Cooke será la dueña de Pescanova

Abanca aparca la vía mixta, que incluía a la viguesa Iberconsa, y entrega el 80% de la pesquera a Canadá | La transacción: 100 millones líquidos y asumir los 700 de deuda

NUEVA PESCANOVA

NUEVA PESCANOVA / E.P.

Lara Graña

Lara Graña

Febrero de 2013. Sobre Pescanova SA (vieja Pescanova) pende una losa abismal que aprieta sin piedad el nudo de la corbata de su entonces presidente, Manuel Fernández de Sousa. Vence un crédito sindicado y no tiene tesorería para pagarlo; pocos lo saben, pero la pesquera lleva años quebrada. Sin el respaldo de sus socios y sin margen para pedir un euro más a 109 bancos de todo el mundo, desde Chapela se marca un número de teléfono de New Brunswick, en Canadá. Sousa ofrece a la familia Cooke, propietaria de un prominente conglomerado acuícola de nombre –en aquel momento– Cooke Aquaculture, la venta de unas granjas salmoneras en Chile. Si prospera esa negociación se rellena la caja, se evita la quiebra y Sousa el escarnio, pero no hay acuerdo sobre los precios de los peces. Y llega el colapso total.

Han pasado diez años de aquel SOS no atendido desde la Bahía de Fundy. Ahora, con distinto interlocutor, Cooke –cuya entrada en este proceso avanzó FARO en primicia el 26 de febrero– dice sí.

Pero no a comprar unos cuantos tanques de salmones coho y salar, sino a la integración de un gigante económico de más de 1.000 millones de volumen de negocio y un referente histórico y social de la industria gallega de transformación pesquera. Faltan solo los papeles, pero Cooke Inc., matriz del grupo norteamericano, se quedará el 80% de Nueva Pescanova. El control de la multinacional fundada en junio de 1960 por José Fernández López en Vigo, trasladada después a Chapela, pasa a manos canadienses. Aunque la sede de la empresa vaya a permanecer en Redondela, como ayer aseguró la parte vendedora (Abanca), la mayor empresa pesquera de España será una filial. La operación dará como resultado un holding con en torno a 4.000 millones de facturación, cerca de 20.000 empleados y presencia en los cinco continentes.

La entidad presidida por Juan Carlos Escotet necesitaba rebajar su nivel de participación en la pesquera por debajo del 50% para poder retirar de balance el riesgo de su exposición en Pescanova. Tan elevado que llamó la atención del regulador, según fuentes financieras. A día 30 del pasado septiembre, el pasivo aportado por la pesquera a Abanca –estaba sujeta a consolidación global– superaba los 726 millones de euros (632,7 a coste amortizado). Finalmente, con asesoramiento de Rothschild, se desprenderá de más de un 78% de su porcentaje, que acaricia ahora el 98%. Aunque los términos financieros no han sido divulgados, el acuerdo se ha materializado en el pago de unos 100 millones de euros líquidos con la asunción de unos 700 millones de deuda.

Son valores sustancialmente inferiores a los de operaciones previas como la de la compra de Iberconsa por parte de Platinum Equity en 2019, que alcanzó los 512 millones con un desembolso neto de 350 (detrayendo la deuda). Iberconsa facturó 406 millones de euros en el ejercicio 2021. Pero Abanca no habría podido llegar a esos valores porque la rentabilidad de Pescanova nunca se ha podido recuperar plenamente de la herencia Sousa, y sufrió el año pasado una fortísima contracción. Fuentes próximas a la operación sitúan el Ebitda del grupo, a cierre de este pasado ejercicio fiscal (hasta el 31 de marzo), alrededor de los 20 millones de euros, una cuarta parte del obtenido el año anterior. No había tiempo para esperar, recuperar ebitda y venderla por mejor precio. Tenía que ser ya.

Esta transacción incluirá un complejo proceso de refinanciación de deuda, que deberá facilitar tanto la digestión de esta compra a Cooke como el mantener cierto anclaje de la pesquera con el capital gallego. La canadiense acaba de ejecutar otras dos operaciones de órdago: una valorada en 1.100 millones de euros, con la adquisición de la acuícola australiana Tassal, y otra que le aportará unos 300 millones de facturación extra (la norteamericana Slade Gorton, cerrada este mismo miércoles y que también desgranó este periódico). En una nota de prensa, Abanca avanzó que será un “aliado bancario” de Cooke Inc. Indicó también que el “valor futuro” de Nueva Pescanova será de 800 millones de euros.

Ambas firmas tienen importantes sinergias, pero esta compra adentra a Cooke en aguas que nunca había navegado. La canadiense empezó con la cría y engorde de salmones y a día de hoy cuenta con flota propia (21 barcos solo en Argentina y Uruguay) y filiales de elaborados y distribución. En Centroamérica cultiva langostino vannamei, al igual que Pescanova pero a un nivel notablemente inferior, y pesca vieiras en Argentina. Uno de sus barcos, por cierto, es el pesquero de 51 metros con el que Armón reactivó la actividad constructiva en la antigua Barreras. Pescanova le aportará una flota de unos 62 buques, parcialmente renovada, pero con una edad media en Namibia o Argentina que supera cómodamente las tres décadas. Con unidades, como el emblemático Ribadavia, de 1974. Que, como aspiraban en Chapela, la pesquera alcance la neutralidad de carbono en 2040 –y preserve su capacidad extractiva en origen– será decisión de los Cooke.

El reto para ellos es abismal: nunca ha operado en África –con muchas particularidades en cuanto a países y derechos de pesca, consolidados de inicio gracias al ingente trabajo del fallecido Alfonso Paz-Andrade– ni cultivado rodaballo o elaborado surimi. Tampoco ha explorado el cultivo de pulpo, que es un proyecto en el que el equipo del CEO de Pescanova, Ignacio González, confiaba como un elemento disruptivo para el futuro del grupo gallego. Preveían comercializar este año las primeras producciones de escala industrial; no será así. Adicionalmente, el comunicado de Abanca garantiza esa continuidad de la sede social en Galicia, como la marca, pero la adaptación de la plantilla en España o las múltiples filiales ya será, de nuevo, cosa del grupo que dirige Glenn Cooke. Entre Chapela, O Porriño, Arteixo, O Grove, Xove, Paterna y Catarroja, Nueva Pescanova cuenta con unos 1.000 empleados en España.

Eso sí, el tamaño del grupo que ahora pasa a manos extranjeras –como ha sucedido con la propia Iberconsa o con Hijos de Carlos Albo– no tiene nada que ver con aquel que quiso salvar Fernández de Sousa a toda costa. Pescanova se quedó sin las granjas de salmón, sin la flota de Malvinas, de las Georgias del Sur, Uruguay, sin fábrica propia de piensos de acuicultura, sin las filiales de Australia y Portugal o sin la factoría de harinas de Porriño. Un adelgazamiento que no sirvió para relanzar la multinacional al pedestal que le habría correspondido por calidad de activos. A Pescanova le falta volumen para ser rentable y pese a comercializar más de 180.000 toneladas anuales, por eso intentó comprar el pasado otoño la argentina Veraz, como anticipó FARO. La inflación argentina no lo permitió.

“Desde 2015 hemos realizado un esfuerzo considerable para salvaguardar la viabilidad del grupo”

Juan Carlos Escotet

— Presidente Abanca

“Desde 2015 hemos realizado un considerable esfuerzo para salvaguardar la viabilidad de la compañía y mantener a la matriz y a sus filiales integradas, y a su vez conservar su sede en Galicia. El acuerdo que hemos alcanzado permite cumplir nuestra hoja de ruta e integrar Nueva Pescanova en una de las principales compañías familiares de proteína marina del mundo”, resumió Escotet en un comunicado. Abanca barajó una vía mixta, que implicaba segregación de activos y la entrada en el capital tanto de Cooke como de Iberconsa, pero la opción quedó a un lado. Las propuestas de la pesquera de Teis (propiedad del private equity Platinum) y de la norteamericana Red Chamber no pasaron el filtro.

  • 1. Nuevo grupo

    El matrimonio alumbrará un holding que rondará los 4.000 millones de facturación, cerca de 20.000 empleados y presencia en los cinco continentes.

  • 2. La flota

    Pescanova supera los 62 barcos. Parte de la flota está renovada, pero la edad media de los buques de Namibia o Argentina pasa de la treintena.

  • 3. Falta de volumen

    Uno de los principales de Nueva Pescanova para la ansiada rentabilidad es la falta de volumen. Por eso intentó comprar la argentina Veraz el año pasado.