José Pablo Lara | Presidente de la Conferencia de Decanos de Medicina

“No faltan médicos, sino que hay déficit en algunas especialidades y en algunos territorios”

“Las plazas MIR están equilibradas con la cifra de alumnos que acceden al grado, pero hay otros médicos que se presentan”

José Pablo Lara, en el claustro de Fonseca

José Pablo Lara, en el claustro de Fonseca / Antonio Hernández

Koro Martínez

El presidente de los decanos de las facultades de Medicina, José Pablo Lara, opina que en España no faltan médicos, sino especialistas en ciertas áreas y en territorios concretos. Lo que reclaman, y así lo abordaron en la 84 asamblea general de la Conferencia Nacional de Decanos y Decanas de Facultades de Medicina de España, celebrada en Santiago, es que “el número de facultades responda a criterios académicos y sanitarios para que se formen a aquellos estudiantes que el sistema sanitario pueda acoger”.

–¿Faltan médicos, especialistas, o plazas en las facultades?

–La opinión, basada en los datos que tenemos en la Conferencia, es que no faltan médicos, sino que lo que hay es déficit en algunas especialidades y en algunos territorios. Es un tema difícil de analizar con el suficiente rigor porque todavía no disponemos del tan reclamado registro de profesionales sanitarios. No sabemos cuántos especialistas hay en España y dónde están. Lo que sí sabemos, según datos del propio Ministerio de Sanidad, es que el número de médicos por densidad de población está por encima de la media europea.

–Entonces, ¿hay un éxodo de profesionales al extranjero?

–El problema es saber dónde se encuentran esos médicos. Y el hecho es que sí hay una cierta migración, hay un número de médicos que se van al extranjero, aunque no es muy elevado, estimamos que está cercano a unos 500 médicos españoles que se van fuera porque entienden que van a encontrar allí mejores condiciones laborales. Pero luego también hay un movimiento, que nos parece muy importante, del sistema sanitario público al privado, de tal manera que existen dificultades en muchas comunidades para poder contratar a los médicos que se necesitan. Y eso es una realidad. Las administraciones tienen una necesidad imperiosa de contratar a más profesionales y no los encuentran.

–¿Por qué se da esa fuga del sistema público al privado?

–Es una problemática que tiene causas complejas como ha sido, por ejemplo, que la oferta de plazas en el MIR durante la anterior crisis se redujo porque se tomó esa decisión, y eso ha supuesto que se ofertaran 5.000 plazas menos de médicos. La estimación del informe del Ministerio de Sanidad es que de aquí a 2027 va a tener un déficit de 9.000 especialistas.

–¿Cómo paliar ese déficit?

–En ese contexto, lo que hemos hecho ha sido aumentar las facultades que ofertan el grado y el número de plazas. De hecho, en los últimos quince años, el número de facultades de medicina ha pasado de 28 a 49, un aumento del 72%. Y las plazas han pasado de 4.300 a 8.500, un incremento del 92%. Y lo que podemos decir es que después de ese aumento tan notable, tan elevado, sorprendentemente no ha servido para remediar ese déficit de especialistas que tienen las administraciones para contratar a profesionales. Y eso seguramente es porque el problema no está en el número de estudiantes que acceden al grado. Hemos crecido ese 92% y en cambio eso no ha servido para solucionar esa falta de médicos.

–Tampoco faltan facultades.

–Pensamos que no, que lo que hay que hacer es potenciar las que ya existen. Hemos pasado en 15 años de 28 a 49, posiblemente la próxima semana empiece la 50 y hay otras 10 en marcha. Es algo que tratamos en esta asamblea porque lo que no puede ser es que el criterio para crear una facultad de medicina es que si los demás la tienen, ¿por qué no la voy a tener yo? Que ese es un criterio que se está utilizando. Se aprovecha también que hay una altísima demanda, que por cada plaza ofertada tenemos cinco que querrían estudiar medicina como primera opción, pero una facultad de Medicina no se improvisa ni mucho menos. Lo que pedimos es que los procesos de verificación de los grados se analicen con el mayor rigor y que el número de facultades y las clases de acceso respondan a criterios académicos y sanitarios, que se forme a aquellos estudiantes que el sistema sanitario pueda acoger. Es una pena no estudiar medicina, pero es una pena aún mayor no poder ejercerla o ejercerla en unas condiciones laborales que non son las adecuadas para la responsabilidad que supone.

–Si el problema no está en el número de estudiantes, ¿dónde está?

–En España, el título de médico universitario solo sirve para ejercer como médico generalista y en el sistema sanitario privado. Cada año en el examen MIR hay muchos más candidatos que plazas, hay un desequilibro que hay que tener en cuenta.

–¿Su apuesta pasaría por aumentar las plazas MIR disponibles?

–El número de plazas MIR está equilibrado con respecto al de estudiantes que acceden al grado. Sería suficiente con tal de que no hubiera otros médicos que acudieran al MIR al entender que es la mejor opción para obtener una estabilidad laboral. Las administraciones tienen dificultades para contratar en puestos de difícil cobertura y pensamos que hay que incentivar adecuadamente esos puestos para hacerlos atractivos.

–¿En qué especialidades hay mayores dificultades?

–Además de en Atención Primaria, en Pediatría también hay cierto déficit y en Radiología.

–Percibe diferencias entre autonomías. ¿Cuál es la situación en Galicia?

–Me consta que hay dificultades para contratar, pero no tengo información como para emitir un juicio. En Galicia y en otras comunidades se ha puesto en marcha una campaña de incentivación de esos puestos de difícil cobertura y esas son las líneas en las que se está trabajando ahora y se debe seguir trabajando. Es muy importante cuidar a todos los profesionales, incluyendo a la profesión médica que tiene esa mayor responsabilidad en el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes. Sería interesante revisar y oír lo que dicen los profesionales sobre cómo se puede mejorar su trabajo día a día. Estamos en un momento de cambio, de mayor colaboración con las instituciones sanitarias y universitarias, y eso es lo que necesitamos.

–¿Cómo está el tema de la formación de profesorado?

–En 2017 publicamos un estudio de las jubilaciones para la década 2017-2026, y ya entonces vimos que se iba a jubilar el 43% de nuestro profesorado permanente, por lo que alertamos de que eso generaba una situación crítica. Hemos trabajado desde la colaboración con los ministerios y las comunidades para paliar ese déficit, pero en un estudio de hace un año estimamos que necesitaríamos cuatro mil profesores más, y estamos haciendo un esfuerzo muy notable para en esas condiciones seguir impartiendo una formación de calidad, y afortunadamente contamos con la colaboración de los centros sanitarios, en los cuales hay un número muy importante de tutores clínicos.