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La mina de litio del norte luso se agarra a fondos COVID: 123 millones de inversión

La impulsora de la iniciativa a solo 30 kilómetros de Ourense se suma a un “megaproyecto” de Galp de 914 millones para crear un clúster de baterías | Iniciará la producción en 2026

Recreación de la zona minada tras su rehabilitación, según la empresa. | // SAVANNAH

El Gobierno de Portugal firmó el mes pasado los primeros contratos para 13 de los 51 proyectos tractores aprobados en materia de industria en el marco de los fondos COVID. Fue el pistoletazo de salida para iniciar inversiones por valor de 7.572 millones de euros, de los que 2.294 millones recaen directamente en la región norte y que incluyen iniciativas muy relacionadas con Galicia, como es el caso de Stellantis y la plana de Mangualde, cuya producción comparte con la de Vigo y que recibirá casi la mitad de los fondos necesarios para su iniciativa GreenAuto, valorada de 137 millones. Pero hay más. Cerca de la frontera con Ourense, en la localidad de Boticas, la firma Savannah Resources lleva años intentando impulsar una mina de litio para el sector de la automoción, enfrentándose a la burocracia y a la oposición vecinal. La minera se agarra los Next Generation para invertir 123 millones de euros en la zona de la mano del gigante Galp, cuyo proyecto para crear un clúster centrado en las baterías ha sido aprobado por el Gobierno de António Costa, con una inversión total de 914 millones.

Como ya publicó este medio, el país vecino abrió una convocatoria de ayudas para que se presentasen proyectos tractores en diferentes sectores de la economía. Denominadas “Agendas Mobilizadoras para a Inovação Empresarial”, los consorcios, que aglutinan a decenas de empresas y centros tecnológicos y universidades, fueron un total de 64 (por valor de 8.385 millones), de las que 13 se quedaron fuera.

De los 51 seleccionados, los dos de mayor cuantía están liderados por Galp, uno centrado en biocombustibles por 578 millones, denominado Moving2Neutrality y con el objetivo de producir hidrógeno verde en Sines; y otro de 914 millones, llamado CVB - Cadeia de Valor das Baterias em Portugal, que busca crear desde cero una industria centrada en las baterías, en especial de cara al sector de la automoción y la movilidad eléctrica.

Según define el propio consorcio, el objetivo es “la integración de minería, refinación, ensamblaje de baterías y circularidad de materiales, subproductos y desechos”. Para ello, la iniciativa cuenta con un total de 18 participantes, liderados por Petrogal (Galp), que concentrará el grueso de las inversiones en Setúbal, con 718 millones de euros. Ahí entra la refinería prevista por la joint venture Aurora, creada entre la petrolera y la sueca Northvolt. Tendrá una capacidad de producción anual de entre 28.000 y 35.000 toneladas de hidróxido de litio.

El resto de la inversión del proyecto se divide entre otros municipios lusos del centro del país y de la región norte. Sin embargo, es la más cercana a Galicia, a solo 30 kilómetros de la provincia de Ourense, la que concentra otra gran parte de la inversión. Allí la firma Savannah Resources invertirá 123 millones de euros para impulsar de una vez por todas la llamada Mina do Barroso en Boticas (distrito de Vila Real), que busca extraer litio para tratarlo en una refinería.

“Portugal se convertirá en el quinto mayor productor de litio del mundo y el primer país de Europa en operar una refinería para procesar este mineral, asegurando la producción y exportación de concentrados de espodumena, hidróxido de litio y baterías”, recuerdan los impulsores del proyecto CVB.

Savannah, que ya presentó el estudio de impacto ambiental, trasladó en su momento que su intención es generar 1.200 millones de euros en exportaciones y una contribución de 437 al PIB luso con su mina durante los 12 años que tiene de concesión. Los datos, de acuerdo a un estudio de la Universidade do Minho, incluyen una creación de 500 puestos de trabajo directos (300 en la construcción) y 1.300 indirectos.

El CEO interino, Dale Ferguson, avanzó en el medio especializado Mining Weekly que la mina comenzará a producir en 2026.

La impulsora de la planta de fibras en Galicia, Altri, firma con el país vecino una iniciativa de casi 151 millones

La compañía portuguesa Altri eligió este año el municipio lucense de Palas de Rei (Lugo) para levantar la primera fábrica de fibras textiles de España, y segunda de Europa. Con ello, intentará captar fondos europeos Next Generation, algo que ya ha conseguido al otro lado de la raia, aunque para un proyecto diferente. La compañía quiere una industria forestal lusa que camine hacia la transición digital, la neutralidad de carbono y, sobre todo, la sostenibilidad de los bosques. Para ello invertirá 150,9 millones de euros. El proyecto, bautizado como Transform (Transformación digital del sector forestal para una economía resiliente y baja en carbono), forma parte de los 13 primeros contratos ya firmados con el Gobierno portugués para recibir parte de los fondos COVID. El proyecto tractor impulsado por Altri, uno de los 51 aprobados bajo el formato de “Agendas Mobilizadoras para a Inovação Empresarial”, está formado por un consorcio de 59 miembros que representan toda la cadena de valor del sector. Entre ellos se encuentran empresas (incluidas Navigator o Ikea), universidades (cuatro en total) y asociaciones relacionadas con la industria forestal. El reparto de la inversión anunciada recae, entre otros, en 11 localidades de la región norte, con un total de 13,7 millones, incluyendo 2,1 en Valença correspondientes a la firma Ecociclo. Eso sí, el grueso de la partida (49 millones de euros) se destina a la firma Caima, situada en Constância, en el centro del país, y especializada en celulosa.

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