Ingenieros técnicos industriales, eficiencia energética segura
Ingenieros técnicos industriales, eficiencia energética segura / SHUTTERSTOCK
Jorge Cerqueiro*
El aumento del precio de la energía en los últimos años ha motivado a muchas familias, comunidades de propietarios y empresas a esforzarse en la mejora de la eficiencia energética de los edificios y sus instalaciones.
Iniciativas como la instalación de calderas de condensación, la colocación de ventanas de baja transmisión térmica y la mejora de los aislamientos de fachadas permite ahorros de combustible importantes, mientras que la instalación de placas fotovoltaicas en cubierta con sus equipos auxiliares contribuye a reducir el consumo de energía eléctrica de los edificios.
A esto han contribuido también las campañas y subvenciones puestas en marcha por las administraciones al objeto de reducir el consumo de energía en todo el territorio.
Tanto el coste como las obras a realizar para estas actuaciones dependerán en gran medida de la extensión de la actuación y del tipo, la ubicación del edificio y su entorno. El proyecto técnico suscrito por un profesional y visado por el Colegio Oficial es el elemento clave que permite garantizar que todos los factores relevantes han sido tenidos en cuenta en detalle a la hora de diseñar las instalaciones, de planificar las obras necesarias y de desarrollar un plan de gestión a corto y medio plazo de las mismas, buscando satisfacer las necesidades del cliente con el menor coste posible.
La existencia de un proyecto suscrito por un ingeniero y visado es clave para cumplir plazos y minimizar los riesgos sin aumentar costes
Existen en el mercado una gran oferta de productos y equipos orientados a proporcionar ahorros en el consumo de energía, que se promocionan como de alta eficiencia, fáciles de instalar y con herramientas de ayuda al diseño que facilitan la selección de los modelos concretos en función de una serie de datos.
Esta oferta hace posible configurar soluciones que se adaptan a casi cualquier circunstancia y usuario, pero al mismo tiempo dificulta comparar las múltiples alternativas disponibles en busca de la máxima eficiencia y el mínimo coste para cada cliente, especialmente cuando se debe tener en cuenta la evolución futura previsible de las instalaciones, del edificio y de su entorno, así como la normativa de aplicación, lo que requiere de un conocimiento especializado y una experiencia demostrada.
Cualquier error en el diseño traerá sobrecostes en las obras, costes en reformas futuras, rendimientos menores, costes de mantenimiento elevados, dificultades para registrar las instalaciones, problemas para justificar las posibles subvenciones recibidas y, en consecuencia, la insatisfacción de los usuarios.
Además, dado que estas acciones tienen lugar en edificios ya existentes, debe analizarse cómo las obras previstas afectarán a las instalaciones ya existentes, definiendo en su caso las modificaciones necesarias en las mismas y cómo afectarán a los residentes en el edificio y a su entorno.
En este sentido, la existencia del proyecto suscrito por un ingeniero y visado es clave para una adecuada planificación de las obras que permita cumplir los plazos de ejecución sin aumentar los costes, minimizando los riesgos para las personas y los bienes. En particular, la labor del ingeniero es también estudiar estos riesgos inherentes a las obras e instalaciones proyectadas, como única forma de evitar accidentes y daños cuya responsabilidad recaiga últimamente sobre el cliente (particular o comunidad de propietarios), que deberá responder civil o penalmente de los mismos. La existencia de un ingeniero coordinador de seguridad y salud contribuye así a la tranquilidad tanto de residentes como de operarios durante las obras, facilitando también la labor a las empresas que intervienen en las mismas y evitando posibles sanciones por parte de las autoridades implicadas.
Así como es necesario gestionar las autorizaciones oportunas antes de comenzar con las obras, tarea que puede realizar también el ingeniero en beneficio del cliente, una vez finalizadas las mismas puede requerirse que se tramite su autorización administrativa antes de su puesta en servicio, conexión a la red, justificación de subvención, etc. La certificación de final de obra suscrita por el ingeniero y visada es un documento que permite que esas gestiones se realicen de forma más sencilla y segura.
En conclusión, la labor del profesional de la Ingeniería, como redactor del proyecto visado, director de ejecución y coordinador de seguridad y salud es clave para garantizar al cliente la rentabilidad de su inversión, reduciendo los riesgos en cuanto a pérdidas económicas y otras responsabilidades derivadas de la baja eficiencia de las instalaciones, posibles accidentes y sanciones.
La elevada cualificación de los ingenieros técnicos industriales les cualifica para desarrollar el proyecto, el seguimiento de la instalación y el mantenimiento de las soluciones de eficiencia energética, y les permite abordar estos problemas con un enfoque amplio, revisando las alternativas disponibles para seleccionar las más adecuadas a cada cliente.
Desde COITIVIGO garantizamos la buena práctica de la profesión y de la promoción de nuestros colegiados, esforzándonos para capacitar excelentemente a nuestros profesionales, entre otros, en el campo de la eficiencia energética. Conjuntamente con instaladores y fabricantes, trabajamos intensamente para abordar los nuevos desafíos que suponen los aumentos de los costes energéticos para empresas y particulares, con vista siempre a la plena satisfacción de consumidores y usuarios.
*Decano de Coitivigo