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Los gallegos del 15M

Una década después de las movilizaciones que llenaron plazas y calles de miles de ciudadanos indignados contra un sistema político por el que no se sentían representados, algunos de sus líderes hacen balance de lo logrado

De izquierda a derecha: Eva Solla, Pancho Casal, Xulio Ferreiro y  Carmen Santos (arriba) y Martiño Noriega, Carolina Bescansa, Xoaquín Pastoriza y Marcos Cal

De izquierda a derecha: Eva Solla, Pancho Casal, Xulio Ferreiro y Carmen Santos (arriba) y Martiño Noriega, Carolina Bescansa, Xoaquín Pastoriza y Marcos Cal FdV

La crisis económica del 2008, el rescate a la banca con fondos públicos, la sensación creciente en la sociedad de que la clase política instalada en sus privilegios no representaba sus intereses reales, los desahucios de sus viviendas a personas que no podían asumir el coste de sus alquileres o hipotecas, y en general la precariedad y falta de perspectivas de futuro para la gente joven supuso el estallido de una indignación que se puso en escena con la ocupación de la madrileña Puerta del Sol el 15 de mayo de 2011.

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El movimiento 15M: las imágenes del día que cambió para siempre la política de un país

Convocados por la plataforma ciudadana Democracia Real Ya, miles de ciudadanos se dieron cita en este espacio público para mostrar su malestar y pedir un cambio de sistema. Imitaban así al movimiento iniciado un año atrás en varios países árabes contra gobiernos autoritarios.

La escena que se inició en Madrid enseguida corrió como la pólvora por otras ciudades españolas. Y Galicia no fue la excepción. La Praza do Obradoiro en Santiago, el entorno de La Farola de Urzáiz en Vigo, el Obelisco en A Coruña, la Plaza de la Peregrina en Pontevedra y la Plaza Mayor de Ourense, entre otras, comenzaron a acoger asambleas y acampadas permanentes de personas de todo tipo que exigían una participación real del pueblo en la democracia.

“Un conjunto de la sociedad reivindicaba poder sentirse representada, participar en la toma de decisiones, abrir canales de participación y un futuro digno para la gente joven que entendía que la situación laboral y social le obligaba a emigrar”

Martiño Noriega

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“Un conjunto de la sociedad reivindicaba poder sentirse representada, participar en la toma de decisiones, abrir canales de participación y un futuro digno para la gente joven que entendía que la situación laboral y social le obligaba a emigrar”, explica Martiño Noriega, en aquel momento alcalde de Teo y cinco años después regidor de Santiago con una plataforma ciudadana en la que solo él tenía experiencia como representante público.

“Vivíamos una crisis inmobiliaria que se convirtió en crisis económica que pagaron los de abajo; no había ningún tipo de cobertura social para la gente que se quedaba en la calle porque los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado les echaba de sus casas al no poder pagar alquileres ni hipotecas. Era un momento de hartazgo en el que mucha gente decidimos dar un paso adelante y decir hasta aquí llegamos”, explica Marco Cal, activista que participó en el 15M en Pontevedra.

¿Cómo cambió las cosas el Movimiento 15M? AGENCIA ATLAS

Aparte del descontento general y del desgaste de las instituciones, otra motivación de Xaquín Pastoriza, profesor de secundaria en Vigo, fue “el aumento horas lectivas que repercutió en una merma de la calidad educativa”. Este activista que convocó mediante redes sociales a otros “indignados” que no conocía en la ciudad olívica, explica que le atraía la idea de recuperar espacios públicos para el debate. “Había una aspiración difusa a cambiarlo todo, una crítica al sistema de representación, le queríamos decir a los políticos no somos mercancía en manos de banqueros”, continúa.

“La marcha de Pablo Iglesias es el fin de un ciclo, pero aún quedan retos por los que luchar”

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La heterogeneidad de la gente que se dio cita en el movimiento llamó la atención a Pancho Casal, ingeniero y productor cinematográfico coruñés que lo vivió como espectador y simpatizante.

“Me atraían los planteamientos que atendían a las reivindicaciones de una inmensa mayoría, eran poco sectarias, muy transversales y pegadas a los problemas reales del día a día”

Pancho Casal - Ingeniero y productor cinematográfico

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Casal, que se sumaría al movimiento cuando se instrumenta liza como partido político en Podemos, manifiesta que su motivación era “intentar cambiar sobre todo nuestro país y las perspectivas para la siguiente generación; me preocupaba que mis hijos y los de los demás tuvieran una vida peor de la que tuvimos sus padres; era insostenible que yo cobrara en 1981 más que un titulado en el 2011, sin contar la inflación”.

Diez años después del 15 M, hay disparidad de criterios en cuanto a los que se consiguió de todo lo que se reclamaba. La irrupción de nuevos partidos con ideas transformadoras, la creación de conciencia crítica en gente hasta el momento despolitizada, la transparencia, las actuaciones contra la corrupción, el sistema de elección de candidatos en partidos por parte de las bases, la mayor cobertura social de las mayorías, patente en los ERTEs que se han articulado durante la crisis sanitaria, son algunos de los ejemplos de logros conseguidos que señalan quienes participaron en el 15 M.

Iglesias se marcha tras diez años en los que ha cambiado la política en España Agencia ATLAS / EFE

Si embargo, otros muestra su desencanto porque no se produjo el ansiado cambio político y hasta critican que los que llamaban casta a los dirigentes hace una década se hayan distanciado de lo que propugnaban entonces.

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La disolución de las Mareas, formación que trató de articular en Galicia esa espíritu de cambio en la democracia, y la reciente retirada de la política del líder de Podemos, Pablo Iglesias, supone para algunos el fin de un sueño que se frustró.

“La marcha de Iglesias es el fin de un ciclo. De ese sueño queda un sentimiento de frustración"

Carmen Santos - Exdirigente y antigua militante de Podemos

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“La marcha de Iglesias es el fin de un ciclo. De ese sueño queda un sentimiento de frustración, lo cual no quiere decir que esté de acuerdo con las ideas reaccionarias. Al contrario, estoy en contraposición a ella y soy la primera que celebro el gobierno del Estado; hay otros retos de futuro como conseguir jornadas laborales de cuatro horas o cambiar el mercad laboral”, manifiesta Carmen Santos, exdirigente y antigua militante de Podemos y funcionaria en el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo (CSIC).

“Sigo apostando por la democracia participativa, pero habrá que buscar otras fórmulas. Habrá otros movimientos que recogerán ese legado del 15M”, considera Xaquín Pastoriza.

“El ciclo del 15M terminará cuando el régimen del 78 sea sustituido por un nuevo sistema político”

Carolina Bescansa - Cofundadora de Podemos

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La que no da por agotado esa etapa es Carolina Bescansa, cofundadora de Podemos y ahora integrante del proyecto Más País de Iñigo Errejón. “El ciclo del 15M terminará cuando el régimen del 78 sea sustituido por un nuevo sistema político”, dice.

“Pasaron de falar de casta a ser casta cando accederon a cargos”

Xaquín Pastoriza - Profesor de instituto, activista del 15M en Vigo

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Xaquín Pastoriza - Profesor de instituto, activista del 15M en Vigo Alba Villar

Xaquín Pastoriza miraba las protestas populares de “primavera árabe” en 2010 en contra de los gobiernos autoritarios imaginando cómo sería posible esa ocupación de espacios públicos en España. “Motivos había de abondo; recuerda. Así que en cuanto se enteró de la convocatoria de la manifestación del 15 de mayo de 2011 en la madrileña Puerta del Sol, lanzó en twitter la idea de hace algo similar en Vigo. “Xuntámonos máis de de 300 personas, todas diferentes, para unha acampada permanente; pasóu o tempo e nos mudamos de A Farola de Urzáiz á Praza don Rei, onde estivemos ata outubro coa conclusión de que había que espallarse para non quedar como un elemento decorativo”. Diez años después, reconoce que “levar esa crítica ás institucións, a indignación ao cambio político, foi o complicado. Podemos -partido en el que militó- pasóu de falar da casta a ser casta ao acceder a cargos; os círculos esmorreceron e as bases deixaron de funcionar. Esa idea de non nos representan que diciámos dos políticos no 2011 trasladouse a esa forza, houbo un fin de ciclo que rematou esta semán coa renuncia de Pablo Iglesias. O drama do 15M é que foi un movemento sen partido e o de Podemos que foi un partido sen movemento”, dice esta profesorde historia de instituto, activista en Ecologistas en Acción y Anticapitalistas Galicia.

“Ese malestar segue e se expresa en posicións de extrema dereita”

Martiño Noriega - Médico, exalcalde de Santiago

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Martiño Noriega -Médico, exalcalde de Santiago Xoán Álvarez

Era alcalde de Teo por Anova cuando estalló el 15M. “Sumeime ao movemento sen apriorismos e con respecto a esa expresión de malestar que era unha oportunidade para cambiar as cousas”, explica. Cuatro años después, Martiño Noriega se convertía en alcalde de Santiago con un equipo en el que solo él tenía experiencia en la representación pública. “Estos dez últimos anos estívose cerca de facer o cambio político máis alá do sistema tradicional, pero esa ventana pechouse, por erros propios e pola agresividade con que reaccionou o status quo do poder, e agora non so queda o malestar senon que se está a expresar en posicións de extrema dereita”. Actualmente ejerce de médico de atención primaria en Noia, “tamén con clara vontade de servicio público”.

“A solución non é rápida, queda moito por cumplir”

Eva Solla - Sanitaria, coordinadora de IU en Galicia y secretaria del PC de Galicia

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Eva Solla - Sanitaria, coordinadora de IU en Galicia y secretaria del PC de Galicia Alba Villar

Participó en asambleas y protestas del 15M en Vigo cuando ya era militante de Esquerda Unida y había estado en otras movilizaciones de carácter social, por eso dice que no le pilló por sopresa el movimiento de protesta aunque sí la magnitud de la respuesta. Considera como logros del 15 M “conseguir incrementar a conciencia crítica dunha parte da sociedade, da xente moza que non estaba politizada nese momento, e poñer na axenda a crítica á corrupción, aída que moitos responsables de partidos maioritarios, sobre todo do PP, se foron sin ningunha condea dos procesos xudiciais”. En asignaturas pendientes, sitúa el derecho al acceso a la vivienda, “aunque se consiguió la dación en pago” y la salida a situacion de precariedad y desempleo entre los jóvenes. “Si un cree que a solución vai ser rápida, pode desilusionarse; queda moito por cuplir e a situación agora en moitos ámbitos é peor”, comenta la que fue vicepresidenta segunda del Parlamento de Galicia entre 2016 y 2020

“Quedou frustrado pola impaciencia”

Pancho Casal - Ingeniero, exdiputado del parlamento de galicia

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Pancho Casal - Ingeniero, exdiputado del parlamento de galicia Víctor Echave

 “O 15 M conseguiu un cambio de paradigma na implicación política das persoas, esa transversalidade que se viviu nas prazas, onde ninguen miraba o teu pasado nin o teu carné senon que so importaba solucionar problemas reais do iterse da mairía dos cidadáns, perdeu bastante ao estructurarse a nivel partidista e quedou frustrado pola impaciencia, pouca experiencia política e demasiada premura por poder conseguir obxectivos a curto prazo”. Así valora Pancho Casal la evolucion del movimiento 15 M. Este ingeniero se sumó a Podemos en A Coruña como asesor en temas de energía en 2014 y luegjo colaboró con Yolanda Díaz en la comisión de industria del Congreso. Fue diputado del Parlamento de Galicia de 2016 a 2020 y líder de En Marea hasta su disolución en octubre de 2020. Ahora disfruta de su jubilación en su casade Lira y sigue colaborando con iniciativas en temas de energía y cooperativismo.

 

“Vémolo con nostalxia máis que como inspiración”

Xulio Ferreiro - Profesor universitario de derecho, exalcalde de A Coruña

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Xulio Ferreiro - Profesor universitario de derecho, exalcalde de A Coruña Víctor Echave

Desde su despacho de la Universidad de A Coruña, adonde ha vuelto a su plaza de profesor de Derecho Procesal tras ser cuatro años alcalde de la ciudad herculina y renunciar a su cargo de concejal en los últimos comicios municipales “para facilitar a renovación e porque sempre considerei que na política se debe estar de paso” , Xulio Ferreiro aclara que él no fue protagonista del 15 M hace diez años, que lo vivió con ilusión y afinidad con lo que reclamaban y, más tarde, en 2014 y 2015 como inspiración para la candidatura municipalista que lideró con Marea Atlántica. “É difícil dicir que queda daquelo, despois viu un momento de involución, de replegue das forzas máis rupturistas ; creo que agora o utilizamos máis con nostalxia que como inspiración para o que se fai no día a día”. “O 15M sobrevirá na medida en que os sentidos comúns que se instalaron na política, con certa presión dos poderes tradicionais, sigan presentes na sociedade”.

“Nesta crise dáse cobertura social ás maiorías”

Marcos Cal - Activista, participante del 15-M en la acampada de pontevedra

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EL RETORNO AL ÁGORA Y LA RECUPERACIÓN DE LA DEMOCRACIA DELIBERATIVA | RAFA VÁZQUEZ

Marcos Cal trabajaba de comercial y coctelero cuando se enteró por un compañero de la movilización del 15 M en Pontevedra. Al día siguiente acudió a la Praza da Peregrina y se sumó al movimiento, participando en asambleas, la comisionde organización, portavocías y la acampada en la Alameda. Más tarde impulsó Movilízate Pontevedra y participó en Podemos como portavoz del círculo de la ciudad del Lérez. Fue diputado de En Marea representando a Podemos en el Parlamento de Galicia. Diez años después de esas movilizaciones declara que “non teño dúbida de que o xeito en que se aborda está crise económica derivada da sanitaria ten que ver co 15M e as súas derivacions polítcas; vemos que o goberno non mira a outro lado e da cobertura social ás maiorías, non mira só aos de arriba, vemos ERTEs, axudas para autónomos e que non van as forzas de seguridade do Estado a botar a xente das súas casas por non poder pagar o aluguer ou a hipoteca”. Considera que quedan batallas que librar en la protección de los serviciospúblicos, la igualdad y la defensa del medio ambiente, entre otras. Ahora se ha apartado de la política de manera profesional y retomó sus “poxectos vitais”, entre los que se encuentra impulsar una huerta en el entorno rural de A Lama, repoblar con especies autóctonas en montes de eucaliptos y tocar la batería en una banda de rock que próximamente sacará su primera maqueta.

“Ese impulso de cambio aún no se ha cerrado”

Carolina Bescansa - Política, socióloga y politóloga

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Carolina Bescansa - Política, socióloga y politóloga Víctor Echave

Los resultados de las pasadas elecciones la Asamblea de Madrid, en el que Más Madrid, proyecto de Errejón en el que ella está involucrada, le dejaron a la gallega Carolina Bescansa una sensación agridulce. Si bien el partido al que apoya logró unos excelentes resultados sorpassando al PSOE, “La situación alterada en que queda Madrid va a tener consecuencias, sobre todo en el PP”, dice. Recuerda haber vivido el 15-M de 2011 con mucho trabajo de investigación para la Universidad Complutense, donde es profesora, y embarazada pocos meses.

No participó en las asambleas de Sol, “pero como otras personas con años de militancia en movimientos sociales estuvimos presentes en términos políticos”. Considera que ese movimiento ha conseguido dos logros, uno muy claro y otro difuso. “Se logró acabar con la impunidad de las prácticas de corrupción que se llevaban a cabo con descaro y una percepción por parte de los corruptos de que jamás serían enjuiciados ni encausados por la forma e que financiaban a sus partidos y adjudicando contratos públicos a cambio de beneficios personales políticos; se acabó esa sensación de impunidad que protagonizó todo el régimen del 78 hasta el año 2015”. Por otro lado, señala como cuestión más evidente el logro de u cambio de sistema de partidos en España, materializado en el año 2015.

En cuanto a lo que resta por conseguir, Bescansa manifiesta que “el 15 M es una apuesta por otra forma de hacer política. Y esa forma aún no se ha conseguido”. Por eso afirma que “el ciclo del 15 M terminará cuando el régimen del 78 sea sustituido por un nuevo sistema político. Ese impulso de cambio todavía no se ha cerrado”.

“No quería refundar IU”

Carmen Santos - Funcionaria en el IIM y politóloga

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Carmen Santos - Funcionaria en el IIM y politóloga Alba Villar

Carmen Santos califica la retirada de Pablo Iglesias de la política como “el fin de la etapa del 15 M como tal, pero hay que seguir avanzando en nuevas demandas y retos del siglo XXI”. El inicio del movimiento le pilló con 29 años recién integrada a su plaza de funcionaria en el IIM_(CSIC) de Vigo. Antes había trabajado en Madrid como asesora, no afiliada ningún partido, del gabinete del Ministerio de Ciencia e Innovación a cargo de la socialista Cristina Garmendia. “Desde el respeto, yo le trasladaba a los políticos que estaban completamente desconectados de lo que pasaba en las calles”. Y ese descontento de la población se cristalizó en el 12M y su puesta de escena en las calles. Siguió el movimiento en las redes con cierta simpatía y afinidad pero no participó activamente. Sí decide dar un paso adelante cuando se funda Podemos “porque el espíritu del 15M había calado en mí y pensaba que como politóloga podía aportar conocimientos y expeiencia a la reforma del sistema de partidos y del sistema electoral. Aunque éramos gente progresista, la clave no era ser de derechas o izquierdas, no tenía aspiración política sino que creía en la metodología de las primarias, limitación salarial y limitación de mandatos”. Su ilusión por unirse a Podemos, de la que fue secretaria e18 (dimitió de su cargo en el partido pero no como diputada del Parlamento gallego ““por respeto a las bases que me eligieron”). El choque de visiones entre la gente que venía de la militancia y los que llegaban de otros ámbitos de la sociedad comenzó a hacerle dudar de si estaba en el sitio correcto. “La línea roja llegó con el proceso de Bescansa, donde veo una intervención directa en las votaciones y veo que ese no era el proyecto que ayudé a fundar. Tampoco veníamos a refundar Izquierda Unida”, explica. De vuelta su puesto en el IIM, ha abandonado la militancia y se ha afiliado a CCOO_para ayudar a cambiar la legislación laboral. También se define como activa en el ecologismo y el feminismo, así como en todo lo que ponga en valor la importancia de la ciencia y los científicos. Sostiene que “lo que más se parece ahora al 15M es Más País, Más Madrid y, en Andalucía, Kichi y Teresa Rodrígez.

Ocaso de un experimento poscrisis

Benxamín Porto, sociólogo Marta G. Brea

Las crisis económicas suelen tener consecuencias no deseadas en la vida social, como sacudidas en las clases sociales, deslegitimación de las elites gobernantes y la emergencia de nuevas cria-turas políticas. La crisis financiera de 2008 impactó especialmente en la vida económica de los jó-venes, tambaleó los partidos hegemónicos, y emergieron nuevos actores políticos. De momen-to, aún no conocemos los impactos sociales que generará la actual crisis pandémica, pero sí co-nocemos las consecuencias de la anterior, como el desempleo juvenil, crisis del bipartidismo y el alumbramiento de novedosas criaturas políticas, como la aparición del 15-M y el soberanismo ca-talán. En el caso catalán, la derecha de CIU (que había gestionado los recortes de la crisis) toma el estandarte de la independencia como una manera de oscurecer su responsabilidad en la ges-tión de la crisis y garantizarse su supervivencia política. En el caso del 15-M, los jóvenes se movili-zan contra su precarización laboral y aspiran a reemplazar a la vieja elite política mediante una nueva política.

El movimiento 15-M agrupó a jóvenes simpatizantes que más tarde crearan diferentes proto-partidos, aunque no en el sentido tradicional, porque aspiraban a cambiar la política. Aparecen así organizaciones posmodernas, como Podemos, Mareas y otros, que agregan horizontalmente actores provenientes de los movimientos nacionalistas, como ANOVA, feministas, ecologistas, comunistas, etc. Esta pluralidad de actores con objetivos políticos diferentes, comparten valores posmodernos, como una “nueva política”, las relaciones líquidas, la horizontalidad frente a je-rarquía cuestionadora de la autoridad, etc. Como consecuencia de su naturaleza aparecen pron-to las luchas por el liderazgo personal y el conflicto interno, y se olvidan de los problemas de la gente. Por otro lado, como jóvenes que son les deslumbran las nuevas aplicaciones tecnológicas que las usan como si fuesen un fin, cuando en realidad sólo son un medio instrumental (tecno-política). Y se olvidaron de que las tecnologías y medios, que les servían de altavoces mediáticos, estaban transformado bajo sus pies el mundo del trabajo y de la sociedad en que nacieron.

En los orígenes del 15-M, en este mismo medio (30/5/2011) pronostiqué que el movimiento, por su naturaleza posmoderna, tenía fecha de caducidad. Pasada una década, podemos resaltar sus incapacidades para alumbrar una “nueva política” alternativa a través de una efebocracia en la que era latente el choque intergeneracional. Todo el movimiento y las Mareas generaron mu-chas ilusiones y esperanzas, acumularon un importante capital político (grupo parlamentario, al-caldías, concejales), pero su acción les condujo al declive y la irrelevancia, lo que es un innegable fracaso. Los cambios de liderazgo y las rivalidades personales (el caso del grupo parlamentario) supusieron un descredito organizativo y mostraron la debilidad de unos liderazgos “ligth” dentro de la propia organización y de la sociedad. También fueron incapaces para proponer planes de innovación económica creadores de riqueza, empleo y bienestar social. Fueron defensores del interés por actores horizontales, como la defensa acrítica de “lo público” la usurpación y de sec-tores monopolistas, como el transporte, mientras criticaban las industrias generadoras de em-pleo. Su énfasis principal se centró en las políticas de reparto, sin acompañarlas de políticas eco-nómicas productivas. Olvidaron que para repartir, antes hay que producir.

Resaltar como hito positivo del 15-M la movilización política de los jóvenes, que son los grandes perjudicados de las crisis (la anterior y la actual), pero en poco tiempo dilapidaron el capital de ilusión y legitimidad adquiridos. Posiblemente el abandono de Pablo Iglesias marque el ocaso de un movimiento de ilusiones efímeras, mucho ruido y pobres resultados prácticos.

La puerta del sol abarrotada durante las concentraciones de indignados el 15M de 2011

El retorno del Ágora y la recuperación de la democracia deliberativa

Argimiro Rojo Salgado, catedrático de ciencia política Ricardo Grobas

Cuando hablamos del 15M nos estamos refiriendo a un movimiento ciudadano que se va conformando a partir del 15 de mayo de 2011, cuando la sociedad civil española decide tomar las plazas de numerosas ciudades para gritar su descontento e indignación y reclamar, de manera pacífica, cambios estructurales en un país sumido en una profunda crisis económico-financiera, social, política e institucional. Una de las imágenes más impactantes de esta movilización fue la acampada de la Puerta del Sol de Madrid; un hecho que sirvió de detonante para que –inmediatamente después- en numerosas ciudades y pueblos de España se constituyeran pequeñas comunidades en régimen de acampada, funcionando en modo de asambleas populares abiertas, con estructuras de autogobierno y organizadas en comisiones y grupos de trabajo referidos a los temas más candentes de la agenda pública (regeneración democrática, economía, justicia social, sanidad, educación, feminismo, medio ambiente, etc.).

Resulta extremadamente difícil resumir en un folio el significado de unos hechos con tantos matices y que, a la postre, tuvieron un fuerte impacto en nuestro proceso político posterior. Entre otros muchos aspectos a considerar yo subrayaría un hecho que, en mi condición de politólogo, me resulta especialmente interesante y reconfortante a la vez. El 15M fue, ante todo y principalmente, un acontecimiento social en el que de manera festiva y espontánea se procedió a celebrar, reivindicar y exaltar la política y la democracia, consiguiendo trasladarlas a las calles, a los hogares o a los medios de comunicación, promoviendo así un amplio proceso de politización de las sociedades y fortalecimiento del espacio público. Este es, en mi opinión, el gran significado y legado del 15M.

En efecto, los protagonistas del Movimiento 15M fueron capaces de demostrar que sin política no es posible dar respuestas satisfactorias a los problemas comunes, ya que todo se vuelve particular y privado, todos nos hacemos adversarios de todos, regresamos al individualismo radical y egoísta, a las existencias separadas, a la soledad y al miedo que provoca el hecho de tener que hacer frente a los desafíos y riesgos de la vida en solitario. La ausencia de política va a permitir, además, jugar con ventaja a las personas y colectivos que ocupan las posiciones de privilegio y dominación. Y siendo la política (democrática) una actividad colectiva orientada a la gestión del conflicto y a la creación de oportunidades, requiere de un espacio público que nos permita participar, congregarnos, deliberar y tomar decisiones.

El Movimiento 15M supo escenificar en las plazas de muchas ciudades españolas esa exaltación de la política y esa recuperación del ágora, ese espacio público en el que las aspiraciones y problemas privados se reúnen y convergen en busca de una solución; ese espacio donde pueden nacer y cobrar forma ideas tales como el bien común, la sociedad justa, la libertad, la solidaridad o los valores cívicos. Recuperar la esfera pública significa restaurar el imperio de la ley en todos los ámbitos de la sociedad, restablecer la capacidad de legitimar, controlar y volver públicamente responsable a la autoridad, haciéndola transparente o poniendo de manifiesto sus mentiras, manipulaciones, corrupciones, mala gestión o falta de liderazgo.

La evocación del 15M debería contribuir a la recuperación y fortalecimiento del espacio público y la calidad democrática en todas sus formas y cauces de expresión; esto es, haciendo uso de la democracia representativa y, a la vez, abriendo cauces a la democracia participativa y deliberativa, entendida ésta como garantía de máxima participación social en las deliberaciones conducentes a la identificación del bien común y a la adopción de decisiones vinculantes. La democracia representativa es hoy por hoy irreemplazable porque otorga al proceso político la legitimidad, coherencia, estabilidad y articulación necesaria, protegiendo a la propia democracia frente a la precipitación, el exceso de pasión o la demagogia; ahora bien, es preciso dar cauce y aprovechar también esas otras modalidades de acción colectiva que llevan a cabo los movimientos sociales alternativos y que tanto contribuyen a corregir, innovar y enriquecer la agenda pública, especialmente cuando las cosas van mal y la política convencional no funciona o no es suficiente, tal como sucedió en la época que hoy evocamos. 

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