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Benito Regueiro | Jefe del servicio de Microbiología del área sanitaria de Vigo

“Nos llevará varias semanas volver a un nivel normal de infecciones en el área”

El jefe de servicio de Microbiología del Chuvi, Benito Regueira, en el laboratorio.

El jefe de servicio de Microbiología del Chuvi, Benito Regueira, en el laboratorio. MARTA G. BREA

Benito Regueiro está al frente del servicio de Microbiología del área sanitaria de Vigo y ha tenido que lidiar con la pandemia desde su inicio. Bajo su dirección, el departamento se ha convertido en referencia en toda España por su capacidad diagnóstica. Regueiro analiza cómo está viviendo la tercera ola y hace un llamamiento a la colaboración ciudadana para doblegar la curva cuanto antes.

–¿Cómo lleva este descontrol de casos tras las navidades?

–Igual que las olas anteriores. Nos están llegando las muestras y estamos intentando aumentar la tasa de PCR para detener la curva. Vamos a hacer un pequeño aumento de equipamiento para lograrlo. Esto es una onda previsible después de las vacaciones de Navidad, está pasando en todas partes. Habrá que intentar doblegarla lo antes posible la curva para poder volver a la relativa normalidad que teníamos antes.

–En los cribados que se están realizando en los municipios entre asintomáticos apenas está habiendo positivos.

–Afortunadamente la mayoría de la gente está bien. El virus afecta a núcleos concretos de población. Cuando se hacen estudios de cribado masivos es lo que pasa. Lo que se detectan son asintomáticos, los que tienen síntomas los diagnosticamos cuando vienen al sistema de salud. En esos barridos generales de la población, al centrarnos en asintomáticos, son casos importantes porque no detectamos en condiciones normales y están contagiando a la gente. Son las cifras que esperamos. La ventaja de los cribados es que te dan el impacto real de lo que está sucediendo, y tranquiliza relativamente. Afortunadamente Galicia no está tan mal como otros sitios. Lo que esperamos en los barridos son dos o tres casos como mucho.

–¿Esperaba en enero una transmisión a estos niveles o preveían que la tercera ola fuera más suave?

–Se sabe que después de un confinamiento o de una situación controlada previa a una época como las navidades, es probable una mayor transmisión del virus. Se calcula un repunte del 40% sobre lo anterior. A nadie se le escapaba que esto era previsible.

“Nos llevará varias semanas volver a un nivel normal de infecciones en el área”

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–¿Han notado algún otro foco de contagios más allá de reuniones navideñas y fiestas privadas, como por ejemplo entornos laborales?

–Nosotros estamos haciendo sistemáticamente controles en entornos laborales, empresas y residencias sanitarias, y hemos detectado positivos en estas situaciones. La vuelta de vacaciones ha supuesto la entrada de trabajadores asintomáticos en estas circunstancias, pero se están haciendo controles sistemáticos de estos colectivos, por lo que los entornos laborales los podemos mantener limpios. Algunas empresas han tenido que cerrar temporalmente debido a brotes.Hay más casos en todas las situaciones, porque el hecho de que el comité clínico haya decidido subir a nivel alto y medio alto a toda Galicia tiene que ver con lo que ha pasado, con los datos de prevalencia que tenemos. Por eso llegan asintomáticos a todos los sitios. Lo que hay que intentar ahora es localizar los puntos de riesgo y volver al nivel normal de contagios, y nos va llevar como poco tres o cuatro semanas.

–Los hosteleros se sienten agraviados y dicen que se les está culpabilizando. ¿Qué opinión tienen desde el laboratorio del Cunqueiro?

–Nosotros desde Microbiología solo damos el resultado, no entramos en el tema epidemiológico. Que la hostelería tiene un papel importante en la movilidad de cualquiera de las ciudades lo tenemos todos claro, y que es un colectivo afectado de manera especial en todo el mundo, también. Lo ideal es colaborar para volver a la normalidad lo antes posible. El tema económico es fundamental. Los contagios eran previsibles por las fiestas y reuniones familiares de más de las personas recomendadas. Lo que hace el sistema sanitario es dar recomendaciones, está en la disciplina de la gente seguirlas o no. En la curva siempre hay una relación de una situación festiva con un cierto aumento. Si es una fiesta global, que es lo que ha pasado en Navidad, el aumento es general. La disciplina siempre tiende a relajarse en estos entornos familiares. Y además hay que decir que el propio virus está aprendiendo a aumentar su transmisibilidad y tiene capacidad para contagiar de manera más fácil.

“Alguien que no se vacuna no lo hace por miedo; es simplemente un acto de egoísmo”

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–Está habiendo casos de personas a las que se han vacunado con la primera dosis que han dado positivo en la PCR. ¿Va a ser algo habitual?

–Los casos positivos tras la vacuna son casos que estaban ya en incubación, y que aparecen después de la inyección. La primera dosis hay que decir que no es una vacuna completa, tiene que completarse con la segunda. Afortunadamente, las vacunas generan una protección alta en la mayoría de los casos, ya con la primera dosis. Probablemente estamos viendo menos casos debido a que ya estamos vacunando. La vacunación puede llegar a generar en colectivos vulnerables un 40% menos de riesgo de contagio. Los que puedan aparecer, son casos que estaban ya en fases de incubación.

–Ya ha habido casos en residencias de usuarios y trabajadores que han rechazado ponerse la vacuna por temor a efectos adversos. ¿Lo entiende?

–Si alguien no se vacuna es por egoísmo, no por miedo. A estas alturas no me cabe la menor duda. Si le tienes miedo, eso solo lo explica una actitud egoísta. Porque el propio sistema sanitario, si ve que alguien tiene alguna contraindicación para vacunarte, ya no te pone la dosis. Por eso lo primero que hacen es una encuesta para trazar las condiciones por las que no debes vacunarte. Por eso que lo rechacen de forma voluntaria, es un acto egoísta.

“Preocupan las visitas al hospital, la gente debe ser disciplinada”

–¿Se siguen dando contagios entre sanitarios, más allá del brote del Meixoeiro? –Sí, de contagios o posibles brotes no nos salvamos ninguno, todos estamos expuestos a ello. El tema es detectarlo pronto y afrontarlo lo antes posible. El problema es que la detección de positivos entre el personal sanitario se asocia con más contagios de trabajadores y provoca conflictos de funcionamiento. Y precisamente el gran objetivo desde le inicio de la pandemia es evitar el colapso hospitalario. Un brote interno en los hospitales es muy preocupante por todo el efecto colateral que genera. No hay servicios que tengan más o menos contagios, pero está claro que hay algunas actividades que tienen más riesgo que otras. De lo que se trata es de blindar el hospital, todos los contactos con el exterior son muy importantes. Por ejemplo hay una enorme preocupación con las visitas, y ahí la población tiene que ser disciplinada. –¿Cree que podremos ver un verano medianamente normal? –No quiero ser ni positivo ni negativo, ni hacer profecías. En verano en teoría no vamos a tener suficientes vacunados. Probablemente en noviembre y octubre tengamos cifras que nos puedan hacer pensar que hayamos conseguido ya un fondo de seguridad. Si todos hacemos un esfuerzo y controlamos la curva, la cuestión será ir vigilando, y podremos mantener el área sanitaria en niveles bajos que te permitirán tener todo lo que sea posible abierto. Esto es un trabajo del sistema sanitario y también de la gente, para que colabore participando en los cribados y se mantengan atentos a síntomas para que se pongan en contacto con el dispositivo de salud o su médico de forma inmediata. –Como ciudadano, cuando sale del laboratorio, ¿se acostumbra a esta situación que se ven en las calles, con los bares cerrados y con toque de queda? –Lo vivo incómodo, como todos. Pero entiendo que es lo que nos toca ahora mismo. Por eso tenemos que hacer un esfuerzo para volver a la normalidad lo antes posible, y es algo que tenemos que conseguir entre todos. La única forma es la colaboración. Si nosotros hacemos suficientes diagnósticos el virus se podrá controlar y poder recuperar poco a poco la normalidad. Y eso lo deberemos mantener hasta que no tengamos el suficiente número de personas vacunadas.

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