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Energía

El giro verde de las energéticas genera una oleada de operaciones en renovables

La carrera por la descarbonización de la economía moverá más de 54.556 millones en inversiones hasta 2025

El giro verde de las energéticas genera una oleada de operaciones en renovables

El viraje en la estrategia de las grandes energéticas españolas hacia el mundo de la energía limpia está generando una oleada de operaciones corporativas en el negocio de las renovables, como consecuencia de su imperiosa necesidad por adaptarse a la nueva realidad verde. En esta carrera por descarbonizar la economía española, las grandes cotizadas nacionales han previsto movilizar 54.556 millones de euros hasta 2025 para invertir en energía limpia.

España se ha propuesto contar con un 100% de generación renovable para el año 2030, lo que supone contar con 250.000 MW instalados para ese momento, además de lograr que el 97% del mix energético provenga de fuentes limpias. En la actualidad, las renovables suponen el 44% de la generación en España y el 54% del mix. Para ello, cada una de las compañías que habitan en el ecosistema energético nacional trabaja en diferentes alternativas, que van desde la compra de proyectos que ya están funcionando ('brownfield'), hasta otros que están pendientes de comenzar su construcción ('greenfield').

Por ejemplo, solo en lo que va de año, Endesa ha invertido unos 1.595 millones de euros en la adquisición de diferentes proyectos greenfield, como una cartera de 519 MW solares a Arena Power, otra de 900 MW solares a Prodiel, otra de 350 MW eólicos y solares a ABO Wind, o el conocido proyecto Lorenzo, una cartera de 419 MW solares de Fotowatio. Con estas adquisiciones, la compañía controlada por José Bogas se ha convertido en una de las grandes protagonistas del mercado de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) del negocio de las renovables en España este año. De hecho, solo con estas adquisiciones ha desembolsado el 48% de su inversión prevista para crecer energía limpia hasta 2023.

España se ha propuesto contar con un 100% de generación renovable para el año 2030

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Otro caso similar es el de Naturgy, que a principios de este año desembarcó en el negocio de las renovables en Estados Unidos con la compra de Hamel Renewables, que cuenta con una cartera de proyectos solares de 8.000 MW junto a 4.600 MW de proyectos de almacenamiento energético. Para su construcción, la eléctrica presidida por Francisco Reynés pretende movilizar casi 1.500 millones en cinco años. En total, Naturgy tiene previsto invertir unos 8.700 millones de euros de 2021 a 2025. La eléctrica también participó en la puja por Eolia junto a Plenium Partners hace escasas semanas, en una subasta que acabó ganando la compañía francesa Engie.

Otro caso curioso es el de Iberdrola, que se adelantó a este giro verde de las compañías tradicionales y lleva años apostando por las energías renovables. En la actualidad, cuenta con una de las mayores carteras de renovables de la industria: 81,8GW distribuidos por sus áreas tradicionales a las que se suman nuevas plataformas de crecimiento en Polonia, Suecia, Irlanda, Japón, Corea, Taiwán y Australia. En su plan estratégico, la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán tiene previsto desembolsar 38.256 millones de euros a inversiones en renovables hasta 2025. En España, Iberdrola participó hace tres años en una de las operaciones más sonadas de 2019: la venta de X-Elio, el negocio de la antigua Gestamp Solar que compartía con el fondo estadounidense KKR y que acabó en manos del fondo canadiense Brookfield tras la retirada de las españolas que participaban en el proceso (Iberdrola y Repsol) por el alto precio exigido.

El caso de las petroleras

En esta acelerada transición hacia una economía verde, las grandes perjudicadas han sido las empresas con más exposición a los combustibles fósiles, como ha sido el caso de las petroleras, que han tenido que sacar toda la artillería pesada para transformar por completo su negocio. El caso más llamativo es el de Repsol, que anunció un ajuste contable de 4.800 millones de euros en diciembre de 2019 para cumplir con el ambicioso objetivo de convertirse en una empresa neutra en emisiones en el año 2050. Para ello, tiene previsto invertir un total de 6.500 millones de euros hasta 2025 en proyectos bajos en carbono, siendo destacable su apuesta por la generación de energía eléctrica renovable. A largo plazo, la mayor petrolera española quiere contar con 20GW renovables instalados en el año 2030. Algunos ejemplos de operaciones relevantes que ha realizado Repsol recientemente destaca la compra del 40% de la estadounidense Hecate Energy, que cuenta con una cartera de proyectos renovables y de almacenamiento en desarrollo de más de 40 GW.

También en el continente americano, como parte de su alianza estratégica con el grupo Ibereólica Renovables, la petrolera presidida por Antonio Brufau tiene acceso en Chile a una cartera de proyectos eólicos y solares (brownfield y greenfield) de más de 1.600 MW hasta 2025. Además, recientemente cerró una de las transacciones más sonadas del mundo energético al dar entrada en uno de sus proyectos renovables en España (el parque eólico Delta, en Zaragoza) a Pontegadea, el brazo inversor de Amancio Ortega, fundador de Inditex. Esta última operación es uno de los ejemplos de las alternativas que sondean las energéticas para conseguir los miles de millones que costará la transición energética.

Además de vender participaciones de su negocio a otros inversores (como Pontegadea), otras empresas están sondeando ventas de negocios no estratégicos o buscando alternativas para la entrada de nueva financiación. En este sentido, uno de los hitos más esperados en el sector energético para este año viene de la mano de Cepsa, la segunda petrolera española, que presentará a principios de 2022 su plan estratégico. Esta nueva hoja de ruta supondrá, según ha destacado en numerosas ocasiones la compañía, una verdadera transformación verde marcada por las renovables y la nueva movilidad. Para ello, la petrolera trabaja en varias desinversiones de negocios no estratégicos, como es el caso de las centrales térmicas, un proceso que se encuentra en su fase final con White Summit e Ignis Energía entre alguno de los finalistas. Este año ha traspasado también su comercializadora de luz y gas a Podo, mientras que el pasado año sondeó ventas en otros dos negocios: las estaciones de servicio (donde quería dar entrada a un socio financiero) y la de todo el negocio de butano y propano.

Por su parte, otras petroleras como Galp y BP también están dando pasos de gigante para descarbonizarse. La primera protagonizó a principios del pasado año una de las mayores operaciones de renovables al comprar a ACS su negocio verde (Zero-E) en la Península Ibérica por 2.200 millones. De hecho, España es el país que concentra casi toda su inversión en renovables (85%). BP, a través de su filial Lightsource bp, ha duplicado su objetivo renovable hasta 25.000 MW para 2025, para lo que recientemente ha cerrado una nueva línea de crédito con instituciones financieras globales por 1.800 millones de dólares (1.590 millones de euros, al cambio actual). En España, a principios de este año compró una cartera de proyectos de 1,06 gigavatios (GW) distribuidos por toda España a RIC Energy.

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