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Domènec: “La epidemia es un problema que puede subvertir el orden social”

“No puedes provocar algo lesivo para la comunidad en general, los límites de tu libertad son los límites de tu solidaridad”, señaló el historiador como crítica a los negacionistas

José Enrique Ruiz-Domènec retornó ayer a Club FARO, pero virtualmente, para hablar de su último libro. Lo presentó Jorge L. Bueno. |   // M. G. B

José Enrique Ruiz-Domènec retornó ayer a Club FARO, pero virtualmente, para hablar de su último libro. Lo presentó Jorge L. Bueno. | // M. G. B

Domènec: “La epidemia es un problema que puede subvertir el orden social”

El historiador José Enrique Ruiz-Domènec (Granada, 1948) participó ayer en el Club FARO retransmitido con la charla “Las grandes epidemias de la historia”. En ella, destacó que “la epidemia es un problema que puede subvertir el orden social”.

Presentado por el profesor Jorge Luis Bueno, alertó del riesgo de que lo subvierta “para caer en mecanismos totalitarios” durante la presentación de su libro “El día después de las grandes epidemias. De la peste bubónica al coronavirus” (Taurus).

“La gestión tan atrozmente mala de la última epidemia, que también fue mundial –en alusión a la “mal llamada” gripe española– desencadenó uno de los periodos más atroces de la historia humana, comprendido entre 1920 y 1948. Fueron 28 años espantosos. Aparecen los totalitarismos, las guerras civiles, la espantosa II Guerra Mundial. Ese no es el camino”, añadió.

En alusión a esto último, apuntó el investigador que “para saber que no es el camino adecuado necesitamos conocer la dinámica de la historia. Una vez acabada la I Guerra Mundial y la epidemia de gripe, esa sangría inmensa, empezaron a decir que podían volver al pasado, a 1908 o 1909. Pero en la historia nunca se puede regresar. Eso es lo que tenemos ahora que pensar”.

Para Ruiz-Domenech, habría que dejar claro si el origen del coronavirus es natural o artificial y una vez se adopte la respuesta habría que pensar, en caso de que fuese natural, “por qué la naturaleza respondió a la agresión que le hacemos de esa manera”.

Desde su punto de vista, “ahora estamos deteriorando tanto el medio ambiente que no es sostenible”. Por ello, recalca la necesidad de “toma de conciencia”, lo que equivaldría “al día después de la pandemia”, a una reflexión sobre lo que ha estado mal en los últimos tiempos y cómo se puede enmendar.

En este punto, el profesor se refirió a “la ignorancia de la situación histórica” y la necesidad de focalizarse en el día después para “la toma de conciencia” y no volver a hacer lo mismo que hacíamos antes de la pandemia olvidando lo acontecido. Eso sería “un error”, a su juicio.

Para él, “la epidemias son un emisor de significado: dicen que la sociedad tiene que cambiar, y siempre ha cambiado, parte de esa sociedad ha cambiado para muy bien o para muy mal. Que ahora haya falta de intensidad en la respuesta es un indicio terrible de que tratamos de salir del problema y solo resolverlo desde el punto de vista médico” cuando debería acompañarse de una respuesta económica, política, cultural y social de cambio.

Además, agregó que “el deterioro medioambiental al que hemos sometido a la naturaleza durante los últimos ciento y pico años es insostenible. Es una falta de respeto que estamos pagando”.

Asimismo, añadió que “no hemos estado a la altura en la gestión de la vacuna. Se han fragmentado los países”. Citó “un país como Marruecos donde el propio rey ha decidido comprarla. Aquí se gasta el dinero en infinidad de cosas que no sirven para nada y, sin embargo, somos tacaños comprando vacunas. El estado está para comprar cosas caras cuando son necesarias. Hay una falta de tensión, de comprender cuál es el desafío que nos propone el COVID-19”.

A juicio de Domènec, está faltando intensidad a la hora de dar respuesta a lo que sucede. A medida que iba avanzando en la confección del libro, se dio cuenta de que “la toma de conciencia” fue “muy veloz” en el inicio y que se tomaron decisiones acertadas pero “de repente descubro que no tienen la intensidad que debería por el problema. Me decepcionó. La conclusión básica del libro es que cuanto más grande es el desafío, mayor debe ser la respuesta”.

Sobre los negacionistas indicó que “no puedes provocar algo lesivo para la comunidad en general los límites de tu libertad son los límites de tu solidaridad”.

Cinco momentos históricos semejantes a la era coronavirus

“El día después de las grandes epidemias”, libro de José Enrique Ruiz-Domènec que surgió como encargo durante la pandemia, presenta una historia de las epidemias focalizadas en cinco episodios de la humanidad. Son lo que el historiador denomina “momentos de la historia universal”. No obstante, antes viaja hasta los anales del término epidemia empleado por primera vez por Hipócritas en el siglo V a.C. ya que fue él el primero que analizó las causas ambientales de las enfermedades infecciosas en lugar de atribuirlas a un origen divino. El libro es también un repaso por obras clave de historiadores alrededor de está temática. Uno de los autores citados es Tucídides que dedica su obra “Historia de la guerra del Peloponeso” a la epidemia de Atenas. No obstante, arranca con la plaga que asoló el Imperio bizantino en tiempos de Justiniano y Teodora y cuyo declive fue el primer esplendor del islam y el nacimiento de Europa. La segunda pandemia que trata es la peste negra del siglo XIV con la aparición del Renacimiento como respuesta. La tercera parada se sitúa en los contagios de viruela producidos con la llegada de los españoles a América con Colón en 1492 que diezmó el Imperio azteca. El siguiente paso se detiene en el siglo XVII y la guerra de los Treinta Años que situó la sociedad al borde del colapso y la llegada de una nueva peste. Finalmente, concluye con la gripe española. Domènec señala en su libro que “la fuente del miedo en una sociedad sacudida por una epidemia es el porvenir malogrado, y el que se libera de esa sensación de incertidumbre no tiene ya nada que temer. Es justamente lo que se necesita hoy”. En cuanto al coronavirus, el historiador apunta que “por primera vez en los tiempos modernos, los hombres y las mujeres se han visto envueltos por el presagio de que quizá el mundo pudiera ser definitivamente distinto al que habían soñado”. Prosigue que “el objetivo es la búsqueda en el pasado de algunas grandes epidemias para ver si por medio de ellas se pueden encontrar las respuestas que necesitamos hoy”.

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