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Paula Gil Hidalgo | Presidenta del Consello de Estudantes de la UVigo

“La mayoría estamos indignados con las fiestas en pisos y residencias”

“Quedan cosas por pulir, pero el curso está yendo bastante bien”

Paula Gil es la nueva presidenta del Consello de Estudantes.

Paula Gil (Vigo, 2000) estudia 3º de Ingeniería Biomédica. El Claustro aprobó su nombramiento el 16 de octubre al frente del mayor órgano de representación estudiantil. Entró en la delegación de alumnos de Industriales el curso pasado y acabó implicada en una actividad “fascinante” porque le permite “ayudar “a sus compañeros.

–¿Cuáles son los objetivos principales de su mandato?

–Para mí es muy muy importante dar a conocer el Ceuvi entre los estudiantes. Hablando de tú a tú con los alumnos nos damos cuenta de que desconocen la existencia de órganos que los representan y que están día a día trabajando por sus derechos y esforzándose mucho por conseguir que la vida universitaria sea muchísimo mejor. Ahora mismo, lo principal es esto, conseguir que se conozcan las delegaciones de los tres campus, que tengan más cohesión entre ellas y que todas tengan miembros en el Ceuvi. Este año, con el tema del coronavirus, estoy muy orgullosa de todo el estudiantado. Los delegados y los alumnos en general se están involucrando mucho. Cada día conseguimos que se nos escuche un poco más. Es algo muy de agradecer y espero que siga mejorando.

–También son pocos los que se animan a ser representantes, siempre quedan vacantes en el Claustro. ¿Puede agravarse esta situación por la pandemia?

–Tenemos una comisión de comunicación dentro del Ceuvi para reactivar nuestras redes sociales y dar a conocer nuestro trabajo de compañero a compañero, que es lo más efectivo. Creo que la gente ahora se está implicando mucho más porque quieren que todo vaya lo mejor posible y que no haya riesgos.

–¿Y a los responsables de la Universidad qué le piden?

–Llevo poco tiempo en el puesto y no he tenido muchas reuniones. Pero dentro de la delegación sí las tuve con los responsables de la escuela y están dispuestos a escucharnos. Cada día está habiendo un trabajo de colaboración mejor entre la Universidad y el alumnado. Muchas veces, como estudiantes, no tenemos el punto de vista de los profesores, las direcciones de los centros o la Universidad. Ni ellos son capaces de ponerse en nuestro lugar, no porque no quieran, sino porque son ámbitos diferentes. Por eso es primordial que exista esa conexión y que haya un mecanismo de representación que sea capaz de trasladar las ideas de ambos lados.

–¿Cómo valoran el final del curso pasado, tanto el paso a la docencia virtual como la evaluación?

–Fue un año muy duro. Fue algo sobrevenido, que nadie se esperaba, y todo lo que se hizo fue con la mejor intención del mundo. En su mayoría, la gente entendió que era una situación complicada y que se hizo lo mejor que se pudo.

–El rector ha aplaudido públicamente a los estudiantes de la UVigo porque no pidieron el aprobado general, sino ser evaluados con garantías y no quedar marcados como la promoción a la que le “regalaron” un curso.

–Sí, claro. Es muy fácil pedir que te aprueben, es una utopía muy bonita. Pero estás en una carrera que has elegido tú, nadie te obliga. Y es una responsabilidad muy grande la que tienes como persona cuando sales al mundo laboral. Tienes que poder demostrar que has adquirido unos conocimientos. Al fin y al cabo, te perjudica a ti de cara al futuro. No vimos adecuado pedir el aprobado general, pero sí una evaluación en condiciones que fuese justa y adaptada a las medidas que se tenían en ese momento.

–¿Y lo fue?

–Creo que sí, hubo algunos problemas, gente que no tenía equipos para realizar los exámenes telemáticos, por ejemplo. Pero en general, dentro de las posibilidades que hubo, la Universidad se posicionó muy bien, se ofrecieron equipos y conexiones. Hay casos para todo, pero se gestionó bastante bien en general.

–¿Y el inicio del curso cómo está siendo en cuanto a seguridad y docencia?

–Un poco se sigue la línea del anterior, ahora con la preocupación por la situación sanitaria al acudir presencialmente. Estamos pendientes de algunas reuniones para seguir ajustando cosas que quedan por pulir, pero está yendo bastante bien. Ha habido muy pocos positivos entre los alumnos y han sido casos más bien aislados y puntuales. Es una tranquilidad que tenemos. En CC. de la Educación y del Deporte ya han vuelto a clase, solo fueron dos días de confinamiento, y esperemos que todo se quede ahí y no haya más problemas.

–Los alumnos de Enfermería del campus de Ourense se negaron a realizar las pruebas serológicas por ser avisados de forma repentina.

–Todavía no hemos tenido tiempo de hablar con ellos para conocer la situación y bajo qué condiciones les mandaron hacer las pruebas. Personalmente, yo quiero agradecer el trabajo que han hecho los alumnos del grado de Enfermería. En nuestro caso, se portaron muy bien, fueron muy amables.

–Un ejemplo de civismo en un momento en el que a los universitarios se les culpabiliza de contribuir a la extensión del virus por su actitud irresponsable . ¿Se sienten criminalizados?

–Como en todas partes, hay gente para todo y sí es verdad que ha habido fiestas en residencias y pisos de estudiantes. Pero aquí estamos relativamente bastante tranquilos, la gente se está portando bastante bien. La mayoría está bastante indignada con esta situación. Están implicados en que las cosas se hagan lo mejor posible. Son situaciones excepcionales que necesitan medidas excepcionales.

–¿Han pensado en alguna campaña de concienciación desde el Consello de Estudantes?

–Hemos propuesto que se den a conocer un poco más los protocolos, porque ciertas cosas se hacen mal por desconocimiento. Planteamos que se den a conocer de una manera más amena, con más carteles... A todos nos ha pillado una situación muy nueva y poco a poco lo vamos consiguiendo.

–Algunos estudiantes se quejan de la incompatibilidad de horarios de las asignaturas presenciales y telemáticas.

–Al principio de curso sí hubo bastantes problemas. En Industriales, por ejemplo, había gente que tenía una parte del horario en la sede campus y otra en la sede ciudad. Pero, poco a poco, todo se ha ido solucionando. Y los centros han ido habilitando espacios para el seguimiento de la docencia virtual en la propia Universidad y que estas situaciones tengan el menor impacto posible.

–Las protestas por el servicio de Vitrasa son un clásico en el Claustro, ahora se denuncia el aforo excesivo.

–Es un tema muy importante. En el aula estás siempre con la misma gente y si hay algún caso es sencillo contactar con la gente, pero en el autobús el seguimiento sería mucho más complejo. Estamos proponiendo refuerzos y la Policía está realizando algunos controles.

–¿Tienen complicaciones a la hora de usar cafeterías y comedores?

–Hay algunos problemas porque se han reducido los aforos y pronto tendremos una reunión con el Rectorado sobre este tema. Intentamos que se habiliten espacios extra para evitar que la gente se quede fuera. En su momento se propuso el exterior, incluso para los cambios de hora, pero en facultades que están en el monte y con el tiempo de Galicia no es muy viable.

–¿Ha cambiado mucho el ambiente universitario?

–Completamente. Aunque intentes llevar la mayor normalidad posible, ya no tienes la misma interacción. La vida universitaria se ha visto afectada y estamos estudiando cómo mejorar la convivencia, obviamente con unas condiciones de seguridad, para que no se pierda la esencia de la universidad y el ambiente de compañerismo.

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