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El temor a contagiar a los abuelos dispara la demanda de cuidadores de niños para conciliar

Los abuelos, desbancados como los cuidadores de los más pequeños de la casa, por la pandemia

Los abuelos, desbancados como los cuidadores de los más pequeños de la casa, por la pandemia FdV

La pandemia les privó de ver a sus nietos. Primero, por el confinamiento y las restricciones. Y este año les ha relegado también como sostén de la conciliación familiar. Los abuelos, por edad y por riesgo, se han quedado (un poco) al margen del cuidado de los más pequeños a causa de la pandemia durante este curso académico. El temor de contagiarles de COVID-19 y el cambio de paradigma que instauró en los hogares el coronavirus les han relegado de ‘figura estrella’ como cuidadores de los niños en edad escolar –sobre todo, en Primaria–.

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Apenas tres de cada diez familias siguen recurriendo a los abuelos a diario para conciliar la vida laboral y la doméstica este curso, en el que se ha disparado la demanda de cuidadores de menores. Los padres que han reconocido demandar a un cuidador este año ascienden a casi la mitad (47%). En muchos domicilios, entran por primera vez figuras externas. Por contra, solo el 29% de padres siguen delegando los cuidados en la figura de los abuelos. Así lo apunta un estudio sobre conciliación (“Conciliación y confinamiento con hijos/as con necesidades específicas de apoyo educativo: el rol materno”) dentro del poryecto estatal “Con tiempos” que dirigen las investigadoras gallegas Belén Caballo y Rita Gradaílle del Departamento de Pedagogía y Didáctica de la Universidade de Santiago (USC), para el Ministerio de Ciencia e Innovación.

Antes de la pandemia, en el caso de Galicia el 31,3% de las personas de entre 55 y 79 años ayudaban a cuidar de sus nietos cuando sus hijos no podían, realizando estos cuidados todos los días o, por lo menos, una vez a la semana el 75,9% de los abuelos en Galicia –según datos de la Xunta de 2016–. Es más, en aquel momento la excesiva implicación de los mayores estaba a punto de convertirse en un problema por sobrecarga física y emocional, como pone de manifiesto el estudio “El espejismo de la conciliación: dificultades y estrategias para la organización de los tiempos cotidianos de las familias con hijos en educación primaria en Galicia”, del proyecto autonómico“Conciliad@s” y también dirigido por Rita Gradaílle.

Una de las firmantes, Laura Varela Crespo explica a FARO que aún se perciben sesgos de género. Por ejemplo, a hora de solicitar en el trabajo las dos medidas más populares, los permisos por maternidad o paternidad y la reducción de jornada: “Muchas más mujeres que hombres la solicitan para conciliar”, explica la experta en relación al estudio de ámbito gallego.

Volviendo a la investigación que realizan para el Ministerio de Ciencia, en la esfera familiar, la medida de conciliación más reclamada es la contratación de un cuidador o cuidadora (47,2%); mientras que, a nivel escolar, destacan las medidas como la flexibilidad de la jornada escolar (56,7%) y a la elección de los días de la semana o de las semanas del mes que se desarrollarán de carácter presencial o telemático para ajustarlo a las necesidades de los padres (48,8%). En el ámbito laboral, las medidas más solicitadas son la flexibilidad de la jornada (54,3%) y el teletrabajo (44,9%).

Para Laura Varela, los resultados ponen de relieve la difícil tarea de conciliar –una asignatura aún pendiente en España– y también, que los servicios públicos complementarios se han mostrado fundamentales, pero insuficientes en número de plazas. “El déficit de servicios públicos podría suponer un eje de desigualdad en la conciliación, en función de si las familias pueden o no costear la prestación de forma privada”, añade.

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Las entrevistas a familias evidenciaron la necesidad de tener más “ayudas económicas para la contratación de cuidadores en casa” o bien disponer de una “ayuda para quedarse en casa al cuidado de hijos”. También resulta notoria la demanda de una mejor armonización de los horarios escolares y laborales apoyada en actuaciones normativo-legales, indicando que “por ley se pudiera hacer coincidir horarios de hijos y padres lo máximo posible” porque tratar de “conciliar trabajo con hijos, hoy por hoy es imposible”.

A ello se añaden en el ámbito laboral una reivindicación: la “reducción de la jornada sin reducción salarial”.

Tres de cada diez familias: “Sin tiempo suficiente para el trabajo, la familia, ni para mí”

“Los niños tienen derecho a estar con sus padres”, recuerda la investigadora de la USC Laura Varela en relación a que, a veces, las ocupaciones laborales entran en conflicto con el bienestar de la infancia. En ese sentido, las familias del alumnado de Educación Primaria participantes en la investigación gallega muestran un alto grado de acuerdo –60,3%– (“de acuerdo” y “totalmente de acuerdo”) respecto a la existencia de dificultades para armonizar su trabajo, cuidar de la familia y disfrutar del tiempo libre. Es más, más de un 50% de la población encuestada manifiesta su grado de frustración:

“Siempre tengo que renunciar a algo, no tengo tiempo suficiente ni para el trabajo, ni para la familia, ni para mí”

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En cuanto a los factores que dificultan compaginarlo, las familias destacan la incidencia de los horarios de trabajo (48,3%) y de las responsabilidades laborales (41%). “Es necesario cambiar el enfoque que se tiene sobre los niños. Hay que dejar de verlos como “un problema” que solo atañe a sus padres y dejar de tratar a los meno-res como ciudadanos de segunda categoría”, advierte el estudio, que pide medidas concretas en las empresas.

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