Ciencias en femenino

Siete investigadoras y docentes gallegas de la biomedicina, la neurociencia, las ingenierías, la inteligencia artificial y la tecnología espacial nos comentan cómo influyen en sus carreras profesionales factores como los estereotipos de género, las brechas salariales, los techos de cristal y la conciliación de vida laboral y personal

Las investigadoras y docentes gallegas: Amparo Alonso, Belén Riveiro, Nieves Lorenzo, Marisol Soengas, Sonia Villapol, Isabel Pastoriza y Mabel Loza

En 2015 la Asamblea General de Naciones Unidas declaró el 11 de febrero Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, con el objetivo de reconocer el papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y la tecnología. En España las investigadores representan un 31% en el sector privado y un 42% en el público, según datos del Ministerio de Ciencia e Innovación. En la universidad, las mujeres tienen una presencia destacable en carreras de ciencias de la salud y la vida, pero muy minoritaria en algunas ingenierías e informática. Cuestiones como los estereotipos de género atribuidos a algunas profesiones o la falta de referentes femeninos alejan a las jóvenes de algunas titulaciones y, cuando ya han conseguido el grado y el doctorado, los cuidados a hijos, primero, y a mayores, más tarde, frenan su progresión profesional. Hablamos en este reportaje con siete científicas gallegas de los ámbitos de la biomedicina, la farmacología, la física, la química y las ingenierías.

Biomedicina

Marisol Soengas preside la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer.

Marisol Soengas preside la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer. / FDV

“En biomedicina hay más mujeres que hombres empezando la carrera, estudios del propio Ministerio de Ciencia e Innovación indican que se está reduciendo el número de las que empiezan la tesis doctoral”, indica Marisol Soengas (Agolada, 1968), presidenta de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA) y directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de Madrid. “Me preocupan las cifras: las mujeres seguimos ocupando sólo del 25 al 35% de puestos de responsabilidad. Para muchas es casi una ‘pelea’ y no continúan por las dificultades con las que se encuentran”, añade Soengas.

"Me preocupan las cifras: las mujeres seguimos ocupando solo del 25 al 30% de puestos de responsabilidad”

Marisol Soengas

— Experta en Cáncer

Esta científica gallega nacida en Agolada dibuja el proceso de progresión de una mujer en la carrera científica como una “carrera de obstáculos” en el que “las vallas que debes saltar son muchas veces más altas que las de tus compañeros”. “Si te cuesta que tu currículum se valore cuando entras a un laboratorio a empezar la tesis doctoral, si te conceden menos financiación cuando tienes el proyecto, si cuando vas a una reunión no se te escucha, si tienes más comités de selección y evaluación que tus compañeros hombres porque nosotras somos menos, y si encima tienes que dedicar más horas que ellos al cuidado de tus familiares, al final te cansas y abandonas”, describe. Para paliar esta situación de desventaja, Soengas se muestra partidaria de políticas activas como las llamadas cuotas. “No me gustan, pero son un factor de equilibrio todavía necesario. Se trata de acelerar un proceso, no de facilitar la estabilización de tu carrera, como se malentiende a veces, porque al final tienes que demostrar que vales, seas hombre o mujer”. A nivel sociopolítico, valora positivamente la ley que contempla las bajas de paternidad para el hombre y reivindica más financiación para investigadores jóvenes.

Inteligencia Artificial

Amparo Alonso, investigadora y docente de I. A.

Amparo Alonso, investigadora y docente de I. A. / Cedida

Cuando Amparo Alonso Betanzos (Vigo, 1961) empezó a impartir clases en la facultad de Ingeniería Informática en la Universidad de A Coruña en los años 90, alrededor de un 40% del alumnado eran mujeres. En la actualidad el porcentaje ha bajado brutalmente y se sitúa en torno al 15%, lo que convierte a esta titulación en la carrera tecnológica con menos presencia femenina. “Lo positivo que veo a mi alrededor en la facultad es que el año pasado salió la primera promoción de nuevo grado de Ciencia e Ingeniería de Datos y este año ha comenzado el segundo curso de Inteligencia Artificial, y ahí las proporciones de chicas están por encima del 30%”, comenta esta catedrática, una de las mayores expertas de España en Inteligencia Artificial y especialista de referencia en la Comisión Europea.

"La Inteligencia artificial está diseñando el futuro y es importante contar con la perspectiva de la mujer”

Amparo Alonso

— Inteligencia Artificial

Los motivos que alejan a las jóvenes de estas aulas tecnológicas parecen ser de carácter cultural. “Si echas la vista atrás, las primeras programadoras informáticas de Estados Unidos eran mujeres de raza negra a las que se las tenía como una especie de secretarias o calculadoras especializadas, tal y como podemos ver muy bien en la película ‘Figuras ocultas’. Conforme el prestigio de la profesión crece, se va masculinizando”, expone Alonso. “También existe una cierta imagen social del informático como un señor aislado, raro, físicamente no agraciado y poco aseado, lo que no redunda en el prestigio de la profesión, y, a ello se le añade que en las casas la mayoría de los ordenadores están en las habitaciones de los niños, los usan para jugar; en mi casa lo tenía mi hermano, que estudió Historia del Arte, y yo no”, comenta.

Esta científica ha desarrollado toda su carrera en un entorno masculinizado. Estudió Químicas en los ochenta, primero en Vigo, donde las mujeres eran en torno al 30%, luego en Santiago, donde fue una de las diez mujeres que se especializó en Química Técnica, y realizó su tesis, relacionada ya con la informática aplicada a la medicina, en la facultad de Física de la USC, siendo la única mujer del grupo. “No me sentí nunca discriminada en el aspecto de que mi trabajo valiera menos, pero sí hay patrones que se repiten, como que tu opinión pasa más desapercibida cuando la compartes en grupo o alguien se la atribuye si es buena idea, y el problema más importante viene cuando decides tener una familia e interrumpes la investigación unos meses”, algo que te deja fuera de juego en disciplinas donde el ritmo de avances es trepidante.

“Esta es una profesión que hoy en día tiene paro cero, es la que esta diseñando el mundo del futuro y debería atraer a las chicas. Es muy importante que los desarrolladores de las aplicaciones informáticas, y en particular las de IA, tengan la perspectiva de las mujeres, de ello depende cómo evolucionemos como sociedad; no es que habiendo mujeres la ingeniería y las aplicaciones sean más feministas, pero probablemente haya otros puntos de vista que ahora mismo no estamos considerando”, manifiesta Alonso.

Neurociencia

Sonia Villapol dirige un laboratorio de neurobiología en Houston.

Sonia Villapol dirige un laboratorio de neurobiología en Houston. / Cedida

La neurocientífica Sonia Villapol (Bretoña, A Pastoriza, Lugo, 1977) dirige un laboratorio en Houston cuyas dos líneas principales de investigación son el diseño de tratamientos farmacológicos de nanopartículas para enfermedades neurodegenerativas, daño cerebral e incluso alzhéimer y el estudio de la modulación de la microbiota intestinal para tratar las dolencias anteriormente mencionadas y el covid persistente. “Nos postos de dirección de laboratorios hai máis homes que mulleres, pero a medio e largo plazo esta situación revertirase porque tanto nas carreiras biomédicas como no doutoramento e postdoutoramento hai máis mulleres que homes”, observa Villapol, quien estudió Biología en Santiago, se doctoró en Barcelona y ha desarrollado su carrera profesional previa en París, Washington y Maryland; “sempre con mentoras mulleres, tanto na carreira como no doutorado e nos laboratorios”.

"Non existe ningunha limitación para seguir unha carreira científica, nin económica nin de xénero. Todo é cuestión de traballo e esforzo"

Sonia Villapol

— Neurocientífica

Madre de dos hijos y casada con un investigador, su situación familiar no le supuso ningún impedimento en su progreso profesional. “A primeira filla naceu en París e tiven dez meses de baixa, ata escribín un libro, e co segundo estaba de profesora en Georgetown e dábanme moitas facilidades. Esto é un proxecto familiar, como dixo Katalin Karikó, premio Nobel de Medicina en 2023 e nai dunha filla campeona olímpica, é cuestión de elexir e o primero acordo que tes que ter é coa túa parella, a maternidade hai que vivila en parella porque é cousa de dous; outra cousa son as condicións socioeconómicas, en Washington as garderías costan dous mil euros ao mes, pero en Galicia telas gratis”.

Su inquietud por estimular vocaciones científicas en estudiantes ha movido a Sonia Villapol a desarrollar el programa de mentorado “Latexos pola ciencia”, a través del cual organiza encuentros telemáticas entren investigadores estadounidenses y una veintena de alumnos del IES de Meira, en Lugo, donde ella estudió. “Aos rapaces dígolles que non existe limitación de ningún tipo para seguir unha carreira científica, nin económicas nin de xénero. Todo é traballo e esforzo, eu nunca estiven pensando en teitos de cristal, que sé que os hai, pero nunca me gustou ir de víctima e se estivera pensando neles decepcionaríame moito e o deixaría”.

Ingeniería civil

Marisol Soengas 
preside la 
Asociación Española
de Investigación 
sobre el Cáncer.

Belén Riveiro en su laboratorio de la Universidad de Vigo / Alba Villar

Belén Riveiro (Cerdedo-Cotobade, 1983) fue una de las ganadoras de la primera edición del Premio Nacional de Investigación Matilde Ucelay otorgado en 2022 por el Ministerio de Ciencia e Innovación por sus estudios sobre la resiliencia de infraestructuras de transporte, fundamentalmente puentes, que desarrolla en el Centro de Investigación CINTEXC de la Universidad de Vigo, donde compagina la investigación con la docencia en la facultad de Ingeniería Industrial, otra de las carreras tradicionalmente masculinizadas. “Nunca he sentido que mi género condicionara mi carrera ni me he sentido discriminada por ser mujer, lo que no quiere decir que no vea lo que sucede en la sociedad y en los altos cargos de empresas de obra civil, copados por hombres”, comenta. Madre de dos hijos, de cinco y dos años, indica que durante sus permisos de maternidad nunca desconectó de la investigación, pues tenía proyectos bajo su responsabilidad, y como profesosa de universidad “veo que mis compañeros hombres tienen las mismas facilidades para poder conciliar para el cuidado de sus hijos y sus padres, quizás seamos unos privilegiados, porque por lo que veo en mi entorno, si alguien de una pareja tiene que renunciar a su carrera profesional, normalmente es la mujer”.

Nunca he sentido que mi género condicionara en mi carrera en la ingeniería civil”

Belén Riveiro

— Ingeniería industrial

El volumen de mujeres que cursa estudios de ingeniería industrial ha descendido en los últimos años, pasando de ser cerca de un 40% en 2011 a rondar el 20% en la actualidad. “No soy capaz de entender a qué se debe, parece que se había superado esa visión de que la ingeniería mecánica era de hombres, aunque es cierto que en nuestra propia escuela hay otros grados que pueden resultar más atractivos a las mujeres, como la ingeniería biomédica o la automática”, manifiesta Riveiro. Respecto a su labor investigadora, explica que emplean técnicas de modelización numérica y de I A para desarrollar tecnologías que permitan anticipar los problemas que pueda sufrir una estructura de transporte antes de que colapse.

Farmacología

Mabel Loza dirige la Unidad de Investigación en Medicina Molecular de la USC.

Mabel Loza dirige la Unidad de Investigación en Medicina Molecular de la USC. / A. Hernández

A Mabel Loza (Tapia de Casariego, Asturias, 1961) le tocó vivir una época en que las mujeres copaban las aulas de las facultades de Farmacia y accedían al doctorado, pero el liderazgo de grupos continuaba siendo masculino, y no solo en España. “Cuando en los años 90 asistí a la primera reunión del consorcio europeo de investigación de fármacos de altas capacidades como representante de nuestra unidad de cribado de fármacos, yo era la única mujer, junto con la secretaria del coordinador alemán, en un grupo de cuarenta personas. Hoy en día en las reuniones de ese mismo proyecto somos mayoría mujeres, entre ellas las cuatro coordinadoras del nodo español”, relata. Por eso, indica que “tenemos que seguir por el mismo camino, con la convicción de que ni la ciencia ni el liderazgo tienen género y que los equipos integrados es lo perfecto, porque ponemos lo mejor de todos y de todas”.

"Ni la ciencia ni el liderazgo tienen género, lo mejor son los equipos integrados”

Mabel Loza

— Farmacóloga

Como directora del Centro Singular de Investigación den Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas de la Universidad de Santiago de Compostela, Mabel Loza lidera un equipo de 40 investigadores principales y unas cuatrocientas personas en total, de las que el 55% son mujeres. De todos los proyectos que han llevado a cabo recientemente, destaca la creación del primer fármaco oral de producción española para el Covid, que han logrado ensayar en humanos en menos de dos años y medio, rebajando notablemente el plazo medio del proceso, situado en diez años. “Es un buen ejemplo de cómo si estás preparado puedes responder cuando hay una emergencia, que es de lo que se trata en farmacología, y también es un buen ejemplo de colaboración entre unidades, ya que trabajamos con laboratorios Esteve”, afirma.

Aeroespacial

Nieves Lorenzo, directora de la Escuela de Ingeniería Aeronáutica de Ourense.

Nieves Lorenzo, directora de la Escuela de Ingeniería Aeronáutica de Ourense. / Iñaki Osorio

El grado de ingeniería aeroespacial parece que resulta más atractivo a las mujeres a juzgar por las cifras de matriculación en el campus de Ourense: un 45% del alumnado que comenzó sus estudios en el curso 2022-2023 eran mujeres, “todo un récord no solo a nivel gallego, sino también nacional e internacional”, apunta Nieves Lorenzo (Ourense, 1972), directora de la Escola de Enxeñaría Aeronáutica e do Espazo de la Universidad de Vigo. El porcentaje este año académico descendió hasta el  32%, pero continúa siendo una proporción muy honrosa dentro de las ingenierías, con volúmenes por debajo del 20%.

“Pese a que en la sociedad hay una lucha importante por romper estereotipos y fomentar la igualdad, observamos que esa brecha de género se ha acentuado y creo que en eso influyen las redes sociales que venden unos clichés en la juventud”, expone Lorenzo. “Otra razón de la que se habla mucho es que la mujer se interesa más por los cuidados, por las carreras biosanitarias, y carece de referentes de cosas que se pueden hacer en las ingenierías o disciplinas más técnicas para ayudar a la sociedad”, añade.

"Creo que las redes Sociales crean estereotipos y están acentuando la brecha de género en las ingenierías"

Nieves Lorenzo

— Física aeronáutica

Por eso, desde el campus de Ourense llevan siete años con el programa “Experimenta en feminino” de promoción de referentes femeninos en los colegios. “Es una labor importante mostrar ingenieras como Elena García Armada, que hizo un exoesqueleto pediátrico y está ayudando a miles de niños a andar, algo que el médico no puede hacer, o por ejemplo, la labor de los radiofísicos en los tratamientos de cáncer” , expone Nieves Lorenzo.

La captación de talento femenino no es un capricho. “Queremos igualdad en las oportunidades y en las condiciones, pero no somos iguales, la forma de ver las cosas varía según el género, y algo muy identificativo de ello es el cinturón de seguridad de los coches, cuando se hicieron nadie pensó en que la conductora fuera una mujer y que la banda que le pasaba por delante de su barriga podía ser un problema en caso de accidente. Hay perspectivas que un hombre por sus propias necesidades no ve, sin embargo una mujer sí; de ahí la importancia de que haya equipos con equidad para que el futuro tecnológico sea bueno para todos”.

Ingeniería física de formación, Nieves Lorenzo trabaja como investigadora en el grupo EphysLab en estudios sobre el cambio climático y cómo adaptarse a sus efectos, bien a través de construcciones, bien a través de la mejora del tipo de combustibles. “El clima está cambiando, tenemos que crear un futuro sostenible”, indica.

Nanomateriales

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Isabel Pastoriza, investigadora del CINBIO de Vigo. / Cedida/UVIGO

Isabel Pastoriza (Bueu) es investigadora del departamento de Química Física del grupo de investigación de nanobiomateriales funcionales del centro CINBIO de la Universidad de Vigo. “Trabajamos con metales nobles, fundamentalmente el oro y la plata, que al alcanzar la escala de partículas nanométricas adquieren propiedades diferentes, únicas en múltiples aplicaciones, tanto en el ámbito de la tecnología como de la medicina. Por ejemplo, podemos modular las propiedades ópticas del oro y tenerlo en tonos azules, rojos, etc, y los empleamos en la fabricación de sensores”, explica.

El grupo al que pertenece desarrolla diversos proyectos de investigación con financiación en los ámbitos nacional e internacional. Entre ellos se encuentran dos proyectos europeos que llevan a cabo con en consorcio con otros grupos de expertos de otros países: uno de ellos tiene la finalidad de fabricar un sensor para agentes de guerra química que se pueda controlar de manera remota y el segundo, del ámbito biomédico, se centra en detectar células tumorales del cáncer de mama de una manera rápida y precoz.

"Creo que todos deberíamos salir a investigar al extranjero, al menos temporalmente”

Isabel Pastoriza

— Química física experta nanomateriales

“Somos unas veinte personas, la mayoría químicos, pero también biólogos y físicos, entre ellos tres catedráticos, investigadores postdoctorales y estudiantes de doctorado”, comenta Pastoriza.

El recorrido de Isabel Pastoriza para convertirse en investigadora científica se inició una vez acabada la carrera de Química en la Universidad de Vigo, en la especialidad de Química Física, en 1997. Tras cuatro años de realización de la tesis doctoral y una estancia en el extranjero, logró un contrato postdoctoral de la Xunta en 2004. En 2020 accedió a la Universidad de Vigo como profesora titular y desde el año pasado es catedrática. “Tardé más por la crisis económica, que me pilló en medio y no había financiación para proyectos”, explica. Y también tardó en decidir tener a su hija porque priorizó su carrera. “Creo que todo el mundo debería de irse fuera, al extranjero, al menos temporalmente, para investigar y luego tener la oportunidad de volverte a tu país, creo que la experiencia fuera te enriquece como persona y como investigadora”, añade, aportando una visión diferente sobre la llamada “fuga de cerebros”.