Locutorios, restaurantes, cafeterías, teterías, mezquitas, oratorios, domicilios... Son algunos de los puntos que vigilan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tras activarse hace un año el nivel de alerta antiterrorista 4 (riesgo alto) después de los atentados yihadistas en Francia, Túnez y Kuwait. Hasta un total de 34.000 focos de radicalización musulmana tiene identificados en España el Ministerio del Interior. Galicia no es una isla en este mar de puntos conflictivos que pueden derivar en procesos de fanatismo yihadista. Según el mapa elaborado por el Centro de Inteligencia Contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (Citco), organismo que depende de la Secretaría de Estado de Seguridad, en la comunidad gallega están controlados un total de 410 puntos de riesgo, el doble que los detectados en Asturias (210) y más del triple que los registrados en Cantabria (138).

Con la vigilancia de estos puntos marcados en rojo por los servicios de información e inteligencia españoles, Interior trata de identificar los colectivos con mayor riesgo de sufrir una radicalización violenta y así poder actuar sobre ellos e intentar evitar la captación, adoctrinamiento o envío de jóvenes reclutados a Irak o Siria.

Los datos de este mapa aparecen recogidos en el libro "La España de Alá", publicado por el periodista Ignacio Cembrero, que durante años fue corresponsal de El País en Marruecos, Oriente Próximo y Bruselas. En la obra, el experto en movimientos islamistas analiza la situación de los musulmanes en España, su número creciente -ya superan los dos millones en España, de ellos más de 17.000 residen en Galicia-, sus aspiraciones y problemas. "La zona más contaminada es Levante, cuánto más al oeste, la situación es mejor", apunta Cembrero.

La herramienta con la que trabaja Interior para determinar el nivel de radicalización en cualquier punto del país así lo refleja. Cataluña es la comunidad con más focos conflictivos (por encima de 9.800), con casi un tercio del total en España y el doble de la segunda autonómica en el ranking: Andalucía, con más de 4.500 puntos. En tercer lugar se sitúa Comunidad Valenciana (más de 3.700), seguida de Madrid (cerca de 3.300).

En el tercer puesto por la cola, está Galicia, con 410 puntos de riesgo que puedan derivar en procesos de fanatismo yihadista. A la cabeza del ranking en la comunidad, se colocan las provincias de A Coruña y Pontevedra, con 158 y 140 focos de radicalización. Lugo y Ourense presentan un índice mucho más bajo, con 75 y 37 focos, respectivamente.

Para evaluar el nivel de amenaza, Interior introduce en una coctelera algorítmica información pública como el número de inmigrantes y mezquitas, nacionalidades, edades, detenciones, datos socioeconómicos o incidentes islamófobos y otra de carácter más reservada, como la valoración del sermón del imán o corrientes islámicas dominantes.

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