Gran Vigo

Germán Serrano: “El COVID nos ha enseñado que lo más importante es buscar el rostro de los que sufren”

El pregonero del Cristo de la Victoria confía en superar la pandemia con "ternura"

El pregón del Cristo de la Victoria de Germán Serrano, en imágenes

El pregón del Cristo de la Victoria de Germán Serrano, en imágenes / Marta G. Brea

“Es lícito pensar que, últimamente, nos has dejado de tu mano, que te has olvidado de nosotros, con esta ola de muerte y sufrimiento que estamos padeciendo en la pandemia, pero también nos sirve y nos servirá para colocar ordenadas las piezas del puzle de nuestras vidas, para disfrutar de lo que tenemos, para priorizar el servicio y para meternos en la cabeza definitivamente que lo más importante es buscar el rostro del otro, especialmente, de los que sufren, huyendo del individualismo, para tenderles nuestra mano y nuestro apoyo”. Así se pronunció Germán Serrano, nacido en Granada, pero vigués de adopción, doctor en Derecho y juez decano de Vigo, en el pregón del Cristo de la Victoria, que pronunció en los jardines del Pazo de Castrelos, uno de los actos que la pandemia del COVID no se ha llevado por delante. Sí impide el desarrollo de la procesión y el descendimiento.

Pronunció estas palabras ante más de medio centenar de personas con mascarillas, distanciadas y al aire libre. Entre los asistentes, el alcalde, Abel Caballero, el obispo de la diócesis de Tui-Vigo, Luis Quinteiro Fiuza, o la delegada territorial de la Xunta, Marta Fernández-Tapias. Fueron testigos de una intervención cargada de emotividad y con guiños de esperanza para dar carpetazo al COVID-19. “A esta pandemia la vamos a derrotar con espuertas de ternura, porque el camino de la ternura es el que han recorrido las mujeres y los hombres más fuertes en todo tiempo atormentado”, destacó Serrano tras subrayar su “profunda emoción y orgullo” por haber sido elegido para leer el pregón.

En su intervención, destacó los valores de los ciudadanos de Vigo: laboriosidad, solidaridad, concordia, acogimiento, respeto al que piensa diferente y cuidado primoroso del medio ambiente, los cuales, como apuntó, son los mismos que los del Cristo de la Victoria, que “inspira” y “protege” a las gentes de la urbe desde el Casco Vello. “Aunque algunos no lo sepan y los que lo sabemos lo olvidemos. Pero esto da un poco igual, porque no nos olvida”, aseguró.

"Vigo está repleta de gente buena, que sabe mirar al otro con ojos de empatía, con el sosiego responsable del trabajo bien hecho"

Germán Serrano

— Juez decano de Vigo - Pregonero

Germán Serrano mostró su satisfacción por vivir en una ciudad que “está repleta de gente buena, que sabe mirar al otro con ojos de empatía, con el sosiego responsable del trabajo bien hecho, de ir construyendo futuro a cada paso”. “Y, mientras tanto, vamos acompañados de la mirada del Cristo de la Victoria y de una sonrisa cuando se fija en Vigo; y esa sonrisa sirve para iluminar a todas y a todos, no solo a los cristianos o a los creyentes. Esa sonrisa nos sigue esperando y nos sigue ayudando, pese a no ser capaces de verlo porque la vida va muy rápido y es desabrida en demasiadas ocasiones. No se cansa nunca de esperarnos para darnos un abrazo, sin preguntar las razones de nuestra marcha ni recriminarnos la tardanza”, proclamó.

Por su parte, Marora Martín-Caloto, hermana mayor de la Cofradía del Cristo de la Victoria, trasladó el “profundo pesar” con el que la entidad se ha visto obligada a cancelar la procesión por segundo año consecutivo –es la cuarta vez en la historia; en las otras dos ocasiones, el tiempo y la Guerra Civil tuvieron la culpa–. También ensalzó la figura del pregonero y celebró la consagración de la concatedral de Vigo como basílica.

El alcalde, Abel Caballero, resaltó la existencia de “fe, ilusión, tradición y cultura” a pesar de no haber procesión y puso en valor las vacunas, que harán que el coronavirus “se diluya en las lluvias y el sol”.

Mañana, se celebra la festividad del Santísimo Cristo de la Victoria con la misa solemne a las 11.00 horas, que será presidida por el obispo de Tui-Vigo en la basílica de Santa María.