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La automoción viguesa y Las infraestructuras del futuro

El CTAG proyecta en la Plisan un circuito de alta velocidad para probar el vehículo autónomo

El centro tecnológico plantea ubicarlo en los terrenos excluidos del puerto seco: un millón de metros cuadrados en As Neves - Zona Franca se ofrece a financiarlo y a colaborar con los otros dueños del suelo, Xunta y Puerto

El CTAG proyecta en la Plisan un circuito de alta velocidad para probar el vehículo autónomo

El CTAG proyecta en la Plisan un circuito de alta velocidad para probar el vehículo autónomo

Un proyecto de vanguardia para afianzar a la automoción viguesa como referente en el desarrollo de los coches autónomos, conectados y eléctricos. El Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG) ha planteado a los promotores de la Plisan (Zona Franca, Xunta y Puerto) aprovechar el millón de metros cuadrados excluidos del puerto seco en As Neves -tras una sentencia del Supremo- para construir un megacircuito de pruebas en alta velocidad para el vehículo inteligente, según ha podido saber FARO. Se trata de una infraestructura pionera -no habría nada similar a nivel europeo- que permitiría a los ingenieros del CTAG testar los últimos avances tecnológicos de conducción y que a la vez podría tener un aprovechamiento deportivo.

El CTAG usa la actualidad un pequeño circuito en sus instalaciones en Porriño para pruebas y validaciones, pero para sus investigaciones a más de 30 kilómetros por hora los técnicos tienen que desplazarse a la pista Vasco Sameiro, en Braga (Portugal), ya que la gallega carece del tamaño suficiente para superar esa velocidad. El proyecto que el centro tecnológico ha puesto sobre la mesa a Zona Franca, Xunta y Puerto de Vigo es rescatar ese millón de metros cuadrados en desuso del puerto seco, a apenas 20 kilómetros de la sede del CTAG, para poner en marcha un complejo único para desarrollar este tipo de trabajos, una infraestructura que, confía, atraiga a multinacionales y contribuya a reforzar al sector en la carrera por el coche autónomo, conectado y eléctrico.

Desde la Zona Franca, su delegado, asume que es un proyecto que todas las administraciones implicadas en la economía conocen y que el Consorcio estaría dispuesto a financiarlo, para lo que se podría optar a fondos europeos. "La Zona Franca siempre estará presente en todos los proyectos que sirvan para afianzar el automóvil en el área de Vigo", reafirma David Regades. Consorcio, Xunta -a través del Instituto Galego de Vivenda e Solo- y Puerto son los titulares de ese millón de metros cuadrados expropiados y ahora desgajados de la Plisan, unos terrenos que "si fuese necesario" la Zona Franca estudiaría "adquirir" a las otras dos administraciones. "Queremos que Vigo y su área sean un referente en este nuevo modelo de vehículo eléctrico autónomo y seguramente compartido", apunta.

Servicios

El complejo estaría destinado a innovación, pruebas y validaciones en alta velocidad vinculadas al coche autónomo (ADAS, infraestructuras inteligentes), eléctrico y conectado, aunque podría también tener otros usos, como deportivos (carreras), de formación vial o para escuderías universitarias. Y contaría con distintas pistas que simularían diferentes contextos de conducción, como largas rectas de autopista, zona rural, urbana, etc., con una superficie aproximada de un millón de metros cuadrados. El proyecto incluye también la construcción de distintos laboratorios. Según CTAG, no habría en toda Europa un complejo que ofrezca los mismos servicios, ni un mejor momento para lanzarlo, habida cuenta de la carrera iniciada por todos los fabricantes de automóviles del mundo por llevar la delantera en el campo del vehículo autónomo, en el que el centro gallego es una referencia en aspectos como la interacción hombre-máquina (HMI), en colaboración con PSA. De hecho, Vigo ya fue cabecera del primer viaje de un prototipo autónomo de la multinacional automovilística francesa por España en 2015 y desde el CTAG se colabora activamente en los asistentes a la conducción del grupo.

Uno de los posibles frenos al proyecto es la rentabilidad de la inversión, muy elevada -sin contar el coste de los terrenos-, y a que hay dudas sobre el plan de negocio elaborado por el CTAG, según ha podido saber este periódico. Fuentes consultadas explican que no sería lógico acometer semejante inversión solo para que el centro tecnológico pueda realizar pruebas de carretera a velocidades superiores a los 30 km/h, por lo que sería imprescindible la participación "de un OEM", es decir, de una gran multinacional automovilística como puede ser el Grupo PSA.

Otro escollo sería la situación jurídica de los terrenos. Zona Franca, Xunta y Puerto ya tuvieron que separar ese millón de metros cuadrados del conjunto de los 4 millones que componían en origen la Plisan tras una sentencia contraria del Supremo, que tumbó el plan sectorial de incidencia supramunicipal, quedando ese suelo bajo el ordenamiento urbanístico del Concello de As Neves. Una de las soluciones que se plantean para darle encaje legal es una modificación puntual del PXOM del municipio nevense.

Con independencia de los obstáculos que pueda tener el proyecto, éste dotaría a Galicia de unas infraestructuras diferenciadas en los campos del desarrollo, ensayos y validación de vehículos autónomos y conectados, con influencia en la Eurorregión. Hay que tener en cuenta que se estima que en 2030 habrá ya unos 80 millones de coches autónomos circulando por las carreteras de todo el mundo, y que en 2025 los vehículos conectados alcanzarán los 470 millones de unidades.

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