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“Mi abuela ahora parece otra, está feliz”

Carmen, de 90 años, está en una residencia de Aldán cerca de su nieta | El juez investiga la desnutrición y úlceras que sufrió en otra de Monforte

Iria Álvarez con su abuela Carmen Barreiro. Cedida

“Mi abuela ahora parece otra persona; está maravillosa, la veo feliz, la están atendiendo muy bien”. La viguesa Iria Álvarez respira por fin aliviada tras los duros meses que vivió en 2020 después de que la Xunta le asignase a su abuela materna Carmen, de 90 años, la residencia DomusVi en Monforte de Lemos (Lugo), a 140 kilómetros de Vigo. Además de estar lejos de ella y de no poder visitarla por el COVID, se encontró, cuenta, con que allí su salud se deterioró gravemente, sufriendo desnutrición y una grave úlcera en el talón izquierdo, entre otras lesiones y dolencias. La nonagenaria acabó hospitalizada.

La situación afortunadamente ha cambiado. Tras permanecer un tiempo en un centro sociosanitario de Pontevedra, desde hace aproximadamente dos meses Carmen está en otra residencia Domusvi, en Aldán (Cangas). Pero allí, refiere su nieta, la atención está siendo “muy buena”. “Mi abuela está contenta, ya no está desnutrida, las úlceras las tiene prácticamente curadas; y yo puedo ir a verla tres veces a la semana”, afirma Iria.

En relación con la residencia de Monforte en la que la nonagenaria estuvo en 2020, en la que, recuerda su nieta, “entró caminando y salió con un gran deterioro”, un juzgado sigue investigando, tras admitirla a trámite, la querella presentada por presunta negligencia médica. Al menos ya testificaron dos enfermeras e Iria, relata ella misma, acaba de aportar al tribunal el historial de conversaciones por WhatsApp con una de ellas para acreditar lo que expone en su denuncia.

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