Crisis abierta en el Govern de la Generalitat. La designación de tres cargos internos de Junts, sin cargo institucional (Jordi Sànchez, Jordi Turull y Míriam Nogueras) fue vetada por el 'president' Pere Aragonès por contravenir el principio de que los representantes en la mesa debían ser miembros del Executiu y los posconvergentes no tienen intención de modificarla. El resultado es que, el miércoles, la delegación catalana estará integrada solo por miembros de ERC: el propio Aragonès y los 'consellers' Laura Vilagrà y Roger Torrent. El cuarto integrante posconvergente, Jordi Puigneró, vicepresidente, rechazó la posibilidad de encuadrarse en la alineación para la mesa de negociación.

El secretario general de JuntsJordi Sànchez, negó que hubiera un acuerdo verbal para que la comitiva catalana estuviera integrada sólo por 'consellers' y se reafirmó en que su elección está avalada por el acuerdo de gobierno, al que afirma haber sido "leal" alegando que así lo demuestra la composición de la cita del 26 de febrero del 2020.

Aragonés: "Quien representa a Cataluña es su Gobierno" Agencia ATLAS | Foto: EFE

"Hemos apostado por una delegación al más alto nivel político, porque creemos que el conflicto tiene una enorme trascendencia política [...] La Moncloa nos ha vetado porque no está en condiciones de abordar el conflicto en los términos que la delegación catalana quiere expresar: la autodeterminación y la amnistía", espetó en rueda de prensa, quitando la responsabilidad de lo sucedido sobre Aragonès porque ERC reculó tras amagar con la posibilidad de que acudiera su líder Oriol Junqueras. "Si estuviese convencido de que Aragonès nos ha vetado estaríamos ante una situación mucho más complicada".

Pese a esto, no modificarán su propuesta porque "sería una mala praxis" que cedería ante los designios del Gobierno, "un mal presagio" tras haber aceptado la "censura" y la "injerencia" del Gobierno, inquirió. Pese a esto, negó que esto abra una crisis y que la estabilidad del Govern esté en jaque: “Hay una situación que no es agradable, esperábamos formar parte de la delegación, no nos gusta que se haya terminado imponiendo el veto de la Moncloa y que Aragonès no nos haya ratificado, pero esto no abre ninguna crisis en el Ejecutivo catalán”. "No dejamos sillas vacías, en todo caso no se nos ha dejado entrar", remachó.

Una "ocasión histórica"

"Estamos ante una ocasión histórica. Pedro Sánchez vendrá a Barcelona a negociar. El Estado ha reconocido por primera vez que hay un conflicto y se aviene a dialogar y negociar. Y esto es algo que no voy a desaprovecharlo", aseveró el 'president' al inicio de su intervención en la galería Gòtica del Palau de la Generalitat.

A preguntas de los medios, Aragonès no aseveró que hubiera pacto u obligación de que fueran solo 'consellers' los integrantes de la delegación. Sí explicitó: "En las últimas semanas hemos hablado mucho de la mesa y ellos sabían que la dirección a tomar era esta. No es una posición nueva, es de hace meses". Jordi Sànchez, apuntan fuentes republicanas, también hizo declaraciones públicas en el mismo sentido.

"En la primera reunión, liderada por el 'president' Torra acudieron miembros de fuera del Govern, entre otras razones porque ya se había anunciado que íbamos a elecciones", explicó el jefe del Executiu.

El Gobierno se desmarca

El Ejecutivo central evita analizar el choque interno y la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, que ha esperado a escuchar a Aragonès antes de dar la tradicional rueda del Consejo de Ministros de los martes, ha preferido centrarse en "lo positivo". El Gobierno "tiene voluntad de encuentro, de diálogo" y por eso Pedro Sánchez acudirá a la mesa de diálogo, informa Pilar Santos. "Hoy podemos decir que estamos mejor que ayer en Catalunya", ha dicho antes de señalar que la Moncloa es consciente que, después de vivir 10 años "muy tensos, de mucho conflicto", la solución no se alcanzará en "un día".

La previsión es que Sánchez y Aragonès se reúnan a solas sobre las tres de la tarde, hagan una declaración institucional y después atiendan a los medios de comunicación. Más tarde empezará la plenaria a la que ambos asistirán. Sin embargo, no se quedarán hasta el final. Ambos fijarán "los asuntos a abordar, los grupos de trabajo y los plazos", según fuentes de la Moncloa, y Félix Bolaños, ministro de Presidencia, se quedará como encargado de coordinar la labor de los representantes del Gobierno central.