13 de diciembre de 2019
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Las forenses hallan ADN del acusado en los cortes de la chaqueta de Ana Enjamio

Las gotas de sangre encontradas en el coche de César Adrio son de la fallecida

13.12.2019 | 01:10
Sesión de ayer en el juicio por el crimen de Ana Enjamio. // Marta G. Brea
Las forenses hallan ADN del acusado en los cortes de la chaqueta de Ana Enjamio

Parafraseando al conocido comercial de limpieza, el ADN no engaña. El perfil genético podría convertirse en la prueba de peso contra César Adrio, el acusado del crimen de la joven ingeniera de una planta de Porriño, Ana Enjamio Carrillo, asesinada a los 25 años en el portal de su domicilio de la Avenida de Madrid. Y es que las forenses que participaron en la autopsia así como en el análisis de las muestras y vestigios hallados en las prendas de víctima y encausado, pudieron localizar restos biológicos de Adrio en los cortes que presentaban la chaqueta o levita que portaba la mujer -en la manga y zona del escote- cuando fue acuchillada. Se trata de una prenda exterior, precisamente la que tiene un mayor contacto con el agresor.

A pesar de esta realidad, las expertas confirmaron que su análisis no permite concretar ni el momento ni el modo en el que fueron transferidas. Reconocen también que "tampoco se puede descartar" que las zonas donde confluyen perfiles genéticos de Ana y César, estos llegasen se forma simultánea o sucesiva. "Pudo haber llegado primero la de él y luego la de ella o ambas la vez, pero no se puede precisar", concretan las médico-forenses que analizaron estas muestras, que sí coinciden en un extremo: los perfiles genéticos corresponden "sólo con dos personas": Ana Enjamio y César Adrio. "No encontramos restos de nadie más", certifican. Lo que sí se descartó es que se hallase sangre del acusado en el cuerpo de la víctima -sí otro tipo de restos- cuya transferencia directa no tiene por qué ser por contacto (por ejemplo, la saliva). En prendas como unos pantys, un foulard y unos zapatos también dieron concentración de células de ambos.

César Adrio, en el juicio: "Yo no maté a Ana" // Alba Villar / Elena Villanueva / Agencia ATLAS


En cuanto a las heridas, las forenses del Imelga de Vigo que realizaron la autopsia al cuerpo de la fallecida corroboran, a raíz de la morfología de la heridas que presentaba, que el arma se corresponde con un "cuchillo doméstico de cocina", cuya hoja no rebasaría los 2 cm de ancho y 11 cm como mínimo de largo así como un mango tipo madera, ya que dejó hematomas visibles en la piel de las heridas punzantes. Al igual que durante la primera jornada de la vista oral, se recordó que los trabajadores de la empresa comían allí y llevaban sus propios cubiertos. Precisamente en el coche de Adrio se recogió un táper, una servilleta y un tenedor.

Más de treinta puñaladas

El arma fue portada y manejada por una persona previsiblemente diestra, que tapó la boca y nariz de la joven para evitar su defensa con la mano izquierda y tenía "intención de asegurarse el resultado de muerte". Ana María recibió más de una treintena de puñaladas, muchas de ellas conforman parte de una misma herida, es decir, una concentración de heridas por el apuñalamiento reiterado en la misma zona, como es el caso de la mama izquierda con hasta 21 incisiones.

Identificaron también las forenses tres tipos de heridas: por un lado las de "amenaza y tanteo", destinadas a reducir la defensa de la víctima; las propias de defensa de ella en manos y antebrazo, y las incisas, ya más profundas en ombligo, abdomen y pecho. Una de estas penetró hasta el corazón alcanzando y perforando el ventrículo izquierdo -llegando a atravesar uno de los músculos más fuertes del cuerpo, lo que revelaría la fuerza del ataque-, evitando que la sangre llegase a otros órganos y provocándole la muerte. Buena parte de las heridas se produjeron cuando la joven todavía estaba viva.

Crimen de Ana Enjamio: comienza el juicio en Vigo contra César Adrio. // Agencia ATLAS

En esta cuarta jornada del juicio por el crimen comparecieron ante el tribunal del jurado varios peritos de Policía Científica encargados de realizar las inspecciones, obtención de pruebas y análisis de las mismas, tanto del escenario del crimen como las obtenidas en los registros del domicilio del acusado y de su coche, un Renault Megane Coupé. En este último se localizaron -con la ayuda de una luz blanca o luminol - restos de sangre de la víctima tras una posterior corroboración de ADN. "Advertimos dos gotas de sangre a la izquierda de la radio y en el pulsador de la luneta térmica", relataron los agentes. Sobre su origen -si pertenece a una herida o al periodo menstrual, ya que el acusado narró que mantuvieron en él relaciones sexuales cuando se encontraba con la regla-, los expertos zanjaron que "no se puede distinguir".

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