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Cerrando la sucesión en vaqueros

Con el traspaso de poderes en la Xunta y en el PPdeG a las puertas, los dos principales protagonistas, Feijóo y Rueda, cerraron flecos en una reunión informal en Moaña

Arriba, Feijóo y Rueda en Moaña. Abajo, Rueda con Rajoy en el Mosteiro de Armenteira (Meis). | // FDV

En vísperas de que el PPdeG reúna a su junta directiva (mañana) para que convoque el congreso extraordinario que elegirá a Alfonso Rueda como relevo de Núñez Feijóo al frente del partido –la presidencia de la Xunta se resolverá en el Parlamento, pero con el mismo protagonista–, el candidato y actual vicepresidente primero del Ejecutivo gallego pasó ayer el día preparando, presumiblemente, el relevo. Estuvo con el expresidente nacional del PP y del Gobierno central Mariano Rajoy y, posteriormente, con Feijóo en Moaña, donde el aún titular de la Xunta tiene casa.

Cerrando la sucesión en vaqueros

A primera hora de la mañana compartió caminata con Mariano Rajoy por la Ruta da Pedra e da Auga, a caballo entre Ribadumia y Meis (Pontevedra). También estuvo con ellos el presidente del Puerto Marín, José Benito Suárez, amigo personal de Rajoy y con el que comparte a menudo paseos. El propio Rueda se encargó a colgar las fotos en su cuenta de Twitter, una de ellas en el Mosteiro de Armenteira (Meis).

Y al mediodía, el futuro líder del PPdeG se reunió con Feijóo en Moaña. Se les vio paseando junto al mar en vaqueros. Un encuentro informal,al sol, pero protagonizado por las dos personas sobre las que recae la responsabilidad del traspaso de poderes al frente del PPdeG y, sobre todo, de la Xunta. Feijóo ya dejó la presidencia del partido en Galicia y en breve hará lo mismo con la del Ejecutivo para dejar a Rueda a los mandos. Los barones provinciales ya lo avalaron públicamente como el sucesor, del PPdeG y de la Xunta, puesto que los estatutos de la formación conservadora establecen que el líder del partido también tiene que ser el candidato a la presidencia del Ejecutivo autonómico.

Pero si el movimiento de la pieza principal del tablero no tiene vuelta atrás –aunque Rueda todavía no ha confirmado formalmente que es el sucesor–, queda por ver cómo encajan las demás figuras o sus representados. Porque seguramente los barones exigirán contraprestaciones a cambio de su apoyo. Con Feijóo y su hiperliderazgo las aspiraciones personales tenían poca cabida. Pero Rueda tiene que demostrar que sabe llevar los galones y esos se ganan, como advierten Feijóo y los presidentes, con victorias electorales.

Pero mientras no llegue una cita con las urnas para calibrar las fuerzas, Rueda tiene que echarse a andar en el PPdeG y en la Xunta con un equipo que no genere suspicacias. En el partido, el nombre clave será el del secretario xeral. Miguel Tellado no continuará dado que ha sido designado vicesecretario de Organización Territorial del PP nacional, el número cuatro del escalafón. El de secretario xeral, segundo al mando en el PPdeG, es una función capital, pues lleva el día a día de la organización, da las instrucciones generales, asume la portavocía del partido y apaga los fuegos internos. A buen seguro, Rueda y Feijóo ya están barajando candidatos y cerrando flecos.

Y en la Xunta los movimientos serán todavía más delicados. Lo primero, es que tras la dimisión inminente de Feijóo, todos los conselleiros cesarán automáticamente y le tocará a Rueda elegir nuevos mimbres o dar continuidad al equipo actual. Feijóo ya pidió que prosiguiese el núcleo duro de la Xunta alegando que cuesta formar a los conselleiros. Haga lo que haga, en todo caso, sería arriesgado formar gobierno sin atender a las sensibilidades provinciales porque eso le podría pasar factura.

El ascenso de Rueda dejará vacante la consellería que hora dirige, la de Presidencia, a la que podría optar el presidente del PP de A Coruña, Diego Calvo, que cada vez que tiene ocasión reivindica el peso de su provincia en el partido. Y está pendiente de si Rueda mantiene las vicepresidencias, decide suprimir las dos que tenía Feijóo o solo apuesta por una, lo que indudablemente señalaría a un claro número dos y se analizaría si tiene o no vinculación a algún barón.

Elena Candia, la presidenta del PP de Lugo, es diputada, por lo que si Calvo se va a la Xunta, podría ascender a la Mesa del Parlamento, en caso de que no fuera designada conselleira. Y el de Ourense, Manuel Baltar, no es diputado autonómico, preside la Diputación y reivindica abiertamente también el peso de su provincia, por lo que su influencia se trasladaría a Santiago a través de persona interpuesta.

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