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Galicia ensayará cortafuegos con actividad económica en 6.000 hectáreas desde 2021

Creará espacios de 50 a 150 hectáreas que interrumpan la propagación de las llamas y acojan usos forestales, agrarios o ganaderos | “El plan Cortalumes facilitará la gestión de los incendios y fijará población en el rural”

Dos senderistas caminan por un cortafuegos en el monte Xiabre. Iñaki Abella

Galicia es, junto a Portugal, una de las zonas europeas que más sufre la devastación causada por los incendios. A pesar de que en los últimos años, las hectáreas arrasadas en la comunidad han descendido salvo por la gran ola de 2017, las previsiones no resultan esperanzadoras. El cambio climático augura eventos extremos, que combinados con la cantidad y continuidad de la biomasa en los montes gallegos y la “alta intencionalidad” que denuncia la Xunta en los fuegos, “pueden favorecer un aumento de los incendios de alta intensidad, de sus posibles impactos y de la dificultad de extinción”. Para combatir esta lacra, los expertos siempre han apuntado la necesidad de dotar de valor económico al monte, lo que permitiría elevar su protección al generar más interés en él. Esa vía es la que explorará a partir del año que viene la Consellería de Medio Rural, que apostará por un proyecto inédito para ampliar el concepto de cortafuegos actual, pasando de los corredores sin masas arbóreas actuales a un concepto más amplio que usará esas parcelas para desarrollar actividad económica.

El año que viene se comenzarán las primeras actuaciones, que se extenderán a 6.000 hectáreas hasta 2026 con una inversión de 76,5 millones de euros.

Solo Portugal prevé un plan similar, aunque sin el componente económico. Pero, ¿qué son? Se trata de “áreas de mayor tamaño que los tradicionales cortafuegos, donde la implantación ordenada de actividad agrícola, ganadera o forestal generará una discontinuidad en el territorio que frenará o atenuará el avance de los incendios forestales, contribuyendo a la sostenibilidad y biodiversidad”, explican desde el departamento dirigido por José González.

Si un cortafuegos tradicional es una especie de carretera libre de biomasa para frenar los incendios, estos nuevos cortalumes no tendrán esa forma definida, sino que se adaptarán a las necesidades de cada lugar con extensiones de entre 50 hectáreas (habitualmente 2.000 x 150 metros) y 150 (5.000 x 300). En esas parcelas, que podrán tener forma de campo de fútbol, se instalará alguna actividad, además de servir para cortar la continuidad de las llamas y ofrecer un punto de actuación para los servicios de extinción. Podrá ser ganadera, agrícola o forestal, que permitirá dar valor a los terrenos y contribuir a fijar población. Según los planes de Medio Rural, el uso forestal coparía el 40% del total de estas áreas (2.400 hectáreas); el ganadero, 1.800; y el agrícola, 1.800.

“Los modelos de gestión forestal deben presentar una baja combustibilidad, ya sea mediante la creación de áreas de pastoreo en extensivo o para la producción de forraje en extensivo, zonas de silvopastoreo con arbolado en baja intensidad o áreas verdes"

Consellería de Medio Rural

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La inteligencia artificial servirá para determinar los puntos exactos del terreno en que se implantará esta fórmula inédita, en función de la presencia de agua, de la masa vegetal de cada zona, de la recurrencia de incendios... De hecho, ya se están realizando estas tareas de identificación.

La calidad del producto y “empoderar” a ganaderos y agricultores, claves para un rural con futuro en Galicia

El conselleiro de Medio Rural, José González, avanzó esta semana en el foro “Hacia la excelencia del agro gallego: calidad y valor añadido”, que organizó FARO de VIGO con el patrocinio del Banco Santander, que la prioridad serán las comarcas de alta actividad incendiaria, que en Galicia están diseminadas en 20 concellos que han sufrido más de siete incendios en los últimos cinco años o dos fuegos de más de 200 hectáreas quemadas. “Hay comarcas en las que recurrentemente se producen incendios: Cualedro, Monterrei, O Xurés, en el macizo central... Ahí, además de luchar contra la lacra de los incendiarios, que es importante, vamos a trabajar para hacer el territorio resiliente frente a los incendios”, expuso. Algunas de esas zonas, a las que se suman algunos puntos de Pontevedra y la comarca de O Barbanza, concentraron el 90% de fuegos este año.

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Sin embargo, existe un problema característico de Galicia para poner en marcha un proyecto “que no tiene marcha atrás”. “Las comarcas más afectadas por los incendios forestales se caracterizan por una situación de abandono del territorio con una baja actividad agrícola y ganadera”, según Medio Rural.

La ley pretende solventar el obstáculo ya no solo del abandono, sino de la dificultad e incluso imposibilidad de detectar a los propietarios. Por ello, el proyecto cortafuegos está vinculado a la Lei de Recuperación e posta en valor da terra agraria, que será aprobada en 2021.

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El abandono ha aumentado la vulnerabilidad de gran parte de zonas forestales ante las llamas, por lo que darles valor resulta clave para revertir la situación, según la Xunta. Con intención de concienciar al consumidor, Medio Rural pretende crear la marca comercial Cortalumes, “que identificaría aquellos productos agrícolas y ganaderos obtenidos en esas áreas”, de similar forma a la estrategia de la agricultura sostenible. De zonas improductivas, a un distintivo de calidad.

Además, para mejorar la correcta gestión forestal, el departamento de Medio Rural contempla “una partida dirigida a la activación y buena gobernanza de las comunidades de montes vecinales en man común que se encuentran sin juntas rectoras actualizadas o no están al día de sus obligaciones legales”.

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"Si hay fuegos, sus efectos no serán irreversibles"

Cristina Fernández - Centro de Investigación Forestal de Lourizán

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Cristina Fernández - Centro de Investigación Forestal de Lourizán

Cristina Fernández - Centro de Investigación Forestal de Lourizán Óscar Corral

–¿En qué consiste el proyecto Cortalumes?

–El concepto de cortafuegos aquí no es el clásico de tener una franja con la vegetación interrumpida de forma lineal, sino que es un concepto más avanzado en la prevención de incendios. Se trata de localizar áreas potencialmente peligrosas por topografía, vegetación o combustibles, con criterios técnicos, que también puedan servir para implantar algún tipo de actividad económica que dinamice la sociedad rural. Facilitarían la gestión contra incendios y favorecerían la economía del sitio donde se implanten.

"El plan Cortalumes facilitará la gestión de los incendios y fijará la población en el rural"

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–Visualmente, ¿no serían corredores como los cortafuegos, sino que podrían tener diferentes formas?

–No es una estructura lineal. Se trata de un polígono o recinto que estará más integrado en el paisaje. Interrumpe la vegetación, pero puede tener cualquier tipo de forma. Servirá para si llega un evento extremo, pueda actuar con eficacia, con una interrupción importante para que se reduzca la velocidad de propagación del fuego, pero a la vez que no sea algo yermo, sino que albergue alguna actividad.

–¿Podrían albergar usos forestales cuando lo que se pretende es interrumpir la biomasa que alimenta los fuegos?

–Esa actividad forestal debe tener unas determinadas características. Por ejemplo, puedes tener arbolado para la producción de madera, pero con una densidad más baja, con especies caducifolias, o que incluso puedan ser destinadas a áreas recreativas o micológicas.

"Un uso forestal del monte es compatible con la prevención de incendios si se gestiona de la manera adecuada"

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–¿Se diseñarán entonces cortafuegos adaptados cada lugar?

–Sí. Es un proyecto que se quiere implantar en toda Galicia, pero es muy difícil que se cumplan las mismas condiciones en Ourense, por ejemplo, que en otro lugar. Se harán análisis y se adaptará la actividad a las condiciones de cada lugar. Eso sí, un uso forestal del monte es compatible con la prevención de incendios si se gestiona de la manera adecuada.

–¿Qué ventajas tiene?

–La más importante es intentar fomentar la actividad económica en el rural y que tenga impacto sobre los incendios. Si los hay, que no afecten al entorno y los bienes de una manera irreversible.

–Un problema es la dificultad para encontrar a los dueños de los terrenos.

–El proyecto va ligado a la Lei de Recuperación e posta en valor da terra agraria, que facilitará la ejecución del proyecto. Es verdad que la tramitación de la propiedad y la dificultad para encontrar a los propietarios son un hándicap. Si quieres proponer un plan de gestión, tener una media de 0,5 hectáreas por propietario es una locura.

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