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Galicia se pone las pilas en la limpieza de maleza contra los incendios

Un trabajador desbroza de maleza una fina en Ourense.

Un trabajador desbroza de maleza una fina en Ourense. Iñaki Osorio

Galicia intensificará el desbroce de terrenos forestales y del rural en general para evitar los daños causados por los incendios y contener su propagación. Su plan de prevención contempla un incremento este año de un 26% en los terrenos que serán limpiados de maleza, que constituye el principal combustible para las llamas, pasando de las 46.000 hectáreas del año pasado, marcado por la pandemia de COVID-19 que redujo toda actividad económica y social, a las 58.000, apenas 4.000 menos que todo lo calcinado en 2017, año en que se produjo la ola de fuegos de octubre que quemó 49.000 en tres días. El presupuesto manejado por la Consellería de Medio Rural para esta cuestión, sin embargo, se mantendrá estable en el entorno de los 30 millones de euros.

El Consello del Ejecutivo autonómico analizó ayer la estrategia de anticipación a las llamas. El plan de prevención incluye también 5.000 kilómetros de pistas forestales y el mantenimiento de casi 4.000 puntos de agua que sirven para abastecer a los equipos de extinción y construir otros 222.

La práctica totalidad de la limpieza corresponde a las subvenciones por parte de la Xunta y los convenios con Seaga y los concellos, cuyos 23 millones de euros permitirán actuar sobre 52.500 hectáreas y 2.700 kilómetros de pistas. Las tareas propias del Servizo de Prevención e Defensa contra os Incendios Forestais de la Xunta se ocuparán de más de 5.500 hectáreas y 2.200 kilómetros de pistas (6 millones de euros), según las cifras ofrecidas ayer por el Ejecutivo.

El plan incorpora varias novedades. En primer lugar, la puesta en marcha de los primeros polígonos cortalumes. En 6.000 hectáreas ensayará este año la creación de espacios de entre 50 y 150 hectáreas que interrumpan la vegetación para frenar la propagación del fuego y acojan usos forestales, agrarios o ganaderos, como avanzó FARO en diciembre pasado. Estos nuevos espacios se instalarán en zonas de alta actividad incendiaria.

Se apostará de nuevo por los encuentros educativos en materia ambiental (se prevén 300 eventos), pero por primera vez se pondrá en marcha un programa de formación para la “autoprevención”, avanzó ayer el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que añadió que se destinarán otros 13 millones de euros para acciones silvícolas.

Feijóo también anunció una inversión de 52 millones de euros para mejorar la gestión de los biorresiduos, que se destinarán en gran parte a construir tres nuevas plantas de tratamiento en Vilanova de Arousa, Cervo y Verín, con lo que 280 ayuntamientos tendrán una de estas instalaciones a menos de cincuenta kilómetros de distancia.

La inversión prevé contribuir a que los concellos cumplan la obligación fijada por la Unión Europea para que en 2023 esté implantada la recogida selectiva “a través del quinto contenedor, el de color marrón”.

El Gobierno gallego también autorizó la firma de convenios con los ayuntamientos para la concesión directa de ayudas al sector de la hostelería afectados por la pandemia. Estos podrán usar la ventanilla autonómica, evitando tareas burocráticas extra. El Ejecutivo adelantará los pagos de unas ayudas de 1.000 euros de tope.

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