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Faro de Vigo

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Empoderarse para volver a empezar

Casi 200 mujeres renuevan expectativas y proyectos en “Impulsa”, un programa de formación para promover su liderazgo y enfocarlas hacia sectores emergentes

Celebración del congreso E-Woman Galicia, mujeres de éxito en el entorno digital y tecnológico. MARTA G. BREA

Siete mil mujeres dejaron el mercado de trabajo en el último año para cuidar a niños y a mayores, un fenómeno que expertos asocian a condiciones laborales precarias y a la carencia de servicios de apoyo. Mari Carmen Permuy o Diana Pernas son ejemplos de mujeres que aparcaron su carrera laboral cuando nacieron sus hijos y eligieron centrarse en su atención. Pero si tomar la decisión de hacerse a un lado del escenario profesional puede resultar complicado, la vuelta no lo es menos. Ambas, sin embargo, han renovado proyectos o expectativas gracias a “Impulsa”, un programa de formación para el liderazgo promovido por la Consellería de Emprego e Igualdade.

Como ellas, 179 mujeres más se han dicho “sí” a sí mismas, a “liderar” su “mejora profesional”, tal y como les invitaba la Xunta desde un cartel donde una joven con casco de obra les sonreía en una clara alusión a “si quieres, puedes”. En la letra pequeña, el eslogan rezaba: “Programa formativo empoderamiento e liderado femenino -Impulsa–”. La iniciativa había sido pensada para cien beneficiarias, pero en la clausura sumaban casi el doble –76 en activo, 85 desempleadas, 8 emigrantes retornadas y una docena de autónomas– las que se apuntaron esta primavera a clases para “mejorar su empleabilidad” mediante recursos y herramientas para el crecimiento personal y profesional y “conducir su cualificación y adaptarla a los sectores emergentes”, como explican desde Emprego.

¿Cuáles? Sectores como la silver economy –que pone el foco en promover productos y servicios destinados a los mayores, un colectivo cada vez con mayor peso entre la población–, la economía circular –que insta a transformar lo que puede considerarse residuo como un recurso potencial con capacidad de ser aprovechado de nuevo por el sistema de producción, como explica la Xunta en su estratexia para fomentar esta vía– o el turismo regenerativo –que no solo pretende ser sostenible, sino dejar los espacios mejor de lo que los encuentra–. Sin olvidar la recualificación profesional o el autoempleo, con una lista de entidades y programas que les pueden echar una mano.

Ejemplos

Tanto Mari Carmen como Diana son dos ejemplos de las que han salido del “Programa” convencidas no solo de que pueden, sino también de que quieren y de que tienen mucho que ofrecer. Las dos hablan entusiasmadas de los talleres, las “masterclasses” y los grupos de whatsapp donde se teje una red de apoyos, una “semilla” cuyos frutos se verán en unos años, augura Mari Carmen.

Durante varias semanas, por sus escritorios virtuales –una medida que loan por la conciliación y salvar distancias– desfilaron conceptos nuevos como el journey customer map o el Moldeo Canvas personal, pero el ser humano aprende mucho del ejemplo y a él se remiten con entusiasmo, porque todas las sesiones incluyeron el relato de experiencias, que la Xunta recopiló para que pudieran tomarse como inspiración para emprender, “para apostar por cambios, para tener ideas”, aunque cada “alumna” las aplica a su manera. Pero lo que ya saben con seguridad, como recuerdan ambas, es que pueden hacer todo lo que se propongan, además de saber qué se cuentan a sí mismas cuando dicen empoderadas. Diana lo resume en autoestima, poder, fuerza para liderar y conocer tu potencial.

Diana Pernas.

Un proyecto que tiene mucha tela y busca generar más valor

Economía sostenible es que los hermanos pequeños usen prendas de los mayores, pero hay quien le da otra vuelta, como Diana Pernas, de Burela, que salió del programa “Impulsa” con una idea muy clara de emprendimiento: recuperación textil, upcycling y economía circular. Traducido: “Se trata de usar prendas deterioradas o de stock o viejas, modificándolas, actualizándolas con otros materiales, de forma que el resultado es un producto nuevo, exclusivo, creativo y de más valor”. Ahora habla con soltura de esos términos, ha descubierto la economía circular y se ha “enamorado” de ella, la ve como su futuro, pero hace unos meses ni siquiera conocía ese sector.

Con todo, la buena relación de Diana con la ropa viene de atrás: aunque se formó en hostelería y estética, en su camino no se cruzaron muchas oportunidades laborales en ese sentido y empezó a prestarle más atención a su hobby, la costura y el bordado. La afición se convirtió en trabajo y se redondeó en una marca de ropa hecha a mano para bebés, Bizcochitos. Ahora, suma un nivel más –ella alude a “Impulsa” como “un antes y un después” en su vida profesional– con el upcycling, para darle una “segunda vida a las prendas”. “Fue por el programa de emprendimiento y liderazgo. Necesitaba reinventarme porque llevaba estancada mucho tiempo”, comenta. “Hay muchas madres como yo que se dedicaron a criar a sus hijos y a dejar un poco de lado su futuro profesional”, explica.

Ahora que sus niñas son algo más independientes, Diana afrontó su situación: “Estaba muy perdida. No sabía si tirar de mi formación anterior y reciclarme o ir hacia algo nuevo. El programa me enseñó que hay otras opciones más allá de ser autónoma y apañarte tú sola, que hay muchas entidades y fundaciones que te pueden ayudar. También conoces muchos ejemplos de mujeres. Ves que si ellas pueden, ¿por qué yo no?”. Diana resalta el compañerismo, el ambiente familiar, el sentirse “comprendida y arropada” porque son muchas las mujeres en su misma situación. “Entre todas nos ayudamos”, destaca, y no quiere olvidar, como Mari Carmen, a la mentora, Nelly Rey, quien le dio “otra perspectiva”.

Mari Carmen Permuy.

Contra la "obsolescencia" vital, autoestima y formación

¿Cuántas vidas caben en una? En su primera vida, Mari Carmen Permuy, de Fene, estudió Marketing y Relaciones Públicas en una escuela de A Coruña y lo completó con un ciclo de administrativo en Comercio. Enseguida consiguió un trabajo en el mundo editorial y esa podría seguir siendo su historia si no hubiese decidido que quería ser mamá y cuidar de sus hijas. “Dejé el trabajo y, cuando pasan unos años y quieres volver al mercado laboral, no vales; estás obsoleta”, explica.

Por el camino que la llevó hasta “Impulsa” hay otras vallas, como un largo tiempo preparando oposiciones que al final acabó en vía muerta y algún trabajo ocasional. “Empecé a hacer cursos de todo tipo”, cuenta, y a trabajar esporádicamente. Habla maravillas de las iniciativas impulsadas por la Xunta en las que participó antes, de las que aprendió “muchísimo”, aunque ayudó que en aquel entonces tenía mucha energía. Esta vez ha sido “Impulsa” la que se la ha dado y quiere dar gracias a la Fundación para o Emprego, a Rosanna, a Zeltia, a sus compañeras y a Nelly Rey. “Fue maravilloso ver que perteneces a un grupo con inquietudes comunes” y recordar lo importante: “Sigo en el mercado laboral, sé que sí que valgo, que llegará mi momento”.

Hasta ahora lo demostró trabajando, pero sin cobrar. Alude a todos los obradoiros de crecimiento personal en los que participa o a su rol en el consello escolar del cole de sus hijas –es responsable de igualdad del centro– o como directiva en club de natación artística. Mari Carmen se proclama activa en la busca de empleo –mientras echa una mano a una familiar con un proyecto– y mira a su pasado para refrescar página, pero no solo hacia ahí. “No paro de aprender. Mi marketing era en papel y me he actualizado. También me interesa la igualdad, pienso en un ciclo superior”. “Son temas que me interesan y me veo implicada, pero necesitas formación”. Acaba de abrir su propia tienda, una mercería en Fene, "Costuras".

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