El ingeniero y jefe de servicio en la subdirección xeral de Compras y Servizos del Sergas, José Luis López González, aboga en su tesis doctoral por aplicar nuevos modelos de ventilación a los quirófanos para reducir de forma considerable su demanda energética y sin comprometer la seguridad ambiental.

Los hospitales son edificios con una alta demanda de energía derivada de la necesidad de contar con sistemas de ventilación muy exigentes no solo para mantener el confort, sino para garantizar la seguridad ambiental y la asepsia que protegen a los pacientes y profesionales de posibles infecciones.

En este contexto adquieren especial relevancia las unidades críticas y, concretamente, las quirúrgicas, que se encuentran entre los espacios con mayor índice de consumo energético. “Hay que mantener un ambiente controlado en el que la temperatura y la humedad deben estar entre unos rangos que impidan el crecimiento y la proliferación de contaminación microbiana”, explica el investigador.

Esto requiere unas condiciones específicas de ventilación, entre ellas, un alto número de renovaciones por hora, de las que un porcentaje elevado deben ser de aire exterior.

Los actuales sistemas de climatización aportan altas tasas de ventilación y rigurosas condiciones ambientales al interior, lo que incide en su demanda de energía, una de las mayores por metro cuadrado de superficie construida.

Mediante simulaciones, José Luis López evaluó el potencial de ahorro que puede obtenerse en diferentes escenarios al cambiar niveles de ventilación dentro de las normas establecidas en los países del entorno y garantizando en todo momento la seguridad. Y la demanda podría reducirse entre un 40 y un 79% .

“El ahorro potencial durante las horas de inactividad, ampliando el rango del aire interior a 15 ºC-30 ºC y no controlando la humedad relativa alcanza el 50%”, destaca.

La tesis está dirigida por Pablo Eguía y Enrique Granada, del Grupo de Tecnologías Energéticas, y pretende abrir una nueva línea de investigación en este campo.