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José Enrique Ruiz-Domènec | Historiador

“Volver al día antes del Covid sería un error histórico”

“El modelo de civilización que estábamos construyendo es inasumible”

El historiador José Enrique Ruiz-Domènec, autor de “El día después de las grandes epidemias”.

El historiador José Enrique Ruiz-Domènec, autor de “El día después de las grandes epidemias”.

Las pandemias siempre han marcado un punto de inflexión en la historia, el fin de una época y el principio de otra. Esta es la tesis del libro “El día después de las grandes epidemias” (Taurus), donde el académico e historiador José Enrique Ruiz Domènec, catedrático de Historia Medieval en la Universidad Autónoma de Barcelona, analiza cinco grandes crisis sanitarias, desde la peste bubónica al actual coronavirus, ofreciendo desde la perspectiva que da el conocimiento de la historia claves para superar el desafío que supone el Covid-19, “que seguirá durante un tiempo prudentemente largo”.

– Se suele decir que de esta saldremos mejores como sociedad y también individualmente, ¿si buscamos en la historia, tras una crisis sanitaria de este calibre siempre se ha mejorado?

– Hay que tener en cuenta que analizamos aquellas sociedades que han superado la crisis y el desafío; las que han gestionado mal la salida son difíciles de seguir porque han fracasado, prácticamente han desaparecido.

– ¿En otras epidemias eran conscientes de su gravedad?

– Han venido siempre mezcladas con momentos muy críticos de la sociedad. Por ejemplo, la mal llamada gripe española del trienio 1918-1921 venía vinculada al fin de la Primera Guerra Mundial. Ahora , en el Primer Mundo, vivimos en una sociedad feliz de conocerse, a la que no podía pasarle nada, salvo en cuestiones que apuntaban a tener cuidado con el cambio climático, con la sostenibilidad de la economía y su relación con la naturaleza. No pensábamos que pudiéramos pararnos de golpe y enfrentarnos a un reto del que no estamos muy seguros de que tengamos el conocimiento exacto para vencerlo. Sorprende que las mismas preguntas que había cuando escribí el libro en el primer confinamiento sigan pendientes de respuesta.

"En esta pandemia el debate es menor que en otras. Estamos aterrorizados por descubrir la debilidad de nuestro sistema sanitario "

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– Dice que cuando se produjo la pandemia del Imperio Bizantino llevaban siglos con el debate de la naturaleza de Cristo, del mismo modo que en la actualidad estamos discutiendo sobre la idea de capital.

– La intelectualidad en cada época coloca como eje central de su debate un elemento que no es fundamental pero sí decisivo. Aquí estábamos discutiendo en los últimos años el sitio del capital y si su forma económica, el capitalismo, tenía futuro o no.

– ¿Ha encontrado algún paralelismo en cómo se comportan ahora los dirigentes e intelectuales respecto a la conducta en anteriores epidemias?

– Sí, pero con una diferencia muy curiosa: es la época donde el debate es menor, excepto el llevado a extremos casi ridículos del negacionismo o la conspiración. No se busca cuál es el problema real en los diferentes campos, desde la microbiología hasta las consecuencias del modelo económico sobre la sociedad. En el campo literario la peste negra dio a Boccaccio. Espero que el coronavirus provoque la sensación de que para entender la historia hay que tener en cuenta la variable epidemias como uno de los motores de cambio, al igual que la cultura o la economía.

El historiador José Enrique Ruiz-Domènec, autor de “El día después de las grandes epidemias”.

– ¿En qué errores hemos vuelto a caer y a qué debemos estar atentos para no repetir fallos?

– Si no pensamos bien el pasado no construiremos bien el futuro. La gestión de la pandemia tiene que ser local pero desde un punto de vista global, con una serie de actitudes y valores dominantes. En el siglo XVII la medicina dio un salto hacia delante en la prevención y cura de una epidemia. Nosotros estamos acobardados por si no logramos que nuestro sistema hospitalario y sanitario responda a la posibilidad de que la pandemia se extienda; hay un miedo extraordinario a descubrir nuestra debilidad sanitaria.

Todo lo que estamos haciendo para solventar esta epidemia es heredado de la historia: nos ponemos mascarillas como en los siglos XIV y XVII, obligamos a la cuarentena porque así lo decidieron una serie de mercaderes de Génova o Venecia en el siglo XIV; nos desinfectamos las manos porque así lo decidieron los médicos que en el siglo XVII crearon una farmacología para evitar el contagio.

– ¿Cómo se gesta “el día después” de la pandemia?

– Ese concepto alude al momento en que se toma conciencia colectiva de la gravedad de la pandemia y la gestión de la misma. Esa gestión se ha fragmentado en este mundo global: hay países que lo han hecho bien y ya han resuelto el problema de la vacunación; otros, como el nuestro, aún está en los inicios. Hay quien dice que cuando se logre aislar el coronavirus volveremos al día anterior, a la fiesta y al carpe diem. Eso sería un gravísimo error histórico.

Temo que ese punto de frivolidad que tenemos a veces ante los grandes problemas nos impida comprender que la naturaleza nos ha advertido de que el modelo de civilización que estábamos construyendo en el Primer Mundo, una sociedad de tecnología digital con demasiada división social y económica, es inasumible. Saldremos de esta por la vacuna y el conocimiento de la historia, pero no todas las zonas del planeta están tomando la misma actitud.

"No debemos seguir siendo adictos a elementos tóxicos para el conjunto de la sociedad. El siglo XXI nos reta a cambiar o yo diría a desaparecer”

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– De hecho a la gripe de 1908 le sucedieron guerras civiles, el Holocausto y el auge de los totalitarismos.

– Ese es el peligro, que queramos volver a los locos años 20. De toda pandemia surge un cambio morfológico, que en la Segunda Guerra Mundial era inevitablemente la creación de la Unión Europea, cuyos primeros bocetos tardaron 30 años en hacerse; y en ese periodo tiempo transcurrieron los peores años de la historia de Europa de todos los tiempos.

– ¿Qué decisiones importantes debemos tomar?

– La primera es tomar conciencia de que el Covid-19 es un ataque de la naturaleza que se puede volver a repetir de inmediato, tenemos que reflexionar sobre cómo la estamos atacando y ella se defiende. Lo segundo es la toma de conciencia sobre lo que el ser humano quiere ser. Necesitamos una historia que reflexione, una sociología que entienda los males reales de la población, una política que sepa solucionar problemas y evite el mercadeo de cargos e intereses mezquinos de partidos políticos. El siglo XXI nos reta a cambiar en esta dirección o yo diría a desaparecer. No debemos seguir siendo adictos a elementos tóxicos para el conjunto de la sociedad.

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