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La vida sedentaria incrementa el riesgo para la salud de un millón de gallegos

Una pareja camina por un parque de Vigo. | // ALBA VILLAR

Los últimos estrenos de Netflix, una partida en línea a cualquier videojuego de moda o simplemente leer un libro o tocar la guitarra, así como un estilo de vida que incrementa las horas frente a una mesa y limita el tiempo de ocio amenazan la salud de casi un millón de gallegos. El 41% de la población de la comunidad a partir de los 15 años de edad evita el ejercicio físico durante su asueto cotidiano. Esa vida sedentaria incrementa el riesgo de padecer dolencias como diabetes, obesidad o problemas cardiovasculares, así como contribuye a adelantar su aparición y la merma de calidad de vida asociada.

La implantación del sedentarismo se ha disparado en Galicia en los últimos años. La encuesta europea de salud muestra que desde 2017 la comunidad lidera el incremento de población que disfruta de un ocio sedentario, es decir, que “ocupa el tiempo libre” viendo la televisión, leyendo, yendo al cine...

El último dato disponible corresponde a 2020. Ese año, el porcentaje sedentarios ascendió al 41,3%, lo que supone 985.184 gallegos de los 2.385.433 que superan los 15 años y que, según el Instituto Galego de Estatística, vivían en la comunidad ese ejercicio. En 2017, según la encuesta europea de salud, el porcentaje de sedentarios era del 24,2%. Por tanto, el crecimiento es del 70%, el mayor entre las autonomías.

La brecha de género es ligera en este aspecto, pues el sedentarismo impera en la vida del 43,7% de gallegas frente al 38,7% de varones, teniendo en cuenta que se refiere a personas que superan los 15 años.

Ese aumento se produce durante varios años, si bien se concreta en el ejercicio marcado por la aparición de la pandemia de COVID-19, que obligó a imponer restricciones en la vida cotidiana e incluso un confinamiento de tres meses durante el estado de alarma. En ese tiempo, muchos ciudadanos abandonaron, por ejemplo, los gimnasios por miedo a contraer la enfermedad o directamente por las obligaciones a realizar ejercicio físico con mascarilla.

Los porcentajes en Galicia superan ligeramente la media estatal, situada en un 36,4% de ciudadanos con un ocio sedentario. Al frente de la clasificación se sitúan Cantabria, con un 60%; Baleares, con casi un 50%; y Canarias, con el 43,5%. Después aparece en la lista Galicia.

El Sergas es consciente de esta situación. De hecho, cuenta con un sistema de control del sedentarismo y en 2018 ya había detectado riesgo para la salud en 130.000 ciudadanos con escaso ejercicio físico en su día a día, a los que mantenía en seguimiento. Se trataba de un 40% más que en 2015.

También dispone de un programa contra la obesidad, otro de los factores que contribuye a reducir tanto la calidad de vida como la longevidad. En Galicia, aproximadamente, 849.000 personas adultas tienen sobrepeso lo que supone el 39,2% de la población. Además, el 16,5% son personas obesas, es decir, aproximadamente 357.200 presentan obesidad, según los datos de la Consellería de Sanidade.

Pretende mejorar esos datos mediante campañas de promoción del ejercicio y dieta saludable.

“No hacer ejercicio es la antesala a sufrir enfermedades cardíacas”

Jesús Sueiro es portavoz de la Asociación Gallega de Medicina Familiar y Comunitaria.

–Cuatro de cada diez gallegos mayor de 15 años presenta una vida sedentaria. ¿Qué peligros supone?

–La principal es la obesidad, que luego tiene grados, aunque tiene más o menos consecuencias dependiendo del perfil genético. Hay gente con sobrepeso que no tuvo nunca un problema, pero como todos tenemos antecedentes familiares de diabetes o hipertensión, que son muy frecuentes, todos tenemos cierta predisposición a estas enfermedades. Con una vida sedentaria, se desarrollan enfermedades a las que tenemos predisposición. Hay un ejemplo clásico. La tribu americana de los pima se dedicaba a la caza de bisontes y búfalos, hacían mucho ejercicio, por tanto. Cuando ganaron los yankees, los metieron en una reserva y empezaron a llevar una vida sedentaria. Tenían una predisposición importante a tener diabetes, pero nunca la habían padecido hasta entonces. Pero desde aquel cambio el 50% de mujeres tenía diabetes por haber cambiado sus hábitos de vida.

–Lógicamente, eso sucede aquí.

–Claro. Todos tenemos predisposición a alguna dolencia, como yo. Si no hiciese ejercicio y pesase 20 kilos más, yo era diabético con toda seguridad.

–¿El sedentarismo supone comprar más boletos para desarrollar antes una enfermedad?

–Sí, la diabetes la primera, pero se puede comprar más. En muchos casos se produce el síndrome metabólico. Hay diabetes, se produce el aumento de triglicéridos de las grasas y el ácido úrico, aumento de perímetro abdominal y ese tipo de personas tienen un altísimo riesgo cardiovascular y sufrir infartos, ictus... Eso es una carrera de fondos: no haces ejercicio, desarrollas síndrome metabólico y es antesala de padecer enfermedades cardiovasculares, que son las que de verdad nos matan.

–En una sociedad envejecida como la nuestra, estos hábitos de falta de ejercicio aceleran esas dolencias y surgen antes, reduciendo la calidad de vida durante más años.

Claro. Si usted tiene antecedentes familiares de diabetes, va a tenerla casi con seguridad, pero es mejor tenerla a los 80 años que a los 50. Y eso solo se evita con actividad física. Si te aparece a los 50, a los 70 estás fatal. Si aparece a los 80, no tiene mucho tiempo para generar complicaciones. –¿Ven cada vez más casos de pacientes con problemas por causa del sedentarismo?


–Llevamos años diciendo que lo que es una verdadera pandemia es la de la cronicidad. Hoy la diabetes no existe, porque una persona de 70 años tiene diabetes, pero también colesterol alto, artrosis, obesidad y el 80% de todo esto es el sedentarismo.

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