. Nuestro trabajo, aunque de ámbito local, es un primer paso para impulsar su uso como herramientas de limpieza y control de los vertidos de hidrocarburos. Deberían incorporarse a los planes de contingencia porque son una tecnología muy interesante”, defiende la responsable del estudio, Ana Bernabeu.

Los resultados, que se acaban de publicar en la revista Marine Pollution Bulletin, se obtuvieron en el marco del proyecto europeo SpilLess, liderado por la Universidad de Oporto y en el que participó el grupo Geoma. Su objetivo era utilizar drones y otros vehículos autónomos para liberar en el agua microorganismos autóctonos capaces de degradar los hidrocarburos.

Horas de no operatividad del dron en diciembre.

Horas de no operatividad del dron en diciembre. Geoma

Los investigadores de Geoma recogieron muestras de sedimento y agua en diferentes puntos de la zona de estudio, desde la costa de Lugo hasta Viana do Castelo, para conocer los microorganismos presentes y su potencial contra la contaminación marina.

“Las expertas portuguesas Ana Mucha y Marisa Almeida elaboraron un inventario de las especies capaces de degradar el petróleo y, en caso de producirse una marea negra, podrían hacerlos proliferar en el laboratorio para verterlos de forma inmediata al medio”, explica Bernabeu.

Investigadores de Geoma recogen muestras.

Investigadores de Geoma recogen muestras. Geoma

La empresa viguesa ACSM adaptó un robot submarino para estas actividades de biorremediación, mientras que el INES TEC de Oporto desarrolló un dron (UAV) y un vehículo de superficie.

Y los investigadores de Geoma contrastaron los límites de operatividad de los tres tipos de vehículos con las condiciones hidrodinámicas y climáticas de la costa gallega y el norte de Portugal: “Sus umbrales de uso son muy restrictivos y dependen de la velocidad del viento, el tipo de oleaje o la altura de la ola. Pero la conclusión más relevante que obtuvimos es que pueden utilizarse casi tan a menudo o en condiciones tan adversas como las técnicas manuales o de otro tipo que ya existen”.

Meses más favorables

Al comparar las limitaciones técnicas con el clima marítimo y atmosférico, los expertos vigueses determinaron los meses más propicios y los menos adecuados. “Los peores son los de transición, cuando se pasa del otoño al invierno o de la primavera al verano. Pero curiosamente diciembre es un mes favorable”, apunta Bernabeu.

“En nuestro proyecto el uso de vehículos autónomos estaba enfocado a la aplicación de microorganismos para biorremediación en lugares a los que no se tiene acceso, pero en otras áreas de conocimiento se utilizan también como mecanismo de observación y sería útil, por ejemplo, para determinar las dimensiones de una marea negra. La utilidad es muy amplia y las autoridades deberían incluirlos en los planes de emergencia”, aboga.

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