Una semana después de la declaración del estado de alarma, la falta de material sanitario para hacer frente al coronavirus se mantiene a la cabeza de las reivindicaciones por parte de las comunidades autónomas, que ayer con voz unánime volvieron a exponer los presidentes autonómicos en la videoconferencia que mantuvieron con Pedro Sánchez. "El material no está llegando", denunció, tras acabar la reunión, el titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien avanzó que a partir de mañana el Sergas comenzará a distribuir -si no se interrumpe la logística- 8 millones de mascarillas encargadas con anterioridad.

Aseguró que el Ministerio de Sanidad, que desde el inicio de la crisis acapara las competencias para la adquisición y reparto del suministro, solo ha enviado a Galicia 27.000 mascarillas, de las cuales 10.000 se entregaron con el estado de alarma aprobado. Una cantidad insuficiente para cubrir las necesidades del Sergas, que gasta 250.000 semanales. Pero si hasta ahora ha aguantado es porque aún tiene otras 500.000 guardadas en sus almacenes, de las que 15.000 se derivaron a centros de mayores.

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Llegado a este punto, con el Gobierno incapaz de encontrar material por las enormes tensiones del mercado, la Xunta reforzará su propia vía para adquirir material, como gafas y trajes de protección y respiradores para incrementar las camas de UCI. Ya tiene 134 apalabrados. Tras la reunión mantenida ayer, Feijóo entiende que el Gobierno permite a las comunidades retomar sus competencias para comprar suministros sin riesgo de que posteriormente sea intervenido.

Añadió que Galicia tiene "necesidad imperiosa" de material pero que ha aguantado, incluso haciendo test a domicilio, porque tenía una reserva preparada, si bien solo aguantará unos días.

Poco después de sus declaraciones, el Ministerio de Sanidad envió un comunicado en el que aseguraba que este fin de semana había repartido 1,6 millones de mascarillas entre las autonomías, de las que 117.900 fueron para Galicia, información desmentida por la Xunta. Y que los test rápidos del coronavirus se comenzaron ayer distribuir, empezando por 8.000 destinados a la Comunidad de Madrid por su situación más grave.

El presidente de la Xunta contó también que Galicia aún no ha recibido del Gobierno central, al igual que el resto de comunidades, respuesta sobre la petición de los datos epidemiológicos y la previsión del pico de contagios, por lo que dijo que ha pedido "hace días" a profesionales sanitarios y a los servicios centrales del Sergas que hagan una proyección propia de cómo y cuándo será la curva de contagios en Galicia. "Una vez que tengamos la curva con criterios científicos y técnicos, lo haremos público a la ciudadanía", comentó. "Aún no estamos en el peor momento y nos esperan días difíciles", añadió.

Mientras se oyen voces en España que reclaman el cierre total de la producción, Feijóo defendió la necesidad de "mantener toda la actividad industrial especialmente en sectores fundamentales: toda la cadena alimentaria, así como los sectores de energías o del agua", si bien precisó que la Xunta carece de competencias para "ampliar, restringir o matizar qué actividades económicas pueden seguir funcionando" desde el estado de alarma.

Feijóo demandó al Gobierno que concrete la "letra pequeña" de sus medidas económicas para paliar la situación de las empresas y le propuso la devolución inmediata del IVA una vez solicitada y desviar a la crisis sanitaria los fondos presupuestados con carácter finalista a las políticas de empleo, además de expresar su desacuerdo con los criterios de reparto de los 300 millones del fondo social, que asignan a Galicia 17 millones.