Toma de posesión del presidente de la Xunta

Rueda gobernará con el “estilo Galicia”: respeto a las reglas pero reivindicativo

Juró el cargo de presidente ante un millar de invitados y aunque evitó un discurso de confrontación, sí advirtió que lo tendrán enfrente quienes quieran romper la unidad o el marco autonómico

X. A. Taboada

X. A. Taboada

Ante más de un millar de invitados con tres expresidentes de la Xunta presentes, cuatro presidentes autonómicos, un ministro y una nutrida representación del empresariado gallego, Alfonso Rueda tomó ayer posesión como nuevo titular del Ejecutivo gallego y aprovechó la ocasión y el escenario para reivindicar el “estilo Galicia”. Esto es, a su juicio, apostar por la moderación política, huir de los extremismos, mimar la estabilidad y no dejar de reclamar lo que se necesita, pero siempre respetando las reglas de juego y el marco autonómico y constitucional. “El estilo Galicia es el estilo de una comunidad que lucha por lo que merece dentro de las reglas de juego, exigiendo que se respeten, pero sin romperlas”, proclamó en su discurso, breve, tras jurar el cargo como presidente de la Xunta.

Con respecto a las tomas de posesión anteriores, Rueda quiso imprimir su sello con varios gestos simbólicos con los que intentó que el acto protocolario transcendiera a las propias siglas del PP. De hecho, hubo una representación bastante amplia, por ejemplo, de los socialistas, cuya delegación la encabezó el ministro de Transportes, Óscar Puente, en representación del Gobierno.

Alfonso Rueda jura su cargo como presidente de la Xunta de Galicia

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Uno de esos gestos fue, antes de la jura del cargo, realizar una ofrenda floral en el Panteón de Galegos Ilustres –donde reposan los restos de Castelao, Rosalía o Brañas– en la que participaron, junto con Rueda, los tres expresidentes de la Xunta que quedan con vida: González Laxe, Pérez Touriño y Núñez Feijóo, si bien la comitiva era mucho más amplia, pues también estaba el ministro o los demás presidentes autonómicos (Asturias, Castilla y León, Murcia y Aragón), entre otras autoridades.

Minutos después subieron andando al parque de San Domingos de Bonaval donde fue el acto de jura ya abierto al público –previa invitación– y ahí Alfonso Rueda volvió a tener otro guiño más allá de las siglas del PP, como empezar su discurso con “citas históricas” de sus predecesores en el cargo, de los cuales dos son socialistas y ayer estaban presentes y sentados en primera fila. Todos ellos, dijo, “hicieron de Galicia su causa principal” y les agradeció su labor “con algún error que pudieron tener y sus muchos aciertos”.

Utilizó la fórmula de jurar “observar y hacer cumplir la Constitución y el Estatuto de Autonomía, así como las demás leyes de Galicia y el Estado”, y ejercitar sus funciones “en el interés supremo y exclusivo de Galicia y de España”, con la mano derecha puesta sobre un ejemplar del Estatuto de Galicia y con la Biblia a su izquierda.

Senda clara

El respeto por el marco autonómico y constitucional no bloquea las legítimas reivindicaciones, pero sí que establece la senda por la que se debe caminar, la comunidad gallega y el resto de los territorios. “Galicia aspira a todo, pero siempre del lado del resto de las comunidades autónomas. Todos formamos parte del mismo país y defenderemos lo nuestros nunca pasando por delante de nadie pero tampoco permitiendo quedarnos atrás. Galicia siempre se ha sentido cómoda en nuestro sistema de autonomías”, destacó el presidente gallego, que comprometió una “alianza inquebrantable” con todas las comunidades que sigan las reglas de juego.

“Galicia aspira a todo, pero siempre del lado del resto de comunidades que formamos parte del mismo país”

“Voy a reivindicar nuestra voz y nuestra manera de hacer las cosas”, proclamó el ya de nuevo presidente, quien quiso poner en valor que él se presenta “sin artificios, ni disfraces” y también alejado de “la pompa y la soberbia”, ya que ante todo es “padre de Beatriz y Marta”, sus hijas, “hijo de Lola y José Antonio” y “marido de Marta”, dijo emocionado.

Quizás por diseñar un acto en el que los invitados de otro color político no se sintieran incómodos, Rueda evitó la confrontación en su discurso. Nos disparó contra nadie. Si acaso, avisó contra los que intenten romper los principios comunes del autonomismo y la unidad de España: “Los que quieran romperlos nos tendrán siempre enfrente”.

“Defenderé y reivindicaré siempre a Galicia, que tenga lo que merece. No más que otros, no menos que nadie. Se ha hablado de estilos, pero yo vengo aquí a defender el estilo Galicia. El de una comunidad que prospera en la moderación y huye de los extremismos, que cree en la estabilidad como valor político, social y económico, que lucha por lo que merece”, proclamó.

Su “grano de arena”

Subrayó que asumía el encargo del pueblo gallego a través del Parlamento, de ser el presidente de la Xunta, con el objetivo de aportar su “modesto grano de arena” a la “noble causa” que “otros iniciaron y otros continuarán”, en referencia a los “grandes” de Galicia como Castelao o Brañas o los presidentes anteriores. Y lo hará, indicó, “con la humildad de un gallego que ama a su tierra” y “de un servidor público”.

La Panorama pone voz al himno de Galicia

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Así, tras reiterar que gobernará “para todos” “con voluntad de acierto y ambición por el progreso” de su tierra, manifestó que también quiere estar “acompañado” de sus compañeros presidentes autonómicos, que siempre “son una voz amiga”, y de quien nunca lo dejó “de lado”: su familia.

Por su parte, Óscar Puente, como representante del Gobierno garantizó al nuevo presidente gallego “lealtad institucional” y “toda la colaboración posible” para su nuevo mandato. Así se lo trasladó a Rueda, según contó a los periodistas al terminar al acto. Quienes hablaron antes de la jura fueron dos de los tres portavoces de la oposición.

La líder del BNG, Ana Pontón, le deseó “aciertos” y volvió a tender la mano del Bloque para llegar a “grandes acuerdos de país”. Y el ya proclamado secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, además de desearle suerte también, le demandó “ambición de país y diálogo” ante una legislatura en la que espera que “aproveche las oportunidades”.