La inserción de los másteres cae dos puntos por debajo del grado tras un lustro al alza

El porcentaje de contratos indefinidos es inferior al de los graduados | Sin embargo, la formación supone un plus de 2.200 euros más de salario al año que solo la carrera

Feria de empleo

Feria de empleo / Víctor Echave

Carmen Villar

Carmen Villar

Una mayor formación suele ir asociada a mejores salidas laborales. Los datos de la EPA muestran cómo, en general, la tasa de paro entre jóvenes sin estudios duplica a la que se da entre universitarios. Los estudios de inserción laboral del Ministerio de Universidades permiten, además, valorar si el hecho de proseguir el periplo académico en los campus con un máster –aunque en muchos casos también tengan carácter obligatorio y no queda otra opción para ejercer– supone un plus a la hora de conseguir un empleo sobre quienes se limitan a sacarse la carrera.

La respuesta a esa pregunta va cambiando. Los últimos datos difundidos por el Ministerio de Universidades, correspondientes a la promoción que finalizó sus estudios de máster en el año 2018, si se consideran sus circunstancias cuatro años después de finalizar los estudios de posgrado, muestran no solo que en Galicia la inserción de los poseedores de un título de máster se desinfla por primera vez tras un lustro en continuo ascenso, sino también que se queda dos puntos por debajo de la que consiguen los graduados.

Precedentes

En concreto, los indicadores de afiliación a la Seguridad Social de los egresados universitarios muestran cómo la tasa de afiliación con máster entre los gallegos se sitúa en menos del 74 por ciento, mientras que la de los jóvenes con solo grado roza el 76 por ciento, dos puntos más. No es la primera vez que las altas en la Seguridad Social de quienes tienen un máster se sitúan por debajo de las que consiguen los que hicieron una carrera en los últimos siete años en Galicia. Ya ocurrió previamente en tres ocasiones, con la promoción que acabó en 2009, la que lo hizo en 2015 y la que finalizó en 2016.

Sin embargo, la diferencia en esta ocasión es la mayor anotada en el registro y además se produce coincidiendo con el primer descenso de la inserción en las siete promociones –siempre considerando el cuarto año– de las que el Gobierno ofrece datos de empleabilidad.

Además, también para esa promoción formada con máster y al cuarto año después de egresar el porcentaje de contratos por cuenta ajena de carácter indefinido es ligeramente inferior al de sus compañeros graduados: 59,3% frente a 60,4%. Sin embargo, los jóvenes que cuentan con un máster superan a los solamente graduados en porcentaje de contratos a tiempo completo: 82,9% frente a 79,5%.

Motivación

Cuando la Axencia para a Calidade do Sistema Universitario de Galicia (Acsug) les pregunta a los jóvenes por qué se decantan por hacer un máster, el motivo que más destacan para realizar esos estudios es “complementar la formación académica para obtener una mayor especialización en el mercado de trabajo, ampliar las salidas laborales y alcanzar un mayor desarrollo profesional, un argumento que ofrecen más de la mitad de los encuestados por la Xunta.

Con los datos de los egresados en 2018 lo que también han logrado quienes han extendido su período formativo en la facultad es un mejor sueldo. La estadística que el Ministerio de Universidades realiza en colaboración con la Tesorería General de la Seguridad Social revela al respecto que la base de cotización media es 2.200 euros superior, la mayor discrepancia a favor de los titulados de máster de los últimos seis años.

Comparación con España

Además, contar con un máster en Galicia supone una ventaja mayor que de media en el conjunto del Estado, donde la tasa de afiliación es casi siete puntos inferior y en donde en todas las promociones se produce un diferencial a favor del grado que multiplica al que se da entre los egresados gallegos.

Con todo, no todos los que tienen un empleo y están dados de alta precisarían un máster para desarrollar su cometido. Si uno de cada cinco graduados desempeñaba trabajos de carácter manual y que no exigen cualificación, entre quienes completaron un estadio más en la universidad la proporción se reduce, pero aun así afecta a un 14 por ciento de titulados. Eso sí: el grupo que cotiza como universitario, es decir, que se ocupa de labores para las que se exige su formación, es mayor: lo hace un 72 por ciento de trabajadores, diez puntos más que los solo graduados.