La Xunta usará inteligencia artificial para agilizar las concentraciones parcelarias

Se utilizarán algoritmos para diseñar las fincas y la red viaria

Permitirá acortar los plazos de estas reestructuraciones que pueden alargarse más de una década y se reducirán costes

Zona de concentración parcelaria, en Verín

Zona de concentración parcelaria, en Verín / Iñaki Osorio

Los marcos de las fincas en Galicia se moverán, a partir de ahora, en base a algoritmos. Eso, al menos, es lo que pretende la Consellería de Medio Rural para diseñar las zonas de concentración parcelaria. Éste es un instrumento clave para movilizar tierras abandonadas y aumentar la rentabilidad de las explotaciones. Pero estos procesos de reestructuración son demasiado lentos y farragosos. Pueden llegar a demorarse hasta 16 años. Y tienen además un elevado impacto económico: unos 3.500 euros por hectárea. Por esta razón la Xunta usará la inteligencia artificial para ayudar a diseñar las parcelas y la red viaria. De esta manera, no solo agilizará plazos y reducirá costes, sino que también minimizará el trazado de las pistas y protegerá los elementos de valor natural y patrimonial.

Medio Rural acaba de sacar a licitación un contrato por 250.000 euros para encargar a una empresa el desarrollo de algoritmos para el diseño de las reestructuraciones parcelarias. Cuenta para ello con el asesoramiento de la Axencia para a Modernización Tecnolóxica. “Lo que se busca es dotarnos de una herramienta informática que proporcione el diseño completo de todas las parcelas de una zona de concentración parcelaria”, explica el departamento que dirige José González.

Proceso complejo

Así, se intentará “maximizar la geometría de las parcelas originales”, proteger los elementos de valor natural y patrimonial, así como minimizar la apertura de nuevos caminos.

Este algoritmo usará “técnicas de optimización matemática y análisis geoespacial” y permitirá facilitar el trabajo técnico de los proyectos de concentración parcelaria.

Tal y como reconoce la Xunta, estas reestructuraciones de fincas son un “proceso complejo” en el que se maneja una gran cantidad de información. Y una de las tareas más dificultosas es el diseño de la red viaria y de las parcelas de sustitución.

Pero además la legislación vigente obliga a introducir criterios de protección del paisaje, del medio ambiente y del patrimonio cultural, lo que complica aún más estos procesos de concentración. De hecho, deben contar con estudios de impacto ambiental.

Aunque son una herramienta útil para movilizar tierras, los tiempos para completar estas reestructuraciones son muy elevados, superando, en muchos casos, la década. El uso de la inteligencia artificial permitirá reducir este horizonte. El objetivo, según había manifestado Medio Rural en alguna ocasión, es que el intercambio de fincas y la construcción de accesos no se retrase más de 6 o 7 años en el futuro.

Las concentraciones parcelarias empezaron en 1954. Según un balance con fecha de 2021, se actuó ya en más de un millar de zonas que abarcan más de 500.000 hectáreas y casi medio millón de propietarios.

Entre el año 2020 y el 2022 la Xunta finalizó un total de 24 concentraciones parcelarias, que abarcaron una superficie total de más de 17.400 hectáreas, beneficiando a cerca de 11.300 propietarios que recibieron más de 25.500 títulos de propiedad.

Pero también se han iniciado nuevas concentraciones parcelarias. Desde 2021 se decretó el comienzo de 23 nuevos procesos de reestructuración de fincas, que abarcan un total de 22.589 hectáreas y 107.317 parcelas.

La Xunta acostumbra a iniciar un nuevo proceso de concentración parcelaria cada vez que finaliza otro. Estos instrumentos contribuyen a luchar contra el abandono de las tierras, anticiparse a los incendios forestales y fijar población en el medio rural que permita hacer rentable la actividad productiva con el aumento de la base territorial de las explotaciones.

Presupuesto

Según explica la Xunta, las concentraciones parcelarias son una herramienta fundamental para paliar el minifundismo. De ahí que se invirtieran en estos procesos más de 118 millones de euros desde el año 2009. El presupuesto estimado para este año es de 17 millones de euros.

A pesar de los esfuerzos por movilizar estas tierras, no siempre se consiguen los objetivos. La Consellería de Medio Rural calcula que hay dos mil zonas de parcelaria que tienen más de la mitad de su superficie abandonada. Suman 28.092 hectáreas y representan el 6 por ciento de la superficie sobre la que se ha actuado.

Aún así, es un mecanismo al que sigue dando impulso la Xunta. De hecho, contempla procesos de concentración parcelaria para la creación de polígonos agroforestales.

De ahí, que busque herramientas como la inteligencia artificial que le permitan trabajar con mayor agilidad. El contrato, por un valor de 250.000 euros, estará vigente por un periodo de dos años, hasta 2024, según los pliegos de contratación.