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Atenta a la pantalla: la violencia de género se dispara por WhatsApp

Los delitos se cometen en aplicaciones como WhatsApp o en redes como Facebook o Instagram.

Los delitos se cometen en aplicaciones como WhatsApp o en redes como Facebook o Instagram. A. Villar

Junto a casos de amenazas o injurias, el envío de mensajes también es delictivo si hay una orden judicial de alejamiento en vigor

“Salvo el maltrato físico, prácticamente cualquier delito del ámbito de la violencia de género se puede cometer a través de las nuevas tecnologías”. El abogado vigués Brais González Barros evidencia con estas palabras una realidad de la que da buena fe la actividad diaria en los juzgados de Vigo. Y es que el uso de aplicaciones de mensajería como WhatsApp y de redes sociales como Facebook o Instagram para perpetrar la violencia sobre la mujer se ha disparado. Junto a los cada vez más frecuentes casos de acoso mediante el envío incesante de wasaps a las víctimas, los mensajes que se remiten a través de estas aplicaciones también pueden llegar a constituir delitos de amenazas, coacciones o injurias, por poner solo algunos ejemplos. Y también de quebrantamiento de las tan frecuentes órdenes de alejamiento y prohibición de comunicación que acuerdan los jueces para amparar a las mujeres. Cuando hay una orden de protección de por medio, un simple mensaje con un “hola” o realizar una llamada aunque ésta no llegue a ser atendida ya es, advierten los abogados, constitutivo de un ilícito penal castigado con hasta un año de prisión.

“Casi cualquier delito, salvo el maltrato físico, se puede cometer con las nuevas tecnologías”

Brais González Barros - Abogado

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Brais González Barros

Brais González Barros

El uso de las aplicaciones de mensajería o de las redes sociales por parte de los maltratadores se ve en muchos de los casos que llegan al juzgado vigués especializado en la materia. Y en los que después se elevan para juicio a los tres juzgados de lo Penal. “Se nota un aumento de este tipo de conductas”, afirma la abogada Marta García Ozores. Tanto en personas jóvenes como de mayor edad. “Ahora casi todo el mundo tiene WhatsApp en su teléfono móvil”, añade esta letrada. Sobre uno de los delitos que más frecuentemente se cometen de esta forma, el de quebrantamiento de la orden de protección de la víctima, explica que los magistrados “especifican” cada vez más en sus autos o sentencias que el acusado o condenado, junto a no poder acercarse a la mujer, su domicilio o su lugar de trabajo, tampoco puede comunicarse con ella “por ninguna vía de comunicación”. “Y eso abarca todo”, avisa, incluyendo cualquier tipo de contacto a través de mensajes telefónicos o internet.

“No puede haber comunicación por ninguna vía; los jueces ya lo especifican”

Marta García Ozores - Abogada

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Marta García Ozores

Marta García Ozores

En este tipo de quebrantamiento se detiene también la abogada Ana García Costas. Si el acusado tiene prohibido judicialmente contactar con la víctima, no puede enviarle ni un solo mensaje. “El delito se comete igual remitiéndole un texto en el que la insulta que enviándole otro en el que por ejemplo le dice "te quiero”, explica. Es más, prosigue, una llamada pérdida o un wasap que ni siquiera llega a ser abierto por la mujer también resulta delictivo. “Lo que busca la medida de protección es que no se quebrante la tranquilidad de la víctima; y ver en el teléfono una llamada de su maltratador ya rompe esa tranquilidad”, concreta la jurista viguesa.

El Gobierno creará una red de centros para las víctimas de violencia sexual abiertos 24 horas todo el año Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: EP

Provocación

Esta letrada está en el turno de oficio de violencia de género, tanto para asistir a víctimas como a acusados. En el caso de ellas, lo que siempre les recomienda en relación a las comunicaciones que les puedan llegar de sus exparejas vía aplicaciones de mensajería o redes sociales, es que nunca contesten. “Es muy importante que no entren en la provocación que busca la otra persona; que se vea claramente, de cara a llevar el caso a la vía judicial, que la comunicación es en una sola dirección”, indica Ana García.

Hay maltratadores que usan Telegram ya que permite destruir mensajes

 Cuando le toca defender a acusados de malos tratos a los que se imponen estas órdenes, la abogada les hace hincapié en que no intenten ningún tipo de contacto. “Estos quebrantamientos a veces se producen porque no se explica bien que la prohibición de comunicación incluye por ejemplo las redes sociales o hacerlo a través de terceros; por eso es algo en lo que insisto, aconsejando incluso que bloqueen el contacto de su expareja”, concluye.

No valen las excusas

“Un simple ‘hola’ o una llamada perdida ya es quebrantamiento”, avisan los abogados

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Y es que, enviado el mensaje, de nada valen las excusas. “Un cliente mío fue condenado por mandarle un ‘hola’ a su exmujer; se recurrió la sentencia alegando que había sido por error, pero el fallo fue confirmado”, ilustra a modo de ejemplo la abogada Josefina Barros. Su hijo, Brais González Barros, también es letrado. Tiene formación en nuevas tecnologías. “Las redes sociales nos cambiaron la vida”, dice el jurista. Y, avisa, gran parte de las conductas delictivas que se cometen en la vida real se pueden trasladar a la virtual. Los delincuentes, en este caso los maltratadores, van además perfeccionándose para intentar quedar impunes: “Ahora, en vez de WhatsApp, hay quienes usan Telegram para enviar mensajes a las víctimas; lo hacen porque esa aplicación tiene una opción para que el texto se autodestruya en solo unos segundos, con lo cual la perjudicada se queda sin la prueba de que la están injuriando o acosando”.

En casos así, este abogado lanza un mensaje claro a las mujeres que sufren estas conductas hostigadoras. Si reciben mensajes en redes que permiten que éstos desaparezcan segundos, “lo ideal” es activar la opción de grabar pantalla antes de abrir el texto, así siempre quedará la prueba del delito. “La víctima debe cargarse de prueba; que haya testimonio fehaciente de las llamadas y mensajes que reciben”, concluye Brais González.

Los “me gusta” de Facebook o el ruego que se camufló en un extracto bancario 

Los juicios en los que las nuevas tecnologías se alzan como protagonistas en el ámbito de la violencia de género ya forman parte del día a día judicial. La pasada semana, por ejemplo, había fijadas tres vistas sobre quebrantamientos mediante el uso de WhatsApp. A continuación, varias sentencias y escritos de Fiscalía destacados en Vigo sobre esta materia. 

Un atosigamiento a través de los “like” a las fotos de su ex.

Un caso llamativo fue el de un vigués sentenciado a 5 meses de prisión por quebrantar el alejamiento y la prohibición de comunicación con su ex dándole a “me gusta” a fotos del Facebook de la víctima, así como enviándole mensajes por esta red social y por WhatsApp. La sentencia es de 2018 y, algo habitual, el condenado era reincidente.

Un acoso que se materializó con 500 mensajes cada día.

En los últimos años hubo bastantes vistas contra acosadores que usaron las redes de mensajería para no dar tregua a sus víctimas. Una de estas sentencias fue a un varón que aceptó 6 meses de cárcel por atosigar a su antigua pareja con hasta 500 mensajes al día. Ella lo bloqueó en WhatsApp y el asedio siguió con SMS y e-mails.

Unos wasaps en el teléfono móvil del hijo menor de edad.

Este mes llegó a juicio un caso en el que el maltratador incumplió la prohibición de comunicarse con su ex de diversas formas. Primero, enviándole 120 wasaps en dos días. Ella lo bloqueó y entonces él usó el teléfono del hijo menor de ambos para seguir escribiéndole. Incluso llegó a hacerlo en el apartado de “concepto” de un extracto bancario que envió a la víctima: “Solo quiero arreglar las cosas”.

Una videollamada que nunca llegó a ser contestada.

Otro caso reciente es el de un acusado de malos tratos a su exesposa que quebrantó la orden de protección realizándole una videollamada. Ella no llegó a descolgar. El fiscal pedía una pena de un año de cárcel.

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