08 de diciembre de 2018
08.12.2018

El asesino de Atocha vivía en Brasil desde hace 20 años y conducía para Uber

Carlos García Juliá aún debe cumplir diez años de la condena a 193 por la matanza de abogados

08.12.2018 | 02:18
Carlos García Juliá, en 1977. // E.P.

Carlos García Juliá, condenado a 193 años de cárcel por la matanza de abogados de Atocha, en 1977, y detenido este miércoles en São Paulo, vivía en Brasil desde hace casi dos décadas, era conductor de Uber y se hacía pasar por venezolano.

A García Juliá, uno de los dos autores materiales del asesinato de tres abogados, un estudiante de Derecho y un empleado de un bufete de Madrid vinculado a CC OO y el PCE, le quedan por cumplir 3.855 días de condena (diez años y medio), según la orden de detención internacional cursada en 2017 por la Audiencia Nacional y consultada por "Efe".

Su arresto se efectuó cuando salía de su casa, en el barrio de Barra Funda, y no ofreció resistencia a los agentes, explicó la Policía Federal brasileña en una rueda de prensa con representantes de la Policía Nacional.

García Juliá llegó a Brasil en 2001 por Pacaraima, una empobrecida ciudad del estado brasileño de Roraima y fronteriza con Venezuela, pero sólo solicitó su registro de extranjero en 2009, cuando se presentó como Genaro Antonio Materán, de nacionalidad venezolana.

Las autoridades brasileñas empezaron a desconfiar de él después de que no renovara sus documentos, una pista que esta semana condujo a su detención.

La pareja de García Juliá aseguró que desconocía su verdadera identidad y que siempre creyó que era venezolano.

El exmilitante de Fuerza Nueva cumplió 14 años de la condena a 193 que le impuso la Audiencia Nacional en 1980 por el asesinato de los abogados Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo, así como del estudiante de Derecho Serafín Holgado y el administrativo Ángel Rodríguez Leal. En 1994 recibió un permiso para viajar a Paraguay por una oferta de trabajo, pero la decisión fue revocada poco después y España solicitó su regreso inmediato para terminar de cumplir la pena.

Desde su desaparición en Bolivia, donde vivió un tiempo y fue encarcelado por narcotráfico, se detectó su presencia en Chile, Argentina, Venezuela y Brasil, por donde se movía al disponer de documentación a nombre de otras personas, indicó la Policía.

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