De entre las múltiples intervenciones que la patrulla del Seprona de la Guardia Civil de Vigo realizó en materia de bienestar animal en los últimos meses, un agente recuerda la realizada en una finca del municipio donde fueron rescatados más de 16 perros y un burro en muy mal estado. Este fue derivado al centro de Cotobade para su recuperación y el dueño de la instalación fue detenido, juzgado e inhabilitado para la tenencia de animales. “A los pocos meses volvimos al lugar para comprobar que no estaba al cuidado de animales pero volvía a tenerlos. Es una situación muy frecuente”, relata el agente.

Reincidencia alta

Y es que tal y como precisa, la reincidencia en casos de maltrato animal es muy “alta” debido, en parte a las bajas penas por este delito. “Son bajas, sí; a los infractores les compensa la multa con lo que han podido obtener con su conducta”, revela el efectivo del Seprona. Ante estas situaciones de reincidencia, la patrulla da parte de la situación a la Fiscalía para que actúa contra el infractor.

400 denuncias anuales

La patrulla es este grupo de la Guardia Civil, con base en Vigo, tramita en torno a las 400 denuncias al año por maltrato o infracciones contra la Ley de Bienestar Animal. “Muchos no tienen registrados a animales de raza peligrosa, otros no cuenta con el microchip obligatorio. Recibimos decenas de llamadas de vecinos a diario que advierten de posibles casos de maltrato: un animal que está a la intemperie, que no lo sacan a pasear... Tenemos muchas más llamadas que casos reales”, aprecia este agente del Seprona, quien señala al rural como “la zona de donde recibimos más quejas, con diferencia”.

Venta de particulares

Otra de las infracciones que aprecian con más habitualidad de la esperada está relacionada con la compraventa de mascotas a través de internet. Y es que aprovechando este mercado, están proliferando los anuncios de particulares que comercializan perros o animales exóticos, principalmente, cuando solo los criaderos cumplen con todas las garantías.

Realmente mucha gente desconoce que la compraventa de mascotas entre particulares está prohibida, y aunque existe, es ilegal. “Se trata de una práctica extendida y muy complicada de atajar; es muy difícil dar con ellos. Solo los criaderos cumplen los requisitos y la normativa para la venta de animales, pero muchos particulares lo hacen amparándose en un documento de cesión; juegan con esta donación. Es bastante frecuente”, lamenta el agente de la Guardia Civil.

Más económico, pero sin garantías

Según la ley; el animal tiene que estar documentado y a los tres meses debe colocársele el microchip. “Cuando lo compras a través de particulares pueden ser más económico porque no se venden ni en las condiciones ni con todas las garantías necesarias”, amplían desde la patrulla de Vigo, formada por cuatro componentes.

Para vigilar que estos criaderos o tiendas de animales cumplan con la legislación, los agentes realizan visitas periódicas a estas instalaciones, así como a refugios y protectoras de animales, con quien el entendimiento es “mutuo”. “Colaboran mucho con nosotros”, destaca.

Una inspección en Vigo destapa una trama a nivel nacional de vacunación ilegal

Lo que comenzó como una inspección rutinaria en una tienda de animales en Vigo terminó con la incoación de una causa judicial en Burgos por estafa, falsificación documental, intrusismo y un cuarto delito contra la salud pública.

Las investigaciones se iniciaron el pasado mes de septiembre cuando la Patrulla del Seprona de la Guardia Civil, con base en Vigo detectó una serie de irregularidades en los documentos que de dos cachorros que acababan de llegar al local a través de una empresa de paquetería. Al comprobar las cartillas de vacunación de los animales se detectaron que los números de colegiados que figuraban en las cartillas de vacunación se correspondían con colegiados que ya habían fallecido o ya no residían en Burgos y sin datos de vacunación. “En los registros hallamos material quirúrgico y medicamentos que solo los veterinarios pueden manipular, no un particular. Incluso había medicamentos de uso humano como viagra”, esgrime el agente. Según precisan, el hombre regentaba una peluquería –los propios sellos de las cartillas de vacunación tenían este logo– y era en una especie de trastienda donde comercializaba con los animales. “Esta era su único objetivo, comercializar con los animales; es un caso muy grave. No ofrecía ningún tipo de garantías. Todavía no sabemos cuantos perjudicados puede haber porque la investigación sigue abierta. Por el momento son cinco investigados, varios como cooperadores necesarios”, concluye.