“Mi hijo duerme en el suelo”. Cada vez más padres optan por esta alternativa que, para otros muchos, puede sonar como una locura. Pero ¿a qué responde eso de que los pequeños cambien la cuna por un sistema diferente para su descanso? Los hogares que apuestan por esta alternativa ponen en práctica una de las recomendaciones del método Montessori, una corriente de crianza respetuosa que busca otorgar a los niños completa libertad de aprendizaje para que desarrollen diferentes habilidades a su ritmo y de manera autónoma.

Flexibilidad, adaptación, confianza y paciencia son algunos de los principios por los que se rige el método ideado por la educadora y médica italiana María Montessori. ¿Cómo se aplica esto a la cama y que tiene que ver con dormir en el suelo?

Vaya por delante que no se trata de que los pequeños duerman al raso, sino de camas con colchones bajos que permitan la libertad de los niños. Aunque las redes sociales están llenas de fotos con cuartos de bebés de ensueño, tampoco se trata de una moda.

El método Montessori opta por adaptar el mundo a los niños no de acelerar su adaptación al mundo de los adultos. Trata, además, de situar a los pequeños en el centro de las decisiones, dándoles la oportunidad de explorar y aprender de manera respetuosa.

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Atendiendo a estos conceptos, una cama al nivel del suelo permite a los pequeños subir y bajar de ella, estimulando su autonomía e independencia desde edades tempranas. Además, son seguras en cuanto a caídas permitiendo además eliminar los típicos barrotes de las cunas. La relación con su entorno es mucho más abierta.

Con todo, y como ocurre con todas las cuestiones relacionadas con la crianza, cada niño y familia deben escuchar sus necesidades y sentirse a gusto con las decisiones que tomen, teniendo siempre en cuenta que no se es mejor madre o padre por seguir unas corrientes y otras.