“No alarguemos la enorme chapuza que ha sido la instrucción de este procedimiento; si se hizo todo mal durante 18 años, hagámoslo bien el tiempo que queda”. Los abogados de la familia de Déborah se muestran contundentes en los escritos que están presentando en el Juzgado de Instrucción 2 de Tui instando la práctica de pruebas para arrojar luz en torno a la desaparición y muerte de la joven viguesa en 2002. El tiempo corre en contra de este caso, que de no resolverse a tiempo se toparía de bruces con su prescripción en mayo de 2022.

Frente a la batería de diligencias solicitadas, los letrados se están encontrando con una “sistemática denegación de pruebas” por parte de la jueza. Y una de las últimas negativas tiene relación con la petición del equipo legal de que comparezca en sede judicial el policía nacional que dirigió la Operación Arcano, la exhaustiva investigación desarrollada en 2009 y 2010 que apuntaló la teoría de las pistas falsas y que desarrolló como hipótesis principal que el culpable fue alguien “estrechamente relacionado” con la víctima. Aquellos agentes llegaron a reconstruir las rutas y horarios del que siempre ha sido el principal sospechoso policial, el exnovio de la joven, así como a inspeccionar un coche que usaba. Quisieron también pinchar teléfonos, pero esta diligencia no fue autorizada.

Para la familia de Déborah, la Operación Arcano fue la mejor y más completa investigación hasta la fecha. Su equipo legal coincide. “Este agente [el que dirigió las pesquisas] reconstruyó perfectamente el caso y pidió diligencias de prueba de gran importancia que otros policías habían obviado”, afirman en el escrito dirigido a la jueza en el que le piden que cite a este investigador como testigo o que se le requiera para que haga un informe complementario y/o ampliatorio de los atestados que firmó en 2010. Para los letrados, aquellos atestados “ponían nombre y apellidos al autor de la desaparición y muerte de Déborah, aunque algunos no lo quisieran ver”.

  • La "maquinación" que enredó el caso Déborah

    El último atestado previo a la actual investigación policial enfiló una hipótesis que desconfiaba de las “apariencias”

La titular del juzgado tudense ha rechazado sin embargo esta comparecencia, solicitada en diciembre y reiterada en enero en un nuevo escrito en el que el equipo legal de la familia lamenta la “denegación injustificada de pruebas” que son “pertinentes” y “necesarias”. Y en este texto se refieren a otro conocido caso sin resolver, el de la pontevedresa Sonia Iglesias. Un asunto, afirman, en el que al contrario de lo que está ocurriendo con el de Déborah, “se llevaron a cabo todas las actuaciones necesarias, incluidos los interrogatorios al principal sospechoso”, en referencia el exmarido de la desaparecida, ya fallecido, que llegó a estar imputado judicialmente.

La denegación de la comparecencia del policía de la Arcano se une a otras muchas testificales rechazadas en los últimos meses. A los abogados les preocupa también otra cuestión, la del informe pericial de uno de los discos duros del ordenador de Déborah. En otro escrito que acaban de dirigir a la jueza denuncian que en octubre se ordenó remitir el aparato a la Guardia Civil de Madrid y que, cuatro meses después, no se sabe nada sobre el volcado. Por ello, reiteran que se haga cargo el laboratorio que les asesora, Lazarus Technology, que participó en casos como el de Diana Quer o la Zamburiña de Ourense.

Pesquisas genéticas

Y en la actual instrucción judicial también se decidió una revisión y ampliación de los informes de ADN del semen hallado en el cuerpo de Déborah: un perfil genético que aún tiene la condición de anónimo. Precisamente, el atestado de la Operación Arcano se refiere a ese semen como una pista falsa para despistar. Lo cierto es que tras recogerse muestras genéticas a ocho personas –a cuatro de ellas desde que se reactivó la causa– no hubo ninguna coincidencia. El ADN no ha arrojado luz al caso.

UN PARTIDO DE FÚTBOL CLAVE Y LAS MISTERIOSAS CARTAS

Una cuestión que centra la actual instrucción judicial es el partido de fútbol que hubo en el club de campo la noche de la desaparición de Déborah. Es clave en relación con el sospechoso policial. Cuatro jugadores y dos de sus esposas declararon. Los abogados de la familia de la fallecida piden que vuelva a testificar una de las mujeres para aclarar “mentiras” y “contradicciones”. La jueza lo deniega. Los letrados también se preguntan porque la Policía no incautó unas cartas que el exnovio le había enviado a la joven y que el padre de éste le pidió a la madre de la víctima tras su trágica muerte.