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Coronavirus

La mujer de 63 años muerta con COVID a las puertas de su casa intentó vacunarse cuatro veces, sin éxito

Los allegados de Carlita Mendoza creen que la atención en el centro de salud no fue correcta: “No podemos dejar de pensar en esta pesadilla”

Carlita Mendoza.

Carlita Mendoza.

Carlita Mendoza, de 63 años, era “la alegría de todos, siempre risueña”. Pero quienes la querían vieron impotentes cómo en apenas unas horas la vida se le escapaba. La muerte el pasado martes en Llanes (Asturias) de esta mujer, a la que la Consejería de Salud incluye entre las víctimas del covid, no solo ha desatado consternación y dolor entre sus allegados, sino también numerosas preguntas, por lo que están dispuestos a demandar a Salud por negligencia médica. “Creemos que no ha muerto de covid, sino que seguiría viva si se hubiese actuado de otra manera”, asegura Yari Díaz, su mejor amiga. También se preguntan, además, cómo con 63 años Carlita Mendoza no había sido convocada para la vacunación. “Fue cuatro veces al centro de salud porque ella quería vacunarse, pero siempre le decían que esperase a que la llamasen”. Al final, fue citada para recibir la primera dosis de la vacuna el mismo día en que falleció.

Ni la vacuna llegó a tiempo, ni la atención sanitaria fue la adecuada, sostienen los allegados de la fallecida. Yari Díaz y los que querían a Carlita Mendoza repasan en su cabeza una y otra vez lo sucedido el pasado martes, las horas en las que su amiga, natural de Santo Domingo pero que residía desde casi tres décadas en Asturias, fue perdiendo la vida en una secuencia a la que solo pudieron asistir con desesperación. “Aún no podemos dejar de pensar en esa pesadilla”, dice Yari Díaz.

¿Fue el covid la causa real de la muerte de Carlita o fue otra la razón y podía haberse evitado? Esa es la pregunta que atormenta a Yari Díaz y a otros integrantes de la comunidad dominicana de Llanes, donde la fallecida residía y trabajaba, en un restaurante de la calle Manuel Romano. Los resultados de la autopsia ya han sido remitidos al juzgado, que tiene previsto abrir diligencias para esclarecer el fallecimiento.

Quienes fueron testigos de la agonía de Carlita Mendoza cuentan que el pasado lunes comenzó a sentirse mal, con síntomas que parecían “una mala gripe”, pero el martes la situación fue a peor. Carlita seguía trabajando en el restaurante pero apenas podía respirar. Sus compañeros le pidieron que descansase y que fuese al centro de salud e incluso la acompañaron.

“Allí le dijeron que tenía ansiedad y que le iban a hacer una prueba de covid. Le dieron una pastilla y la mandaron de vuelta a casa en silla de ruedas”, explica Yari Díaz. Los amigos de Carlita Mendoza no entienden que los médicos, ante los problemas respiratorios que presentaba, la enviasen de regreso a su domicilio en vez de tenerla en el centro de salud con oxígeno. Una vez en casa, comenzó la agonía de Carlita. “Fue poniéndose peor; no podía hablar”, dice Yari Díaz. “Sentía que se moría”, asegura el dueño del restaurante. “Lo último que escuché de su boca fue el ‘sí’ cuando le ofrecí agua”, explica Yari Díaz. Ante tal empeoramiento, decidieron llamar al centro de salud, e incluso se plantearon llevarla en coche al hospital de Arriondas, pero el facultativo terminó llegando y les dijo que no era necesario. “La atendió sin mascarilla, lo que no entiendo, ya que era sospechosa de covid”, asegura la amiga de la víctima.

El médico optó por solicitar una ambulancia uvi-móvil. “Tardó, porque nos decían que en ese momento no había ninguna disponible”, dice Yari Díaz. Cuando el vehículo medicalizado llegó, encerraron a Carlita Mendoza en él y sus allegados solo vieron las evidencias exteriores de que trataban de reanimarla. “Preguntábamos y no nos decían nada, hasta que nos comunicaron que había muerto”.

El cadáver fue trasladado al hospital de Arriondas, pero la Policía Judicial ha dicho a la familia que el cuerpo debió quedar en Llanes para hacer allí el levantamiento del cadáver. Carlita Mendoza tiene hijos en Santo Domingo, pero en Llanes solo contaba con amigos. “Queremos tener acceso a la autopsia y los informes, pero nos los deniegan porque no somos su familia. Solo queremos una explicación de cómo pudo pasar esto, de cómo Carlita se nos pudo ir así y se podía haber evitado”, lamenta Yari Díaz.

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