16 de septiembre de 2020
16.09.2020
Faro de Vigo

Una cita con la ABAU a pequeña escala

Las pruebas de septiembre reúnen en el campus de Marcosende a 300 estudiantes, una décima parte de los que se presentaron en julio - Alrededor de la mitad van a subir nota

16.09.2020 | 01:54
Una cita con la ABAU a pequeña escala

El sistema, con la incorporación de las medidas de prevención frente al Covid-19, ya venía rodado de la convocatoria de julio y el número de estudiantes que se presentaron era solo una décima parte de los de entonces. Así, la primera de las tres jornadas de la Avaliación de Bachillerato para el Acceso a la Universidade (ABAU), en la que están inscritos en esta ocasión unos 300 estudiantes, transcurrió ayer en sus tres sedes viguesas sin incidencias.

"Fue muy relajado, sobre todo, comparado con julio", describe el presidente de la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CIUG) y representante de la Universidad de Vigo en este organismo, Luis Muñoz. Recuerda lo complejo que había resultado aquella convocatoria, con la novedad de las medidas de higiene y seguridad por la pandemia y la afluencia de un mayor número de alumnos al facilitarse el aprobado en Bachillerato. Se habían juntado un millar de estudiantes en diferentes sedes en la ciudad, otros mil en el campus de Marcosende y unos 1.200 en la comarca. Ayer, eran alrededor de 300.

Los procedentes de institutos de la ciudad de Vigo se examinan en las facultades de Filología y Traducción y de Económicas y Empresariales. Los que vienen de centros de otros municipios del área, lo hacen en el pabellón polideportivo del campus de Lagoas-Marcosende. Tienen espacio más que suficiente para respetar la distancia de seguridad.

Muñoz calcula que alrededor de la mitad de estos estudiantes se presentan por segunda vez al examen con el objetivo de subir nota. Para los que buscan un nuevo acceso en la universidad les advierte que lo van a tener difícil, ya que se ha cubierto ya el 95% de las plazas de nuevo acceso.

A seis días de que los universitarios regresen a las aulas, las dependencias de las diferentes facultades permanecían ayer prácticamente desiertas salvo por estos estudiantes que estrenaban esta convocatoria de pruebas ABAU con la asignatura de Historia de España.

A Ana Abreu, Alba Pérez y Lara Abalde, del Instituto de Educación Secundaria (IES) Álvaro Cunqueiro, les salió bien. Entre las seis opciones de temas de las que deben elegir y responder cuatro, les cayeron de los que ellas se habían preparado.

Dos de ellas se habían presentado a la convocatoria de julio y no observan muchas diferencias en cuanto a los protocolos de actuación para hacer frente a la expansión de la pandemia. Explican que reunieron a los alumnos de varios centros educativos en la biblioteca de la Facultad de Económicas. "Pero estamos bastante separados", apostillan. Una de las cosas con las que les advirtieron que deben tener cuidado es con el gel hidroalcohólico -que tienen echarse antes de acceder al espacio de evaluación-. Si tocan las etiquetas que identifican sus exámenes con las manos impregnadas en él, corren el riesgo de borrarlas.

La única pega que ponen a la organización es que no todos los alumnos tenían visión del reloj y, al no poder llevar ninguno en su muñeca -analógico o digital- solo se podían guiar por los avisos de tiempo que un profesor daba en voz alta.

Tiempo fue lo que Samuel Delgado cree que le faltó para bordar el examen. Pero le salió bien, como a su compañero en el IES Rosales II Nicolás Vasconcellos. Este se había presentado a la convocatoria de julio. Cuenta que, entonces, pudieron estar sin mascarilla, cuando se sentaban, a distancia. La situación epidemiológica era mejor. Tampoco es que le haya molestado tener que dejarla puesta ayer durante el examen en Económicas. "Me da igual porque ya las preparaba con mascarilla en la academia", señala.

Iván Noal, del instituto República Oriental do Uruguai, no le fue tan bien. "Fueron a pillar", opina sobre las preguntas escogidas por los que elaboran los exámenes. A su compañero Afonso Marcet le fue mejor. Describen que los colocan "bastante separados" y en diferentes direcciones. Todos deben respetar el puesto asignado de un examen a otro. Entrando a la siguiente prueba, la de Lengua Castellana y Literatura, no se muestran demasiado nerviosos: "El trabajo ya está hecho".



Ana, Alba y Lara// ies álvaro cunqu

"Hay que tener cuidado con el gel hidroalcohólico y las etiquetas, para que no se borren"




Samuel y Nicolás // IES Rosales II

"En la anterior convocatoria pudimos estar sin mascarilla, la situación era mejor que ahora"




Iván y Afonso // IES República Oriental do Uruguai

"Nos sientan bastante separados, en diferentes direcciones pero nunca cara a cara con otro"

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