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José Alberto Díez de Castro Secretario xeral de Universidades

“Las universidades recibirán más fondos si reducen el abandono o son más verdes”

“No va a haber más alumnado en los campus en próximos años y es importante de cara a establecer la oferta”

José Alberto Díez de Castro Xoán Álvarez

El nuevo plan de financiación universitaria 2022-2026 va tomando forma y, aunque las universidades han pedido, y la Xunta aceptado, que se mantenga la parte de fondos estructurales en aras de la “estabilidad”, el panel de indicadores asociados a resultados, que condicionarán un porcentaje de las partidas, se ha “mejorado muchísimo”, asegura el secretario xeral de Universidades, José Alberto Díez de Castro, quien apunta, entre otros, que se tendrán en cuenta la tasa de abandono o de graduación, la sostenibilidad, la igualdad o la internacionalización, una materia que mejorar en los campus. Además, el plan subraya la corresponsabilidad. La universidad, afirma, debe rendir cuentas a la sociedad y demostrar que “emplea bien” la inversión.

–Avanzaron que se movilizarán unos 3.000 millones en el nuevo plan de financiación universitaria.

–La cifra del plan va a superar con mucho los 3.000 millones y ya hemos fijado la cantidad de la primera anualidad en los presupuestos: 469 millones de euros, 25 más.

–Parte de la financiación hasta ahora se asociaba a resultados, a objetivos. ¿Aumentará el porcentaje?

–Va a ser muy similar, porque una de las peticiones de las universidades fue que no se disminuyera la parte, llamémosle, estructural, para aumentar la asociada al panel de indicadores. La petición se atendió porque les daba más estabilidad, más seguridad. En el anterior quinquenio descendió en torno a un 20% el número de créditos matriculados. Como uno de los datos para determinar las necesidades estructurales se basa en ese parámetro y esa bajada tiraba año a año hacia abajo lo estructural al pasar al panel de resultados, a alguna universidad no le gustaba y al final se hicieron cambios y esa parte se quedó en 280 millones. Esos fondos son una aproximación, explicándolo de forma sencilla, a lo que necesitan las universidades para abrir las puertas todos los días. Luego está la parte de I+D+i, que, como siempre, será la que más crece año a año, mediante convenios y convocatorias competitivas, y otras partidas. Lo único que había donde se visualizaba claramente el resultado era el panel de indicadores, que se mejora muchísimo.

–En la Cámara explicó que suben hasta 36 y que de su evolución dependerá parte de la financiación recibida por cada universidad.

–En la última versión estamos en 41. En el panel se crean seis grandes ejes que impregnan todo el plan para tomar decisiones ahora y en el futuro. Hay un parte relativa a cifras globales de financiación de las propias universidades, otra de relaciones universidad-empresa, mucho de investigación y transferencia, docencia innovadora, internacionalización –quizás el apartado en que estamos más flojos en Galicia y que hay que mejorar– o sostenibilidad social y ambiental, que era indispensable incluir, en el que se incluye el porcentaje de mujeres sobre el PDI o cómo de verde o ecológica es una universidad.

–¿Puede dar ejemplos concretos de algún indicador?

–El de la tasa de abandono es muy importante. Las universidades recibirán más dinero si reducen la tasa de abandono porque implica una inversión perdida y crea frustración y al final Galicia pierde un futuro titulado. Es muy negativa y por eso hay que incentivar actuaciones en la universidad. Igual que la de graduación: a veces nos piden más alumnos en grados con pocos egresados, cuando lo que importa es que quienes estén ahí se gradúen. También se va a valorar la creación de spin-off o la capacidad de las universidades de captar recursos externos, porque en el plan queda clara la corresponsabilidad. Porque la Xunta tiene la obligación de pagar, pero la universidad es responsable de dar buena formación, de garantizar la inserción laboral, de investigar bien... La universidad tiene que rendir cuentas a la sociedad y demostrar que emplea bien los fondos.

–Los presupuestos citan un subfondo de estabilidad financiera.

–La otra gran novedad, dentro de la mejora, es que se crea un subfondo de estabilidad financiera, donde se coloca gran parte de la mejora sobre los valores actuales y que comienza con 14 millones. Servirá para mejorar las universidades y no se incorpora al estructural porque va ir asociado a cumplir objetivos docentes, académicos y financieros –estabilidad, cuentas en tiempo y forma...– y, si una universidad no cumple, se le retirará parte de esa financiación adicional.

–Un eje que citó es la conexión de la universidad y la empresa. Y al revés, ¿la empresa se implica?

–Es una calle de doble dirección, pero quien debe hacer primero el esfuerzo es la universidad. Se dan pasos en ese sentido y se puede hacer más. En el último año Vigo y Santiago crearon centros de estudio de formación permanente. Es imprescindible. La pública le está regalando el mercado de la formación a demanda y a lo largo de la vida prácticamente a la privada.

–Hablando de universidades privadas, con la impulsada por Abanca y la presentada por Cesuga serían cinco universidades en Galicia. ¿Hay espacio? ¿Es buena idea?

–Nuestra opinión sobre si es buena o mala no es procedente; es un derecho legal y constitucional, alguien mete un expediente en el registro y hay que tramitarlo, y no en base a sentimientos, sino a si cumple o no los requisitos que están en la norma autonómica o estatal. Dicho esto, si hay alguna comunidad donde siempre fuimos muy garantistas si llegaba una solicitud que cumpliera aparentemente los requisitos, fue aquí. Aquí desde 2009 llegaron docenas de solicitudes, entrevistas, declaraciones de intenciones de gente que quería montar una universidad. Les explicamos qué les íbamos a pedir y todas ellas desistieron. Aquí no entra cualquier cosa.

“La internacionalización es uno de los puntos débiles”


–Respecto a lo que mencionó de la caída de créditos de hasta un 20%, ¿a qué lo atribuyen?

–Llevamos diciendo tiempo que no va a haber más alumnado en la universidad en Galicia en los próximos años, sino menos, por la conjunción de varios factores. Por una parte, el demográfico, en los colegios entran menos niños. Por otro, porque pese al esfuerzo por potenciar el Bachillerato en ciencias y tecnológico y porque las chicas vayan a carreras técnicas, cada vez menos gente estudia ese Bachillerato y menos gente llegará a esas carreras. Otro factor importante es la FP Superior, que poco a poco va cogiendo alumnado que no entra en la universidad, al menos en primera intención. Son tres factores y, aunque se puedan contrarrestar con emigración o captación internacional, no compensan, y eso es importante a la hora de establecer la oferta.

–No basta el alumnado internacional. ¿Qué pueden hacer las universidades y la Xunta al respecto?

–La internacionalización es uno de los puntos débiles. Nosotros estamos abiertos a cualquier iniciativa de la universidad y las promovemos, pero no podemos ir más allá. Por ejemplo, en internacionalización el programa más exitoso de los últimos años fue el de la Secretaría Xeral de Emigración: las 150, que van a ser 200, personas que mete en másteres oficiales de las universidades públicas cada año es un empujón que, entre otras cosas, salvó la matriculación de varios másteres que, si no, desaparecerían. Eso en cuanto a alumnado; el indicador de profesorado nacido fuera de España es malo malo.

–¿Y cuáles son las fortalezas?

–Salimos bastante bien en cualquier anuario en docencia, en tasas, en investigación.

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