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¿Cuáles son los semáforos que más irritan a los vigueses?

Salida a la Plaza de España desde la calle Puerto Rico Alba Villar

Eternizarse delante de un semáforo en rojo puede llegar a irritar a la más paciente de las personas. Una manera de sacar de quicio a cualquiera como sería que alguien se cuele en la cola del supermercado, quedarse en espera durante una llamada telefónica o que se derrame una mancha de salsa sobre una prenda de ropa recién comprada. Los atascos de tráfico son a veces sinónimo de desesperación, sobre todo cuando pillan a alguien con prisa. Son muchos los que se tiran de los pelos cuando un semáforo dura abierto muy pocos segundos. También hay quienes no soportan que uno se ponga en verde y el siguiente, a pocos metros, cambie a rojo. Y es por eso que estas señales de tráfico, con sus colores rojo, ámbar y verde, son el foco de la ira de muchos ciudadanos. En Vigo hay más de 2.300 semáforos y algunos han provocado más palabrotas y resoplidos que cualquier mal día en el trabajo. Por eso en FARO hemos consultado a nuestros lectores a través de las redes sociales cuáles son los que más odian y entre los cientos de respuestas hay una conclusión clara. Los semáforos que más molestan tanto a conductores como peatones en Vigo son los del entorno de Plaza España.

Las protestas se centran en un semáforo en concreto: el que regula el acceso a la rotonda desde la calle Puerto Rico. Los vehículos deben someterse a una larga espera para que el verde solo dure unos segundos. "Pasan tres coches y ya cambia a rojo. ¡Es desesperante!", afirma la lectora Bea Gamboa. Lo cierto es que esa es una de las zonas donde suelen formarse más colapsos de tráfico al confluir varias arterias de la ciudad. Precisamente el poco tiempo que permanece abierto el semáforo de Gran Vía hacia la Plaza de los caballos cuando se sube desde El Corte Inglés es otra de las cosas que se cuestionan los conductores encuestados.

La mano que mece el tráfico en Vigo MARTA CLAVERO

A pocos metros de Plaza España está otro de los puntos negros que señalan los vigueses. La convergencia de las calles Pizarro, Vázquez Varela, Venezuela y México, en el entorno del Xeral. Un tramo con semáforos en todas direcciones para dirigir un gran volumen de tráfico al que en los últimos meses se le ha sumado el carril bici. Los vehículos se quedan muchas veces atascados a pesar de que las luces de tráfico estén abiertas y en otras ocasiones se quedan en tierra de nadie, en medio del cruce obstaculizando el paso de los otros accesos.

Cruce del entorno del Xeral: Pizarro, Vázquez Varela y Venezuela Alba Villar

Numerosas quejas han recibido también las señalizaciones de las avenidas de Castrelos y de A Florida por sus semáforos " cada 50 metros y todos descoordinados", tal y como apunta la lectora Susanna Araújo. En estas zonas hay dos puntos especialmente conflictivos: la salida de Antonio Palacios por el lateral del parque Quiñones de León y el semáforo que está junto al Hotel Hesperia en A Florida antes del cruce con Manuel de Castro. El primero de ellos, además, monta unas colas impresionantes en la circunvalación en horas puntas o antes de los partidos del Celta en Balaídos.

También está relacionado con la carretera de Antonio Palacios la desesperación que provocan los siete semáforos (cuatro para vehículos, tres para peatones) de la Baixada ao Pontillón. Se abren de uno en uno sin tener en cuenta los atascos que se forman en la carrera que discurre por el lateral del parque de Castrelos.

Cruce de Baixada ao Pontillón y Antonio Palacios Google Maps

Hay tres semáforos muy alejados en la ciudad pero que comparten la misma problemática: están en cuesta y duran muy poco tiempo abiertos, por lo que si hay algún conductor un poco despistado apenas pasan coches. Uno de ellos está en la calle Loureiro, entre la Avenida de Madrid y la Provincial (calle Emilia Pardo Bazán). Aquí hay bastante tráfico, sobre todo a la entrada y salida del colegio Cluny. El segundo en el centro, en el cruce de la calle Cervantes con Urzáiz (zona Churruca), que recoge todo el tráfico proveniente de la AP-9. El último está cerca de Pizarro, en la intersección de Couto Piñeiro y Couto de San Honorato. "El de Urzáiz con Cervantes se cierra cuando abre el de Gran Vía y monta unos líos monumentales", comenta Gerardo Pereira, taxista y lector del decano.

Cruce de la Avenida de Madrid con Loureiro y de la calle Cervantes con Urzáiz Google Maps

En la zona de Teis también hay reproches. Varios vecinos aluden al problema de descoordinación de las señales luminosas de tráfico en Sanjurjo Badía y muchos critican el cruce de esta misma calle con Buenos Aires, donde se forman unas buenas caravanas y más ahora que está el acceso a la AP-9 de Gran Vía cortado.

Creces de Avenida de Europa con San Paio y de Tomás Paredes con Castelao Google Maps

Por último, también hay lectores que hacen alusiones a la zona de la Avenida de Europa. Uno de los que más ampollas levanta es el que está al pasar el Colegio Amor de Dios para girar a la izquierda hacia la calle San Paio. Los coches tienen un espacio minúsculo para esperar sin interferir el tráfico que baja hacia Samil y si no se está atento para salir en el momento en el que se abre, se vuelve a cerrar y los coches se quedan ahí parados. Unos metros más atrás está el cruce de Tomás Paredes con la Avenida Castelao, con un semáforo que está tanto tiempo en rojo que "da tiempo a contemplar unos malabares, comprar pañuelos y que te limpien el parabrisas", bromea Darío Rodríguez.

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