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Condenado un vigués por golpear a su hijastro por su adicción a los videojuegos

La jueza advierte que la corrección educativa "nunca puede ser física", pero aplica la atenuante de arrebato por la actitud "provocadora" del adolescente

Una tienda de videojuegos. // María Roldán

Una tienda de videojuegos. // María Roldán

Un castigo físico que ha derivado en condena. El Juzgado de lo Penal 3 de Vigo ha impuesto a un vigués 15 días de trabajos en beneficio de la comunidad -o un mes de cárcel si no acepta realizarlos- por dar una fuerte colleja a su hijastro de 17 años, con el que a continuación forcejeó y peleó. Una agresión que se produjo tras desobedecer el adolescente la orden de apagar el ordenador y dejar los videojuegos, a los que tiene dependencia, según consta en la causa. La jueza atribuye a este hombre un delito de maltrato en el ámbito familiar y le prohíbe aproximarse o comunicarse con el menor durante seis meses. En todo caso, en coincidencia con lo solicitado por la Fiscalía, aplica la atenuante muy cualificada de haber actuado por "arrebato", dada la actitud "provocadora" e "irónica" que mostró el joven.

Los hechos, según concreta la sentencia, ocurrieron el 27 de julio de 2019. Aunque en esa época el adolescente estaba en acogimiento temporal con otros familiares, los fines de semana los pasaba con su madre y el marido de ésta. Uno de esos sábados la mujer dio permiso a su hijo para utilizar el ordenador que había en la habitación del matrimonio. Pasado el tiempo y acercándose ya la hora de acostarse, le dijo al joven -"quien padecía obsesión por los juegos virtuales", se concreta- que apagase el ordenador y el chaval le respondió que "en cinco minutos". A las once y media de la noche, "transcurridos holgadamente los cinco minutos" y dado que el menor seguía usando el terminal "ignorando las órdenes de su madre", el padrastro entró "enfadado" en la habitación y volvió a requerirle para que dejase "ya" el ordenador.

"Cinco minutos más"

La resolución refiere que, ante la advertencia del adulto, el joven respondió "en tono provocador" repitiendo que tardaría cinco minutos, tras lo cual, de modo "irónico", añadió que "a ver cuanto duraban esos cinco minutos". Una reacción que hizo que el hombre se "descontrolase" y reaccionase propinando a su hijastro "un golpe con la mano abierta en el cuello, una colleja". Al levantarse el chico y encararse con él, el ya condenado lo agarró de la ropa, lo mismo que hizo el menor, forcejeando ambos y "acometiéndose" mutuamente, hasta que cayeron sobre la cama y se soltaron. El menor recibió asistencia médica ya que sufrió la rotura de una uña, cervicalgia, diversos eritemas y dolor en una de sus mejillas.

Para la jueza no hay duda del "carácter doloso" de la acción, por la forma en que se produjo el "acometimiento" físico del hombre hacia su hijastro. "Ni el acusado tenía derecho de corrección sobre el menor, ni la corrección puede ser física nunca, ni la respuesta es justificable ni proporcionada, por más que el perjudicado hubiese adoptado una postura desafiante y estuviese ocupando su dormitorio impidiéndole de ese modo acostarse", refiere en la sentencia.

En todo caso, la magistrada sí aprecia la atenuante de arrebato a favor del acusado, ya que, según declaró la madre del menor, su hijo se comportó de manera "retadora" e "irónica", sin obedecer a las órdenes de que apagara el ordenador, impediéndoles así ir a dormir. La sentencia, que aún no es firme, contempla una indemnización de 60 euros para el adolescente por las lesiones sufridas.

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