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Las contradiciones de testigos en los días de la desaparición de Déborah motivan nuevas diligencias

Los abogados de la familia recurren al análisis de muestras de sangre recogidas del lugar donde se halló el cuerpo de la joven

Rosa y José Fernández-Cervera, hermanos de Déborah, frente a los juzgados de Tui. |   // MARTA G.BREA

Rosa y José Fernández-Cervera, hermanos de Déborah, frente a los juzgados de Tui. | // MARTA G.BREA

Cuando en noviembre de 2019, el Juzgado número 2 de Tui acordaba la reapertura del caso por la muerte de la viguesa Déborah Fernández-Cervera, la declaración de testigos que nunca antes habían pasado por sede judicial se esperaba como una de las diligencias clave que permitiese esclarecer esta causa criminal, para cuya prescripción resta justo un año. Pero no todas están teniendo el éxito esperado, y no solo por el entendible paso del tiempo, sino por la dejadez y “mentiras” de algunos testigos.

Cuatro testificales

Ayer fue ejemplo de una de estas situaciones que no ponen sino más piedras para llegar al fondo del caso pese a la lucha de la familia y su representación legal. Hasta la sede judicial de Tui fueron citados un total de cuatro personas, entre ellas un inspector de la Policía Nacional, jefe de la brigada de homicidios de Vigo que dirigió el caso tras el hallazgo del cadáver de Déborah en una cuneta de O Rosal, diez días después de su desaparición y a más de 40 kilómetros de su domicilio en Alcabre. Junto a él, también testificó un allegado del eterno señalado en el caso –el ex novio de la joven– principal sospechoso policial durante la investigación.

Contradicciones

La falta de datos e información aportada por uno y la poca concreción del otro, quien denunció un “linchamiento familiar y mediático” hacia su amigo, hicieron volver al punto de partida de estas declaraciones: las contradicciones observadas tanto por el juzgado como por las partes entre sus declaraciones en sede policial y judicial en su relato sobre los días en los que Déborah Fernández-Cervera estuvo desaparecida, entre el 30 de abril y el 10 de mayo de 2002.

Esta situación motivó por parte de los letrados de la familia de la joven la idea de reiterar y pedir nuevas diligencias, entre las que destacarán, previsiblemente, varias testificales, pero también otras periciales.

Análisis

Entre ellas destaca el recurso contra la denegación de una petición de análisis de muestras de ADN halladas en el escenario donde fue hallado el cuerpo; un escenario que los últimos informes policiales evidenciaban falso o manipulado. El juzgado consideraba que ya en su momento estas muestras de sangre llevadas a analizar tanto al Instituto de Toxicología de Madrid como a la Universidad de Santiago, así como piezas de convicción como cuerda y ramas, no aportaron luz ni “utilidad” al caso. Pero hay que tener en cuenta que casi 19 años después y con los avances en el campo de la genética, quizás ahora sí se puede secuenciar totalmente el ADN de la sangre u obtenerse más información de los hisopos de saliva que se recogieron en el lugar. En cuanto a la exhumación del cadáver de Déborah, sigue sin haber respuesta.

Disco duro

A lo que sí ha autorizado el órgano judicial es a que la empresa Lazarus Technology, que colaboró en el caso Diana Quer, perite y analice el disco duro del ordenador de Déborah. Esta prueba fue ya solicitada por los abogados en septiembre de 2020, hace casi siete meses. Los expertos que analizarán el disco duro, según explicaron hace meses cuando solicitaron el dispositivo, buscarán la actividad que tuvo el dispositivo en las fechas previas a la desaparición de la joven, es decir, los registros de comunicación entrantes y salientes: emails u otro tipo de información.

Clamor en las redes: #JusticiaParaDéborah

La familia distribuye a través de internet dos carteles con la foto de Déborah para que la gente la suba a sus redes sociales y la mantenga durante los próximos días, especialmente el día del fatal aniversario a modo de homenaje. “Nos encantaría que el 30 de abril todo el que quiera apoyar la causa ponga esa imagen en su perfil.

Prescripción

Tan solo quedan 365 días de lucha y necesitamos más apoyo que nunca”, anima la familia. Y es que, en caso de que el Juzgado 2 de Tui, no señale a algún investigado, lo que haría paralizar los plazos, solo resta un año para la prescripción del caso de desaparición y muerte criminal que sigue sin ser resuelto pese a su reapertura judicial en 2019. El aniversario es la próxima semana, concretamente el 30 de abril, y las redes sociales se han convertido en los últimos días en un verdadero clamor en apoyo a la familia de la víctima exigiendo que de una vez por todas se den pasos firmes para esclarecer lo qué le ocurrió a la joven y quién es el culpable.

Déborah desapareció el 30 de abril de 2002 cuando regresaba de Samil y su cuerpo desnudo apareció 10 días después en O Rosal, a más de 40 kilómetros de Vigo.

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