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¿Bares y restaurantes sin tragaperras?

Un hombre jugando en una tragaperras.

Un hombre jugando en una tragaperras. Ricardo Grobas

Al igual que la Comisión Galega da Competencia, el Consello Económico e Social de Galicia también ha emitido un dictamen cargado de reproches contra el anteproyecto de ley del juego que elabora la Xunta. En su informe, el CES ve carencias importantes, lamenta que no se ataje con más compromiso la ludopatía, considera insuficientes las medidas de prevención y censura que no se aproveche esta norma para prohibir la instalación de máquinas tragaperras y de apuestas en los establecimientos de hostelería y de restauración conforme vayan expirando las concesiones vigentes. Además hace un llamamiento a que la Administración aborde con “más profundidad” la salud y la seguridad de las personas consumidoras y usuarias en un momento en el que la ludopatía está creciendo.

El dictamen considera que la futura ley debería incluir una “alusión más contundente a la problemática generada en los últimos años por la práctica incontrolada del juego” para que se aborde “con más compromiso”. El informe también considera insuficientes las medidas establecidas en el ámbito de la prevención y echa en falta menciones específicas a actuaciones asistenciales de las ludopatías. Además apunta que el anteproyecto no es ambicioso en lo tocante a las actividad de publicidad y promoción del juego y señala que esta actividad debería estar completamente prohibida en recintos deportivos y feriales.

Al margen de la realidad

El Consello Económico e Social sostiene que este anteproyecto no es coherente con la realidad actual del juego y que nace con “importantes carencias” ya que, en su conjunto, establece una regulación del juego basada casi en su totalidad en modalidades tradicionales y prácticamente no regula la figura del juego en línea, a la que mayoritariamente accede la población.

En sus consideraciones generales, el CES propone una seria de medidas más ambiciosas para atajar los problemas derivados del juego. Entre ellas, plantea que la actividad del juego quede completamente prohibida en recintos deportivos y feriales; que no se permita la continuidad de tragaperras y terminales de apuestas deportivas en bares y restaurantes –desde el momento que en que expire la vigencia de su permiso–, elevar la cuantía de las sanciones o aumentar de 300 a 500 metros la distancia mínima que debe haber entre un local de juegos y apuestas y cualquier centro educativo.

Empresarios en contra

El dictamen ha sido aprobado por mayoría de los miembros del CES, pero cuenta con un voto particular emitido por la Confederación de Empresarios de Galicia, que discrepa con bastantes de sus opiniones. Por ejemplo, no está de acuerdo en que se hable de una práctica incontrolada del juego de Galicia dado que una apreciación así “no está justificada por los datos objetivos”; o con que no se aborde con suficiente contundencia el problema del incremento del juego.

Los empresarios también se muestran disconformes con la pretensión del resto de integrantes del CES –sindicatos y universidades– de querer eliminar la tragaperras y terminales de apuestas de los bares y restaurantes. “Esta consideración desconoce la realidad de un sector que genera un volumen de empleos directos de 1.762 personas”, sostiene la Confederación de Empresarios en su voto particular, que recuerda que 7.094 locales de hostelería cuentan con tragaperras. “Su desaparición tendría la consecuencia de un desplazamiento del cliente al juego en línea estatal y supondría un impacto muy importante sobre los ingresos del sector, que empeoraría además una situación ya afectada por la crisis derivada de la pandemia”, replica la patronal.

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