Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los suplementos de FARO

ESTELAGalicia, refugio de neandertales

Las nuevas dataciones del yacimiento lucense de Cova Eirós se corresponden con una etapa clave de la transición entre los últimos neandertales y los primeros humanos modernos

Eran nómadas y se desplazaban en pequeños grupos para cazar animales. Utilizaban el cuarzo y la cuarcita para fabricar herramientas y útiles de caza. También elaboraban adornos con huesos y conchas, pero todavía no habían desarrollado el sentido simbólico que haría posible más tarde el arte rupestre. Para combatir las bajas temperaturas utilizaban el fuego, se cubrían con pieles y se refugiaban en cuevas, siempre que no estuviesen ocupadas por osos cavernarios. Así era la vida de los neandertales que poblaban Galicia hace 42.000 años según se desprende de los últimos hallazgos localizados en el yacimiento de Cova Eirós, situada en la localidad lucense de Triacastela.

"Antes pensábamos que los restos hallados en el lugar donde estamos excavando podían tener una antigüedad de entre 100.000 y 80.000 años, pero las pruebas de carbono 14 realizadas en 2015 ofrecen una datación mucho más reciente, de hace 42.000 o 40.000 años", explica el arqueólogo Arturo de Lombera, responsable de los trabajos de campo del yacimiento de Cova Eirós. Se trataría, por tanto, de las últimas comunidades de neandertales del Norte peninsular antes de la llegada de los homo sapiens a Galicia, hace unos 32.000 años.

En las excavaciones realizadas hasta el momento en Cova Eirós se han encontrado unas 13.000 piezas arqueológicas. Esta cueva lucense fue ocupada tanto por neandertales como por los primeros humanos modernos, en épocas distintas, de ahí su importancia para estudiar la forma de vida de amas especies de homínidos, más aún con las nuevas dataciones. En el interior de la cavidad se han hallado más de un centenar de pinturas rupestres rupestres de hasta 20.000 años de antigüedad, un collar elaborado con un diente de zorro de hace unos 26.000 años y restos de varias decenas de una especie extinguida de oso.

Trabajos de excavación en el Nivel 3 de Cova Eirós durante 2016.

El proyecto de investigación está dirigido por Ramón Fábregas, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Santiago. También participan investigadores del Institut de Paleocología Humana i Evolució Social (IPHES) de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona. En el nivel 3, donde se trabaja en los dos últimos años, se están recuperando materiales que arrojan nueva luz sobre las ocupaciones de neandertales en Galicia en el Paleolítico medio. Por la cantidad de restos que dejaron en la cueva lucense, se trataba de pequeños grupos de cazadores-recolectores, nómadas que se movían mucho por los territorios en busca de animales y de otro tipo de recursos que no quedan fosilizados, como frutos y otros elementos vegetales, y que también eran importantes en su dieta.

La presencia de neandertales en Cova Eirós se corresponde con "ocupaciones cortas, pues no parece que se tratase de un campamento estable durante una temporada larga. Lo que nos indica la industria lítica, la fauna e incluso la disposición estratigráfica de los artefactos es que se trataba de ocupaciones cortas, de pocos días quizás. Eran ocupaciones de carácter logístico, de expediciones de neandertales que cazaban animales y los consumían en la zona, antes de dirigirse a otros lugares", explica Arturo de Lombera. Cova Eirós no era, por tanto, un campamento base o residencia, que también los había en otras zonas.

Los neandertales ocupaban Cova Eirós cuando no había en ella osos cavernarios, que también encontraron allí refugio para hibernar, como ha quedado constancia por los restos hallados en la cavidad. Además de los osos, en la fauna de aquella época en Galicia había rinocerontes lanudos y ciervos, estos últimos los animales preferidos para la caza por los neandertales. También cazaban corzos, rebecos e incluso caballos. En el Paleolítico medio no había animales domesticados; la domesticación comenzó en el Paleolítico superior y en el Neolítico.

Machacaban los huesos

"Algunos animales carnívoros también usaron la cueva como cubil para carroñear los restos de otros animales dejados allí por los neandertales", comenta Arturo de Lombera. ¿Y cómo se sabe si los huesos hallados en Cova Eirós procedían de los animales cazados o eran de aquellos otros que ocuparon después la cueva? "Una de las investigaciones que realiza una compañera arqueóloga se centra en las marcas que dejan las herramientas cuando descarnan y despellejan esos animales. Las herramientas líticas dejan unas marcas muy características en la superficie de los huesos. Los animales carroñeros, por su parte, dejan otro tipo de marcas, como incisiones de los dientes o huesos digeridos". Además, los neandertales machacaban los huesos muy intensamente para extraer la médula como alimento.

También se han encontrado en restos de osos que murieron allí y de pequeños oseznos que se criaban allí, como dientes de leche. La cavidad lucense se conocía ya en los años 80 por ser uno de los principales yacimientos de restos de osos de las cavernas. La especie se extinguió en Europa hace 24.000 años y en Galicia sobrevivió varios milenios más, por lo que Cova Eirós fue uno de los últimos refugios del oso cavernario.

Industria lítica

En Cova Eirós se han encontrado restos de herramientas líticas típicas de esta época, de la tecnología propia del Paleolítico medio, con tallas de los métodos Levallois y discoidal. "Lo interesante es ver la selección de los recursos líticos -explica Arturo de Lombera-. Utilizan sobre todo el cuarzo y dos tipos de cuarcita, una local, de una calidad mediana, y otra de grano muy fino, que tenían que seleccionar muy bien y que no se encuentra en el entorno de Cova Eirós". Creen los arqueólogos que esas cuarcitas más finas podrían estar a una distancia de unos 40 kilómetros; de hecho, en otras excavaciones del Cantábrico se han encontrado materiales procedentes de unos 60 kilómetros de distancia, pues los neandertales se movían por amplios territorios. Los neandertales de Cova Eirós formaban parte probablemente de esa comunidad que se desplazaba por distintos lugares del Cantábrico, aunque no se sabe con seguridad desde dónde llegaron al Noroeste peninsular.

Acumulación de restos óseos y líticos en el Nivel 3.

Otra pista que ofrece la industria lítica encontrada es que el cuarzo y la cuarcita de calidad media procedían de los ríos cercanos y la tallaban en la propia cueva, pues se han localizado todas las fases de talla, desde los cantos iniciales hasta las últimas lascas y retocados. "Sin embargo, de las cuarcitas más finas, elaboradas con el método Levallois, solo encontramos los elementos finales, pero no los desechos de talla, lo que significa que esos objetos ya venían con ellos y habían sido tallados en otro sitio", refiere el director de las excavaciones.

Adornos y uso del fuego

Se sabe que los neandertales tenían elementos de adorno, que elaboraban colgantes con dientes de animales y conchas. En Cova Eirós se ha localizado un colgante realizado con un diente de zorro, pero corresponde ya a una ocupación de sapiens pues su datación es de hace 26.000 años.

En el yacimiento de Cova Eirós se ha encontrado un pequeño hogar con restos de carbón y huesos alterados por el calor. El hallazgo se localizó en el nivel 4 de las excavaciones, datado ahora en más de 42.000 años de antigüedad. El uso del fuego en las cuevas era algo muy común en el Paleolítico medio. Hay que tener en cuenta que el Paleolítico medio coincidió en gran parte con en gran parte con la glaciación de Würm, con un clima muy riguroso de frío y lluvias que obligó a los neandertales a refugiarse en cuevas. Esas condiciones climatológicas más frías llevaron a los neandertales a cubrirse con pieles de los animales que cazaban. Los arqueólogos de Cova Eirós tienen evidencias indirectas de que sus pobladores trabajaban la piel y seguramente se vestían e incluso hacían bolsas con ellas. "Además -explica De Lombera-, en los estudios de funcionalidad de las herramientas líticas que utilizaban, se puede saber qué tipo de materiales trabajaban; y en algunas de las piezas del nivel 3 hay evidencias de huellas de trabajos de piel, seguramente para aprovechar las pieles de los animales que cazaban".

En cuanto a la vegetación de la zona, en aquella época predominaban los pinos, aunque también había otras especies arbóreas resistentes al frío. "Por los estudios que se han realizado tanto en los depósitos de la costa como del interior de Galicia, así como por los carbones hallados en restos de hogares se desprende que en aquella época predominaban los pinos y especies propias de unas condiciones climáticas más frías", apunta Arturo de Lombera.

Grabados y pinturas de una época posterior

En Cova Eirós se han documentado más de un centenar de pinturas y grabados antrópicos, es decir, realizados por los primeros humanos y no fruto de las huellas o zarpazos de los osos. Se trata de los primeros restos de arte rupestre del Noroeste peninsular. "Una buena parte de esas pinturas y grabados son del Paleolítico, pero también hay cosas que pueden ser medievales", matiza Arturo de Lombera. En todo caso, estas muestras de arte rupestre son obra del homo sapiens en los momentos finales del Paleolítico, hace unos 10.000 años, y no de los neandertales, que al parecer no tenían tan desarrollado el sentido simbólico de está detrás de este tipo de grabados en las paredes de las cuevas. "Aunque es verdad, sin embargo, que en Gibraltar se han descubierto grabados que podrían ser neandertales", concluye el responsable de las excavaciones de Cova Eirós.

Compartir el artículo

stats