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Faro de Vigo

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Un pitbull sin bozal mata a una yorkshire en el centro de Vigo y reabre el debate sobre los perros sueltos

Maka, la yorkshire atacada por un pitbull, en una imagen de archivo.

La viguesa Aida María Márquez no olvidará fácilmente esta semana. El pasado lunes, iba caminando junto con sus tres perros, de raza yorshire: Maka, de quince años, y sus dos cachorros. El trayecto, como todos los días, lo hacía por López de Neira, la calle en la que vive. Al llegar a una esquina, empezó a escuchar a gente gritando dirigiéndose a ella. “¡Cuidado!”, le decían. El motivo es que un pitbull se acercaba hacia Aida y sus tres canes por detrás a toda velocidad, sin ninguna correa y sin bozal. Cuando Aida se percató de lo que pasaba, ya era tarde. Levantó en el aire a los perros pero el pitbull saltó y enganchó con su boca a Maka, a la que destrozó a base de mordiscos y zarandeos.

Cuando Damián, un hombre que estaba por la zona, logró ahuyentar al animal atacante, Maka ya estaba tumbada sobre un charco se sangre y a la dueña le dio un ataque de nervios debido a la gravedad de la situación. Rápidamente se formó un corrillo a su alrededor para atenderla y Damián llevó a la perra malherida a una clínica veterinaria cercana. Las heridas eran muy graves, perdió mucha sangre y tenía el bazo completamente perforado. Su precaria situación llevó a la decisión de sacrificarla porque si sobrevivía su calidad de vida sería nula y la perra estaba pasando por un enorme sufrimiento.

Fue tal el revuelo que se causó que al lugar se acercaron efectivos tanto de la Policía Local como de la Nacional. El pitbull fue enviado inmediatamente a la perrera municipal y Aida puso la correspondiente denuncia, descubriendo que el can atacante no estaba correctamente identificado, no tenía el seguro que se necesita al ser de raza peligrosa ni los permisos necesarios.

“Quiero que se haga justicia”, clama ahora esta vecina viguesa, muy afectada por la muerte de una perra que llevaba con ella quince años. Parece ser que el dueño del pitbull, un perro catalogado como peligroso, estaba de viaje y se lo había dejado a un vecino. Este le sacó a pasear pero lo hizo sin ningún control: el animal no llevaba bozal e iba suelto por la calle. “Los perros no son los culpables de estas situaciones, sino los dueños”, clama Aida.

Este suceso vuelve a poner sobre la mesa uno de los eternos debates sobre los animales de compañía: el hecho de llevarlos sueltos por la vía pública. La propia ordenanza municipal del Concello de Vigo cataloga como infracción leve “que el perro no circule sujeto por correa o cadena con collar en las vías públicas y fuera de los lugares y horarios establecidos para que puedan circular libremente y sueltos”. Es decir, por lo general no pueden estar sueltos en la calle, salvo en las zonas específicamente habilitadas para ello. Pero además, si se trata de un perro potencialmente peligroso, como el pitbull que mató a la yorkshire Maka en la calle López de Neira, se considera una infracción grave, lo que agrava el hecho de que estuviera sin bozal y que carezca de la documentación pertinente.

Tras hablar con su abogado, Aida ha perdido cierta esperanza, porque el letrado le comunicó que este tipo de casos se tramitan por la vía civil, no penal, con los costes que ello supone (costas, procurador...).

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